Expresión Saludable: Día Mundial de la No Violencia y la Paz

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Pintura: "El pequeño Lama” de Ricard López
Pintura: “El pequeño Lama” 
de Ricard López
“En muchos casos, 
para que recuperes la paz,
no es suficiente con que 
te disculpes sinceramente, 
además, debes corregir tu error 
(si se puede) y es 
menester compensar a la 
víctima por el agravio
y comprometerte a no volver a 
caer en la misma falta”
Del libro: “Todos los corazones
son uno” del mismo autor.
El 30 enero se conmemora el Día Mundial de la No Violencia y la Paz, elementos fundamentales para la salud.



Por esta razón,os invitamos a participar enviándonos una obra personal dedicada a este día para exponerla en esta sección que pretende mostrar el potencial del arte sobre la salud.



Agradecemos a las personas que han participado en este proyecto, tanto difundiendo la iniciativa como enviando su material:

– Pintura “El pequeño Lama” y frase de Ricard López
– Relato: “Día de la No Violencia y La Paz” de Amparo Cristina Gudiel Machín
– Fotografía: “Rompiendo con la violencia” de J. Andrés López 
– Relato: “Futuro” de Roberto Ramos


Relato:“Día de la No Violencia y La Paz” de Amparo Cristina Gudiel Machín


Hubo una vez un excelente pintor que todos los días usaba uno de sus blancos lienzos y con la gama de colores que tenía en su corazón intentaba adornarlo: bosques altos y frondosos, puestas de sol espectaculares, paisajes imposibles…
Una mañana quiso pintar algo especial. ¿Sería un bodegón? ¿O quizás un retrato? ¿Un paisaje tal vez?
No, esa mañana quería plasmar el significado de la paz pero, ¿cómo hacerlo?
Una vez más, como hacía con todas sus obras, dejó que su corazón pensara por él:
“La Paz emana de un corazón que ama; ama a todos y así mismo. De un corazón que perdona los errores, que no discrimina, que comprende, que ayuda, que evita las injusticias, que cuida a todo y a todos los que le rodea, que valora a cada ser vivo, que disfruta de cada día y que quiere a todo el mundo como a hermanos.  Un corazón lleno de grandeza y esperanza, de calma”.
El pintor siguió pensando “¿Y cómo son los colores de La Paz?”
Volvió a dejar que su corazón pensase: “Cálidos como abrazos y besos, alegres como la felicidad de un niño, brillantes como el futuro que se puede construir con ella, pero también colores fuertes, como el ánimo de aquellos que abanderan y luchan por la paz”.
El pintor comenzó a llenar el lienzo, en cada pincelada se reflejaba en su cara la alegría por lo que estaba haciendo.
Cuando terminó, con orgullo examinó su obra.
Había dibujado a su propio corazón. Éste representaba el corazón de otras muchas personas que, como en él, permanecía latente La Paz hasta conseguir llenar todo su ser.
“Rompiendo con la violencia”
de J.Andrés López 

Relato: “Futuro” de Roberto Ramos


Mis pasos me llevaron a un barrio del centro, de esos barrios en los que, a mi entender en aquellos momentos, aflora la delincuencia de manos de quienes no tienen ni donde caerse muertos.

Vi, en un parque lleno de pintadas y sucio, grupos de personas con muy malas pintas y por las cuales me guardé bien todas mis pertenencias, ya que creí conveniente tomar dicha medida en lugar tan nefasto.

De repente, un balón de goma me golpeó en los pies, y un niño corrió tras él para darle alcance. Dicho rapazuelo se paró a mi lado, mirando hacia arriba, con un gran esfuerzo para que su cuello se doblara lo suficiente:
– Hola – Me dijo el niño con una sonrisa en la boca.
– Hola- Respondí yo con una falsa media sonrisa.
-¿Cómo te llamas?
Me llamo Prejuicio– Respondí, a la espera de que el mocoso abandonara su intento de hacerse mi amigo o, incluso, de robarme la cartera.
Yo me llamo Esperanza y ahora te la quedas– Me dijo mientras su mano tocó mi brazo.

Yo no le di importancia, pero de repente todo cobró otro sentido.

Ahora el parque no estaba plagado de pintadas, sino de grafitis que anunciaban otro mundo posible; las personas que no tenían buena pinta, resultaron ser bohemios y pensadores que dialogaban sobre la forma de mejorar las cosas.

Estuve encantado con mi nuevo nombre y la nueva dimensión que las cosas habían tomado, pero me quedo una duda:

Y si yo me llamo Esperanza, ¿tú quién eres ahora, pequeño muchacho?

– Si tú ya eres consciente de tu nuevo nombre, el mío para ti será Futuro.
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