Dolor de espalda, causas, síntomas y tratamiento

La fisioterapeuta, Laura Flores, nos explica por qué nos duele la zona dorsal y nos ofrece ejercicios específicos para fortalecer nuestra espalda.

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La fisioterapeuta, Laura Flores, nos explica por qué nos duele la espalda y qué debemos hacer en cada zona afectada.

El dolor nos está indicando que a nuestro organismo le ocurre algo, es como las lucecitas de colores que se encienden en el cuadro de un coche. Por ello, no es bueno enmascararlo constantemente con analgésicos.

Además, el dolor se crea en el cerebro. 

Aunque parezca increíble no nos duele la espalda en sí cuando nos tenemos una contractura. Cuando nos lesionamos, unos sensores mandan una señal eléctrica que el cerebro traduce como dolor indicándonos que hay algo que no funciona bien.

Por eso cada persona reacciona de una determinada manera ante una lesión.

¿Por qué me duele la espalda?

El dolor de espalda es, seguramente, la patología que más tratamos.

Para entender por qué nos duele la espalda es importante conocer la anatomía de esta zona.

Podemos diferenciar la columna en tres partes:
–   Zona cervical, ubicada entre los hombros y la cabeza, compuesta de siete vértebras.
–   Zona dorsal, ubicada en el centro de la espalda, donde tenemos las costillas.
–   Zona lumbar, ubicada en la zona más baja, compuesta de 5 vértebras.
Existen muchísimas razones por las que nos puede dolor la espalda, algunas de ellas son:
–   Cuadros médicos: fibromialgia, esguinces cervicales producidos por un accidente, espondilitis, etc.
–    Problemas en la estructura de la columna: hiperlordosis, escoliosis, cifosis, etc.
–    Alteraciones en la estática, por ejemplo, tener una pierna más corta que otra.
–   Malas posturas (la razón más habitual), mala higiene postural en el día a día, en el trabajo, haciendo deporte,etc.
–   Dolores reflejos en la espalda provocados por órganos.

Todos estos problemas generan contracturas, que son las causantes del dolor de espalda.

¿Qué es una contractura? 

Es una contracción involuntaria duradera o incluso permanente de un grupo muscular o de varios que mantiene a ese músculo en una posición viciosa, imposible de corregir con movimientos pasivos.
Las fibras musculares pasan de estar paralelas a anudarse entre sí, evitando una correcta contracción del músculo provocando dolor.

¿Qué hago si me duele la espalda?

Lo primero que hay que hacer es aplicar calor para relajar la zona. No vamos a ponernos la manta eléctrica durante media hora o mientras vemos una película. Es mucho más efectivo aplicarse calor durante 15- 20 minutos cada dos o tres horas.

Una vez aplicado el calor y si el dolor permanece, deberíamos acudir a un/a fisioterapeuta.

Una contractura no se quita por sí sola. Va a disminuir el dolor pero no va a desaparecer si no se trata.

Cuando nos aparece una contractura, sobre todo de manera aguda, es decir, por ejemplo, si nos hemos agachado y nos hemos hecho daño, hay que esperar para tratar de 24 a 48 horas para acudir al fisio, porque la zona está muy sensible y no se pueden aplicar correctamente las técnicas.

Mientras tanto, aplicamos calor y hacemos reposo relativo.

¿Qué se siente después de una sesión de fisioterapia?


Las primeras 24-48 horas la zona tratada estará dolorida, como con sensación de agujetas. En los hombros podemos sentir como si lleváramos una mochila puesta.

¿Cómo prevenir el dolor de espalda?

  • Tener una buena higiene postural, cuidar las posturas tanto en casa como en el trabajo.
  • Hacer estiramientos de la espalda, focalizar los estiramientos de las zonas sensibles.
  • Realizar ejercicios para potenciar la espalda.
  • Realizar algún deportepilatesyoga o natación dirigida por monitor/a, ya que es importante mantener buenas posturas.
  • Si tenemos molestias habituales en alguna zona, acudir a un/a fisioterapeuta para hacer un tratamiento de prevención, no esperar a sentir un dolor agudo.

¿Por qué duele la zona cervical?

Por malas posturas. Por ejemplo:

  • Cuando en el trabajo tenemos el ordenador a un lado, en vez de en frente, estamos mirando lateralmente durante horas. Cuando cogemos el teléfono entre la oreja y el hombro, malas postura en la silla, etc.
  • En casa, cuando dormimos boca abajo o cuando tenemos una almohada demasiado alta o baja. La altura adecuada de la almohada es la que cubre el espacio entre la oreja y el hombrocuando nos colocamos de lado, para que la cabeza esté alineada con el resto de la columna.
  • Es importante procurar utilizar los móviles y tablets lo más alto posible, a la altura de los ojos y así evitar tener la cabeza agachada cuando estamos chateando o leyendo algo durante horas.
  • Hernias cervicales
  • Esguinces cervicales

Síntomas que podemos tener:

¿Sabías qué la almohada no es necesaria pero sí inevitable?

Almohadas
Almohadas. Fuente: Marlon_Delibasic

El uso de la almohada no sería necesario si no tuviéramos problemas de cervicales porque no es precisa para mantener las curvas fisiológicas.

Es decir, las personas totalmente sanas podrían dormir sin ella sin problemas al igual que los bebés y los niños.

En el caso de los peques, no se les debe colocar almohada al menos hasta los dos años ya que su curvatura cervical es bastante recta, el cuello es muy corto y la cabeza bastante grande en relación con el resto del cuerpo.

Si colocamos una almohada, la cabeza se adelantará e incluso se puede dificultar la respiración. A partir de los dos años, si se coloca almohada, debe ser bajita y blandita.

La realidad y la práctica es otra.

El índice de patología cervical es muy alto en la sociedad actual. El modo de vida, las malas posturas, el estrés, etc. provocan cambios en la alineación cervical y en el resto de la columna que generan anteriorización de la cabeza, rectificaciones cervicales, contracturas, etc.

Por tanto, el uso de la almohada se hace inevitable para mantener una correcta alineación fisiológica cervical.

Aunque parezca un poco raro y aunque te hagan creer lo contrario, no hay almohadas mejores que otras. La mejor almohada es la que te sea más cómoda y se adapte mejor a tus características.

El precio, el material o la forma no deben ser determinantes en la elección de la almohada. No existen protocolos. Debes probar y encontrar la más adecuada para ti y sobretodo, la que mantenga alineada la columna.

Por ello, si duermes en pareja, lo mejor es usar una almohada individual adaptada a cada persona.

¿Por qué duele la zona dorsal?

  • Afecciones respiratorias u otras vísceras, son dolores reflejos de órganos.
  • Problemas en las costillas: osteocondritis, fracturas y fisuras de las costillas.
  • A los padres de recién nacidos les duele esta zona por estar cogiendo el bebé en determinada posición.
  • En el trabajo, cuando tenemos el ratón muy lejos o demasiado cerca de nuestra posición.
Síntomas que podemos  tener:
  • Dolor local.
  • Dolor al respirar, cuando respiramos profundamente el dolor aumenta. Dolor al toser y al reír.
  • Dolor reflejo hacia el hombro.

¿Por qué duele la zona lumbar?

  • Por sobre esfuerzos al coger peso
  •  Cuadros médicos: espondolistesis, espondilitis anquilosantes, hernias, disfunciones en articulaciones, estenosis lumbares, etc.
  • Cambios en la estructura de la columna: hiperlordosis, escoliosis, etc.
  • Dolor habitual en embarazadas por los cambios que se producen para que pueda desarrollarse el feto.

Síntomas que podemos tener:

  • Dolor local.
  • Dolores reflejos hacia la ingle, hacia la  pierna, adormecimientos, hormigueos, etc.

¿Sabías qué las muletas se aprenden a usar?

Es fácil ir por la calle y ver a personas con un miembro inferior afectado realizando una marcha incorrecta o llevando mal la altura y el lado de la muleta y, no hablamos sólo de personas mayores, también, de jóvenes.

Esto conllevará dolor de espalda o dolor de muñecas a la larga.

Por ello, siempre vamos a usar las muletas bajo prescripción médica o fisioterapéutica y siguiendo sus indicaciones.

Existen varios tipos de marchas que se puede hacer con las muletas, pero esto va a depender del tipo de lesión, de la fase de la misma y del propio paciente. Por tanto, es algo muy específico que puede o debe ir evolucionando según las necesidades del paciente.

Recomendaciones básicas:

  • Altura de las muletas:
    • La empuñadura de la muleta debe estar a la altura del trocánter mayor (lo que llamamos el hueso de la cadera), es decir, aproximadamente, a la altura de la muñeca de manera que el codo quede ligeramente flexionado.
    • La parte superior de la muleta ( la parte en C ) debe estar unos 10 centímetros por debajo del codo para no bloquear la flexión del mismo.
    • La posición de la espalda no debe tener una inclinación hacia delante.
  • El mango siempre debe mirar al frente y las muletas deben estar paralelas a las piernas. Nunca hacia afuera.
  • Importantísimo, cuando usamos una sola muleta colocarla en el lado contrario de la pierna lesionada, de manera que cuando avanzamos la pierna lesionada avanzamos la muleta y descargamos el peso sobre esta última. Si la colocamos en el mismo lado llevaremos el peso al mismo lado del miembro afectado y no tendría sentido.

Si tienes dudas, coméntalas con tu médico o fisioterapeuta ya que el uso de las muletas es beneficioso siempre y cuando se haga de manera correcta.

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