¿Cómo mejorar tu autoestima?

Desde que tú te adueñas de tu vida y buscas soluciones con un significado positivo para ti, es desde donde crecerás y te sentirás más libre.

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Esta semana entrevistamos a la Neurocoach Profesional y Personal, Inma Alcántara, especializada en estrés, autoestima y realización personal para que nos de algunas claves para mejorar estos aspectos de nuestra vida.

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Fuente: Alexas- Fotos

¿Qué es el miedo y cuál es su relación con la autoestima?

Si te digo que el miedo no existe, tú me dirás pero “¿cómo va a ser eso?”

Bien, ¿qué es el miedo para decirte yo lo que acabas de leer?

El miedo es la creación en nuestra mente de un resultado a futuro que no te agrada, que te perjudica o que para ti significa algo negativo.

Pero realmente no ha ocurrido así si no que tu mapa mental sobre la situación, te hace llegar a dicha conclusión.

¿Vives realmente con miedo?

El miedo existe por las probabilidades en las que tú te basas.

Si hay un coche a punto de atropellarte, el miedo te hace reaccionar. Sin embargo, ¿qué hay del miedo a que algo vaya a pasar y que no sea inminente? No hay un tigre a punto de atacarte, si no más bien la sensación de que no llegas a hacer algo, a terminar, a ser lo bastante bueno, a comportarte como deseas…

Realmente, basarte en que lo que sea no está ocurriendo aún, hacer lo que sea desde un enfoque con significado negativo y actuar en consecuencia con esto, te dará un resultado que no te hará salir de esa zona de confort en la que vives.

Basarte en que tus acciones se harán conforme a un enfoque positivo fundamentado en soluciones, esperando lo mejor con confianza en ti y dejando el resultado sin aferrarte a él, sin duda es lo ideal para tu avance, libertad personal, crecimiento y esto se verá reflejado en tu mundo.

Acepta tus miedos

La vida es riesgo. A veces el no controlar el resultado nos hace sentir ese miedo, pero el control es también una sensación y no una realidad. ¿O no te ha pasado nunca que, a pesar de que tengas todo previsto, ha sucedido algo inesperado que te ha hecho obtener un resultado distinto al esperado?

La primera vez que vas a hacer algo con miedo, vas con él. Cuando te acostumbras a ir con él, poco a poco desaparecerá. Es cuestión de crearte el hábito.

Tus miedos te muestran esa parte de ti que merece crecer para tu mayor bien. Aceptarlos e ir de la mano te harán que consigas más cosas en tu vida.

Las consecuencias de una baja autoestima

¿Qué tal llevas tu autoestima?

Quizás creas que bien, pero ¿te has parado a revisarte?

Muchos no nos hemos parado a pensar en ello, creemos que las circunstancias que nos ocurren en nuestra vida son fruto de la casualidad, de situaciones externas a nosotros y realmente tienen que ver, sí, pero no del todo.

Una autoestima baja, seas consciente o no, hace que tengas estrés, que no consigas ese trabajo o ascenso, que no te relaciones con los demás por miedo, que sientas vergüenza, timidez o que simplemente no haya buena relación con tus hijos.

De ti depende toda tu vida, tenlo en cuenta.

Y es que tener autoestima es mucho más que considerarnos los mejores, más que nadie. Eso entraría en el rango del egocentrismo y no me refiero a eso.

Tener una autoestima alta es la unión indivisible, según mi punto de vista, de lo que he vivido y de lo que he tratado en clientes, de otras muchas cuestiones que a continuación te relato.

El amor propio

Digo” PROPIO” porque es el amor que te das a ti mismo.

Nuestra labor es amarnos, como una madre/padre a un hijo.

Es considerarnos, es tener claro que deseamos lo mejor para nosotros, que, a pesar de las caídas, nos consolamos e impulsamos a continuar.

Darnos cariño, mirarnos con los mejores ojos cuando nos vemos en el espejo, cuando estamos con más personas, cuando nos ocurre algo, eso es amor.

Pero ¿cómo sé que lo estoy haciendo bien?

Dar para recibir

Fíjate que el reflejo de tu propio entorno.

Cuando no te estás dando amor o no correctamente, debido a tus creencias o a tus necesidades, por ejemplo, simultáneamente hay carencias en el respeto hacia ti mismo, al igual que a tu auto valoración incluso llegando a crear juicios de valor sobre ti siendo la culpa y el castigo la consecuencia.

Puedes observar a tu alrededor pues en lo que recibes de los demás verás tu propio reflejo: cómo te están dando amor, si lo hacen desde la necesidad o desde el dar sin esperar… Aun así, no todo es eso pues influye cómo lo haces tú:

  • En cómo das ese amor al resto del mundo
  • Desde dónde: quizás esperas eso mismo del otro, o lo das si es que te lo dan.
  • Y para qué das ese amor: lo ideal es que lo des por dar, aunque resulte idealista y arriesgado. Las mejores personas de la historia reconocidas por ser líderes a nivel espiritual o incluso político, cuando han decidido dar desde el “no me importa que el resultado me venga de vuelta si no que se lo doy por su mejor bien”, han recibido ese reconocimiento por los demás. Véase Mandela, Gandhi o Teresa de Calcuta entre otros.

El que se ama verdaderamente, nunca deja las otras claves que te cuento enseguida. Están tan estrechamente relacionadas que es imposible desligarlas.

El respeto y la valoración personal

Esta es una de las primeras reglas para amarte correctamente.

La valoración personal es el valor que realmente damos a nuestra persona. Si yo me valoro mis actitudes y aptitudes, estaré teniéndolo presente para, desde ahí, respetarme.

Y en dicha valoración hay que ser objetivo, pero sin perder de vista la regla de oro de “me amo” sin egocentrismo.

No soy más de lo que soy, pero tampoco menos. Mira tus logros por pequeños que te parezcan y valora todo lo que has hecho y conseguido en tu vida. Reforzará tu valor personal.

Como todo, el respeto hay que dárselo uno a sí mismo para que sea respetado por los demás.

Poner límites

¿Qué ocurre cuando no te respetas? Dejas que los demás tampoco lo hagan.

Para conseguirlo, hay que tener en cuenta poner límites. ¿Hasta dónde estás dispuesto a dar a costa de tu salud, de tu estabilidad, … el amor de madre/padre por ti?

Cuando tú pones límites es cuando te das oportunidades de crecimiento y, a la vez, estás dando la misma condición a los demás.

Un ejemplo claro es en el trabajo, cuando decides que, a pesar de dar el 100% de tu profesionalidad, vas a respetar tus tiempos dentro de la NO procrastinación, que vas a ayudar dentro de tus posibilidades pero que, si no las tienes, no te vas a fustigar.

En el hogar suele pasar también cuando creemos que ponerles ciertos límites a los niños es como sentir que no le estás dando todo lo que querrías. Es entonces cuando lo ideal es SÍ hacerlo para el crecimiento como padre o madre y el de tus hijos puesto que ellos tendrán claro hasta dónde pueden llegar y tú también. Además, podrás obtener la libertad que quieres.

Decir NO

Otra cuestión con respecto al respeto por uno mismo es el saber decir NO ante una situación que te va a causar malestar: tener trabajo excesivo, obligaciones que no son tuyas, etc.

Tener claridad sobre uno mismo para llegar a decirlo está mucho en consonancia sobre qué quiero yo, para qué e ir a por ello.

Además, también está muy relacionado con tu inseguridad: miedo a la pérdida de amor, amistad, trabajo, etc.

Para ello, lo ideal es que aprendas a ser asertivo y desde el respeto propio y el ajeno, comprendas que el otro te pide desde su necesidad y que tú tienes tus propias emociones o decisiones al respecto que no están de acuerdo con lo que esa persona te solicita.

Sé consecuente con lo que quieres y coherente con lo que piensas, dices y haces. De esta forma serás más feliz.

La responsabilidad

¿Cuántas veces te haces responsable de cosas que no son tuyas?

Ser responsable de ti mismo es tu única misión. No te perjudiques con tal de ayudar a un compañero o incluso a un hijo.

Ahí entra el respeto, los límites, saber decir NO, la seguridad en ti a través de tu valoración personal y la asertividad.

Piensa cuando cedes parte de ese tiempo que no tienes o incluso te falta. Piensa en cuál es la misión profesional de tu compañero o la de tu hijo o la de quien sea.

Cada uno es responsable de sí mismo. Claro está que a tu descendencia le dejas claro cuáles son sus responsabilidades y hay que dejarlos crecer dando ayuda cuando lo necesiten siempre y cuando, esa ayuda sea un apoyo y no una tortura para ti.

Lo mismo ocurre en tu trabajo. Dar es recibir, pero no se dan peras cuando lo que tienes son manzanas, ¿no? Pues eso. Si no tienes tiempo o tienes exceso de trabajo, ¿cómo vas a ayudar a un compañero?, ¿a costa de qué?

Piensa también que tú eres el dueño de tus decisiones y de tus emociones, que no hay nadie en tu cabeza amenazándote para que hagas o no, para que digas o no.

Responsabilízate de ti mismo y piensa siempre que no hay nadie que no lo pueda hacer si no quiere.

Adueñarte de las situaciones que te ocurren en las que de ti depende el resultad, es lo que marcará la diferencia entre tener más claridad en tu vida, tener más confianza en ti mismo, tener mayor seguridad y más estabilidad emocional.

El juicio, la culpa y el castigo

En ocasiones no nos amamos como deberíamos porque suele salir esa “vocecilla” de nuestro interior indicándonos que no podemos, que no somo merecedores de eso o que no lo hemos hecho bien.

Esto produce que nosotros seamos nuestros propios jueces, así conseguimos culparnos y castigarnos.

Si no termino mi trabajo a tiempo, no soy suficiente (falta de valoración, enjuiciamiento y culpa), tengo que dar más y me quedo hasta que termine (castigo).

Este es un ejemplo de miedo a la pérdida de credibilidad de los jefes o al de perder tu trabajo pues hay otros profesionales pegando a la puerta con el curriculum en mano, o tu autoexigencia llega hasta tal punto que no te permites ni un fallo y, aunque querer ser mejor está genial, hay que tener cuidado en no convertirnos en nuestros propios verdugos.

Bien, cuando esto ocurre puntualmente y dependiendo de la razón, puede ser un hecho aislado que no tiene por qué dañarte. ¿Cuál es la consecuencia de que esto ocurra frecuentemente? Estrés, desvalorización, inseguridad, …

La autoestima refleja nuestro bienestar psicológico y físico

Tanto esta clave de la autoestima como las anteriores y posteriores dependerá de en qué nos enfocamos: si en los problemas o en las soluciones.

Para ello, no te cabe más remedio que ACEPTAR lo que ha ocurrido o está sucediendo en estos momentos, ya que no podemos dar marcha atrás en el tiempo. Así que preguntarte “¿por qué a mí?” o “¿qué he hecho yo para merecer esto?” no son las preguntas adecuadas.

Aceptas y busca las soluciones, sí, en plural, no una sino varias y ahí es donde deberías enfocarte.

Si vas a por ellas con resiliencia, determinación, ilusión, pasión y creatividad, conseguirás lo que quieres.

Así que deja ya de criticarte, culparte y castigarte. Igualmente, te aconsejo que dejes de hacerlo con los demás porque cada uno llevamos nuestros propios zapatos.

El perdón

Esto es un lastre y nunca mejor dicho.

Cuando no nos perdonamos o no perdonamos a otros, estamos llevando carga extra que puede impedirte avanzar o incluso inmovilizarte.

Como ya te he explicado anteriormente, el enjuiciarnos y enjuiciar, que es tan habitual, nos lleva a la culpa y al castigo, pero también sabes que no hay que centrarse en el problema, si no en las soluciones que busques. Y si no tiene, ¿de qué te sirve enfocarte en el problema? La aceptación es el impulso para salir de la situación.

Si tú no te culpas por lo que ya ha ocurrido, lo aceptas y buscas soluciones, así obtendrás LIBERTAD.

Si das el perdón por el perjuicio que alguien te ha causado, te das LIBERTAD. Y no es necesario ir a decirle a esa persona: te perdono. Simplemente, piénsalo y siéntelo, cosa que cuesta más, pero se puede con persistencia.

Resumen de las claves para mejorar tu autoestima

  1. Deja tus miedos ir contigo

Si se adueñan de ti, eres preso de los mismos y no avanzarás. Arriesga, porque ni no, no te moverás y ¿qué ganas entonces?

  1. Hazte mejores preguntas

A mejores preguntas, mejores respuestas que te harán salir de tu zona de confort.

Retira de tu vocabulario interior y exterior el “por qué a mi” y cámbialo por el “para qué me está ocurriendo esto”

  1. Revisa tu amor propio

Cómo me lo doy, para ver si te estás dando lo que necesitas y quieres.

Cómo me lo dan a mí, para descubrir si es que yo lo doy con o sin condiciones o son ellos. Si es por mí, ¿desde dónde lo doy? Porque el amor es dar sin esperar nada a cambio.

  1. Revisa tu auto valoración y respeto

¿Cómo vas a esperar nada que no te des a ti mismo? Piensa en tus logros, reconócete como a un hijo y poténciate a través de darte ese valor y respeto que mereces.

  1. Tú eres responsable de ti mismo

No eres responsable de lo que hace o dice alguien. No estás en su cabeza.

Igualmente, no tienes a nadie apuntándote con un revólver para que hagas o digas algo que no va en coherencia contigo.

Siente la seguridad en ti a través de darte la confianza esperando que el resultado llegue sin aferrarte a él.

Desde ese punto, eres el dueño de ti. Responsabilizarte de lo que te pasa y que dependa de ti.

  1. Olvídate de enjuiciarte, culparte, castigarte y lleva presente el perdón

El victimismo es fuente de procrastinación y miedos que te paralizan. Así que si quieres avanzar en tu vida, sigue este consejo.

Desde que tú te adueñas de tu vida y buscas soluciones con un significado positivo para ti, es desde donde crecerás y te sentirás más libre. Recuerda que avanzar con peso es bastante penoso, así que lleva el perdón contigo, pero este no estará si enjuicias si no que comprendes, aceptas y decides seguir tu camino.

  1. Sé resiliente, positivo y mira como un mero observador

Qué fácil es dar un consejo y qué difícil dárnoslo a nosotros mismos.

Y es que nuestras emociones están presentes, pero haciendo un esfuerzo, a veces más grandes que otros, podemos vernos como una tercera persona.

No te hundas cuando algo no suceda como deseas. Busca más soluciones. En eso consiste ser resiliente.

Piensa en positivo. El positivismo no es vivir en una fantasía, pero sí es vivir desde otro mejor lugar o ¿qué quieres para ti?: negatividad o positividad.

¿Desde donde vivirías mejor? Créeme que tengo personas muy allegadas a mi que dicen eso de “ver para creer”, de que me baso en la “realidad”. Sí, pero te pierdes parte de esas soluciones porque la realidad no siempre nos gusta.

Recuerda que tienes las oportunidades que te das.

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