¿Por qué me mareo?

La fisioterapeuta, Laura Flores, nos habla sobre uno de los motivos más habituales de consulta en su clínica: la sensación de mareos que indica el paciente. Estos pueden limitar tanto la vida diaria que generan cierto grado de angustia por no saber de dónde pueden provenir.

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Mareo. Fuente: Robin Higgins

La fisioterapeuta, Laura Flores, nos habla sobre uno de los motivos más habituales de consulta en su clínica: la sensación de mareos que indica el paciente. Estos pueden limitar tanto la vida diaria que generan cierto grado de angustia por no saber de dónde pueden provenir.

Normalmente, el paciente lo relaciona con el cuello (se sabe que el 25% de los casos tiene origen cervical) pero vamos a profundizar un poco más en el origen y las posibles causas de estos síntomas.

¿Qué son los vértigos y mareos?

Aclaremos, en primer lugar, cómo mantiene el cuerpo el equilibrio para entender, después, qué son los vértigos y los mareos.

El equilibrio se mantiene gracias al oído, a la vista y a la propiocepción. La combinación de la información que se recibe de estos tres sistemas son traducidas por el cerebro de manera que el cuerpo sabe en qué posición está. Si falla, por la causa que sea, uno de estos centros de operaciones, aparecen los mareos o los vértigos.

Cuando el paciente acude al médico o al fisioterapeuta no suele distinguirlos entre ellos y usa estos términos indistintamente. Sin embargo, para nosotros, como fisioterapeutas, es muy importante diferenciarlos. Hay que considerar los vértigos y los mareos como síntomas y no como enfermedades. Entonces, ¿qué son?

En los vértigos aparece una sensación de que “la habitación da vueltas”. Está más relacionado con problemas de oído por lo que sería interesante acudir al otorrino para que valorara de manera objetiva el oído y ver posibles alteraciones en el mismo.

Puede provocar náuseas y desmayos, acúfenos (ruidos en los oídos ) o pérdida de audición e incluso puede ser incapacitante para el paciente que los padece ya que algo tan sencillo como andar en línea recta es imposible. Suelen aparecer de forma brusca.

Existen varios tipos de vértigos:

  • Cuando provienen de alguna alteración en el cerebro o cerebelo tipo ictus, tumor o enfermedades como la esclerosis múltiple.
  • Periféricos donde se afectan otras estructuras relacionadas con el equilibrio:
  • Vértigo posicional paroxístico benigno:vértigos acompañados de nistagmos (movimientos de los ojos) cuando el paciente adopta una posición característica.
  • Neuritis vestibular:inflamación del nervio vestibular que genera crisis vertiginosas intensas de horas de duración. El tratamiento suele ser con corticoides.
  • Laberintitis: infección del laberinto del oído secundaria, normalmente, a otitis agudas o crónicas.
  • Traumatismos: a nivel del cráneo ( hueco temporal) pueden provocar vértigos.
  • Enfermedad de Ménière: patología del oído interno. Son episodios que comienzan sin previo aviso. Se acompaña de vértigo, presión en el oído, hipoacusia y zumbidos en el oído.
  • Síndrome de De Ramsay Hunt: infección por herpes zóster. Provoca vértigo, dolor agudo, pérdida de audición y parálisis facial.

¿En qué consiste el mareo?

Cuando se tienen mareos hay una sensación de inestabilidad, el paciente suele decir: “parece que estoy borracho”. Está más relacionado con tensión muscular, hipoglucemia, hipotensión, ansiedad, estrés incluso la alimentación o la deshidratación pueden causarlos. Puede ir acompañado de dolor en la nuca y cefaleas (dolor de cabeza). Tiene un origen más paulatino.

El origen verdadero de los mareos es una falta de aporte de riego sanguíneo al cerebro por parte de la arteria vertebral encargada de irrigar el mismo y que, cuando hay un problema a nivel cervical, ésta puede “pinzarse” (por contractura o por alguna rotación de las vértebras) como cuando pisamos una goma de regar el jardín y cortamos el flujo del agua.

Es importante destacar que esta arteria, también, irriga el oído por lo que puede afectarle y provocar vértigos y hay que tenerlo en cuenta para desarrollar un buen diagnóstico.

¿Cómo se tratan los mareos y vértigos?

Dentro de la fisioterapia los objetivos del tratamiento (descartados problemas centrales o de oído) va a ser mantener la musculatura cervical y dorsal en buen estado, focalizándonos en la nuca ya que es esta zona la que está más directamente relacionada con los mareos y vértigos con diversas técnicas manuales.

Descargaremos la musculatura mandibular (el bruxismo favorece la aparición de vértigos), recuperaremos la movilidad cervical, valoraremos las disfunciones a nivel vertebral y las corregiremos ya que la inclinación o rotación de las vértebras puede pinzar la arteria vertebral y no permitir un flujo sanguíneo correcto.

Si realizamos un tratamiento más global debemos aconsejar al paciente que en los cuadros agudos de mareos o vértigo procure no comer chocolate, café, naranja, lácteos, fritos, embutidos y dulces ya que pueden afectar al funcionamiento de nuestra vesícula biliar que al alterarse facilita junto con otros factores la aparición de mareos y vértigos. Así mismo, también indicaremos al paciente que controle sus niveles de estrés si lo tuviese.

Cuando los síntomas no remiten en el caso de los vértigos podemos hacer rehabilitación vestibular que son un conjunto de ejercicios consistentes en cambios posturales y movimientos controlados de cabeza y de ojos.

Digamos que provocaríamos los síntomas y aprenderíamos a coordinar los movimientos de los ojos y de la cabeza con el fin de mejorar el equilibrio, es decir, el sistema nervioso “reaprende” a procesar correctamente la información.

¿Qué puedes hacer cuando sientes el mareo?

En el momento que padezcas vértigos intenta recostarte o sentarte de manera inmediata. Cuando estés en esa posición debes concentrarte en un objeto estático para distraer la mente hasta que se pase la sensación de mareo.

Como prevención, por supuesto, hay que tener en cuenta los hábitos posturales para no generar tensión y rigidez en el cuello que pueda derivar en eso mareos, llevar una correcta alimentación como hemos indicado antes y evitar niveles de estrés altos. El ejercicio es fundamental para mejorar la circulación sanguínea en todo el cuerpo incluido el cerebro por ello se recomienda, también practicarlo de manera habitual.

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