¿Mareo o vértigo?

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El Otorrinolaringólogo, Dr. Eduardo Martín Sánz, nos explica qué son los vértigos, cuál es la diferencia  con los mareos y cómo podemos prevenirlos.  

Dibujo de cabeza con objetos alrededor
Fuente: Integra Salud Talavera

­¿Qué es el vértigo?

El vértigo es la ilusión o sensación de que el entorno del paciente se está moviendo bruscamente. 

La sensación de movimiento puede ser rotatoria, horizontal o vertical, entre otros, pero en todo momento el paciente ve como los objetos se desplazan intensamente. Junto a esta sensación tan desagradable, el paciente suele asociar también náuseas, vómitos, palidez y malestar general. 

El vértigo, suele producirse en crisis, y la duración de éstas, depende de cuál sea la causa que las produzca.

­¿Es lo mismo un mareo que un vértigo?

No. El mareo es un síntoma mucho más inespecífico y más difícil de describir que el vértigo. Es una sensación vaga y difusa de desequilibrio o inestabilidad, que suele aumentar en entornos de gran movimiento o situaciones de muchos estímulos visuales, como, por ejemplo, centros comerciales o amplias avenidas. 

Habitualmente ambos síntomas van asociados y, es muy frecuente, que tras un episodio de vértigo, el paciente padezca sensación de mareo con una duración variable que oscila entre días y en algunos casos, meses. 

No obstante, el síntoma de mareo puede en ocasiones aparecer de forma aislada, sin que el paciente haya experimentado en ningún momento alguna crisis de vértigo rotatorio. Es en estos casos donde el médico especialista tiene más dificultades a la hora de establecer un correcto diagnóstico.

­ ¿Existen varios tipos de vértigo?

Efectivamente, el término “vértigo” tan solo es un síntoma, y como tal, describe la sensación que el paciente ha experimentado. De hecho, este síntoma es producido por gran número de cuadros clínicos Otorrinolaringológicos, Neurológicos, Cardiológicos, entre otros. 

Habitualmente el síntoma de vértigo rotatorio es producido en más del 80% de los casos por algún problema en el oído interno como, por ejemplo, el Vértigo Posicional, la enfermedad de Ménière, la Migraña Vestibular, la neuritis vestibular, por citar algunos de los más frecuentes. 

El hecho de que tantas patologías puedan producir el síntoma de vértigo, obliga al especialista a realizar una exhaustiva entrevista al paciente y una exploración clínica completa, con necesidad en muchos casos, de apoyo en las distintas pruebas vestibulares existentes (Videonistagmografía, Potenciales Miogénicos Vestibulares, Electrococleografía, Video HIT…) ­ 

¿Cómo se tratan? Indicaciones y contraindicaciones.

Afortunadamente, los avances que en los últimos años han experimentado las técnicas de diagnóstico en la disciplina de la Otoneurología, (una subespecialidad de la otorrinolaringología que se dedica al estudio y tratamiento del vértigo) han permitido definir mejor los tratamientos de cada enfermedad. 

De hecho, no todos los vértigos se tratan igual. Aunque es habitual que cuando éstos se presentan, prescribamos fármacos para calmar los síntomas, habitualmente este tipo de medicamentos, no son en absoluto curativos. 


Existen tantos tipos de tratamientos, como enfermedades que los producen. Incluso en algunos casos para un solo cuadro clínico como la enfermedad de Ménière o la Migraña Vestibular tenemos muchas opciones de tratamiento que van a depender del paciente y del momento en que se encuentre. 

Estos tratamientos son muy variados como, por ejemplo, las maniobras de reposición, habitualmente empleadas para el Vértigo Posicional Paroxístico Benigno, en el que una vez localizado el oído responsable de los síntomas del paciente, somos capaces, con unas maniobras realizadas en el momento de la consulta, de resolver el cuadro clínico en la mayoría de los pacientes.

Otros cuadros, como la enfermedad de Ménière, tienen distintas opciones de tratamiento que abarcan desde simplemente mantener hábitos saludables con disminución de la cantidad de sal en las comidas, algunos fármacos diuréticos, infiltraciones del oído con un gran resultado en el control de los vértigos, o incluso cirugía en algunos casos excepcionales. 

Pero lo más importante es recalcar que en la actualidad un porcentaje muy amplio de pacientes tienen un control satisfactorio de sus crisis de vértigo rotatorio con un tratamiento ajustado a cada paciente.  

¿Cómo se pueden prevenir?

La prevención de los episodios de vértigo dependen del cuadro clínico que los produzca. Por ejemplo, en el caso del Vértigo Posicional, el evitar una actitud sedentaria, con ejercicio físico habitual, especialmente aquellos que impliquen movimientos de cabeza, suele resultar en una clara disminución de los episodios de vértigo. 

Estos consejos realmente son aplicables a casi todos los tipos de vértigos, porque si bien no en todos contribuyen a reducir su frecuencia, sí que resultan en una clara mejoría del mareo o inestabilidad después de la crisis. 

En el caso de la enfermedad de Ménière o de la Migraña Vestibular, una hidratación abundante, ejercicio físico habitual, la reducción del estrés o la mejoría del sueño, ha sido destacado por varios expertos como una buena “receta” para mejorar la calidad de vida en nuestros pacientes con crisis de vértigo.

Entrevista realizada por Lic. Rosalie Orens


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Agradecemos la colaboración de:

Eduardo Martin Sanz.jpg
Profesor Asociado Universidad
Europea de Madrid
Toledo

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