Expresión Saludable: “Creer para crear”

Lucas Fernández se define como una persona muy normal, que tiene una profesión, una familia y unos amigos. En sus primeros años le gustaba mucho dibujar, así como todo el tema artístico. Por circunstancias de la vida, tuvo que dedicarse a una profesión más técnica, pero se ha ido formando, ha ido aprendiendo y hoy en día es un diseñador reconocido en nuestra ciudad, tanto por su talento como por su humildad.

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Diseño actual de "Creer para crear". Fuente: Rosalie Orens

Lucas Fernández tiene por eslogan vital “Creer para crear”. Se define como una persona muy normal, que tiene una profesión, una familia y unos amigos. En sus primeros años le gustaba mucho dibujar, así como todo el tema artístico.

Por circunstancias de la vida, tuvo que dedicarse a una profesión más técnica, pero se ha ido formando, ha ido aprendiendo y hoy en día es un diseñador reconocido en nuestra ciudad, tanto por su talento como por su humildad.

“Soy una persona normal que, por distintas razones, he tenido que desarrollar distintas habilidades creativas o artísticas que para mí han sido siempre una experiencia positiva”.

Mira el vídeo de la entrevista.

¿Qué significa “Creer para crear”? 

Es una filosofía que me he marcado siempre: Creer para crear.

Tienes que creerte siempre todo lo que estás haciendo, tu forma de interpretar la vida, tienes que creértelo para que tus cosas salgan bien.

Si tú no crees en ti mismo, no confías en tus posibilidades, en tu forma de plantear tus proyectos, si no crees en ellos, nunca van a salir adelante, nunca vas a poder crearlos porque no tienen todos los ingredientes necesarios para salir adelante.

Éste primer diseño (ver vídeo) que hemos realizado está muy vinculado a un problema que yo tengo.

Me dio un infarto hace 7 años, por eso hay un corazón, es un símbolo para mi muy importante.

Está la mano, que es la parte artesana, manual, mis manos son esenciales en mi trabajo.

Y luego tienes las tres partes: el agua, la tierra y el cielo. Es el apoyo que tenemos en todo lo que nos rodea; naturaleza, nuestra forma de vida en la tierra y el cielo, que es el que nos acoge.

“Creer para crear” es un valor añadido a toda nuestra vida diaria. Hay que confiar en uno mismo y en las posibilidades que podamos tener.

En cualquier profesión hay una parte artística, un jardinero, un fontanero, todos tienen un valor, que si ellos están satisfechos con su profesión y con su forma de ver la vida, van a tener un aliciente para seguir avanzando.

¿Qué ha significado para ti toda ésta experiencia creativa, el diseño gráfico?

Al principio, para mí fue una salida. Mi sector estaba afectado: el dibujo técnico, la construcción y todo lo que tenía que hacer en mis proyectos. Me sentía un poco bloqueado de manera profesional.

Entonces rescaté mi vena artística de dibujar, ésa que tenía cuando era niño, siempre con el lápiz y las láminas para dibujar.

Empecé a rodearme de gente con las mismas inquietudes. Personas de toda España, porque gracias a las nuevas tecnologías he hecho contactos por todo el mundo y por todo el país: tengo ahora amigos diseñadores en Gijón, en Bilbao, en Valencia.

Toda esa gente me ha ayudado un montón. Han sido mis maestros para poder desarrollarme en todo el tema del diseño, porque yo no lo había estudiado.

Tengo una base técnica que me ha servido mucho y de hecho en mis diseños se ve que tengo una base técnica: con las alineaciones y el orden.

En todos los diseños de carteles que hacemos con mi equipo creativo tenemos muchas cosas marcadas que son más técnicas, no tan artísticas, pero con el tiempo hemos podido desarrollar otras habilidades.

Para mí ha sido todo un subidón, tanto profesional como personal, porque por un lado, el diseño me ha ayudado a encaminarme hacia otra rama y por otro, porque todos tenemos unas inquietudes y unas emociones que necesitamos expresar de alguna forma, ya sea dibujando, bailando, cantando o podando un jardín.

Con esa idea de creerte lo que estás haciendo tú mismo te sientes realizado, te sientes bien contigo mismo porque estás mostrando algo tuyo, algo especial, único.

¿Esto es apto para todos, entonces?

Totalmente, lo he dicho algunas veces, en alguna rueda de prensa o en la alguna conferencia en la Escuela de Arte, todos tenemos un alma creativa, dormida, que cada uno, por lo que sea, no tiene posibilidades de desarrollar o no se ha visto preparado para sacarla, pero todos podemos buscar ese punto creativo que nos sirva a nosotros para desarrollarnos como personas.

La técnica que yo uso con el papel (filigrana), es muy manual, muy artesana, la puede aprender cualquiera, es una técnica muy fácil de manejar, muy accesible, muy cómoda para cualquiera que tenga habilidades y que le guste el trabajo de manualidades.

Hay gente que le he querido enseñar y se frena.

A mi me pasa muchas veces. Cuando diseñamos los carteles, dependiendo de la idea que vayamos a desarrollar, yo me busco una serie de oficios que realiza gente que va a colaborar contigo: pues un fotógrafo, un carpintero, un ceramista, cada uno tiene una habilidad.

Yo, por ejemplo, fotografía no entiendo, no entiendo los conceptos que tiene Alberto Torres, que es el que colabora conmigo en fotografía, por eso esa parte se la dejo a él.

Yo tengo la idea pero él va a hacer la parte de fotografía porque él sabe, lo controla y se siente bien con esa parte, entonces yo voy a dejar que él desarrolle sus habilidades dentro de mi proyecto.

Porque eso es bueno. Formar un equipo y que cada uno tenga una serie de habilidades y que ellos mismos se sientan realizados dentro del proyecto porque eso nos va a enriquecer a todos.

Por eso busco gente que sé que lo va a hacer con todas sus creencias de estar preparado para ello y que va a disfrutar haciéndolo.

¿Cómo ha sido tu trabajo con los niños?

Para mi es una experiencia nueva.

Ya había hecho algunos talleres con niños hace un par de años y yo lo he enfocado un poco para enseñar la técnica de la filigrana, para enseñar las cosas que hacíamos con el papel y las posibilidades que se tenían pero al final, te nutres de ellos porque tienen una visión totalmente diferente de la vida, con la imaginación, con su propia creatividad.

Los adultos tenemos todo muy marcado y tenemos que seguir unas pautas para cierto tipo de cosas, pero los niños lo tienen todo muy abierto.

Son mentes que te sorprenden y para mi es un ejercicio muy positivo estar con ellos, mostrarles lo poquito que yo pueda mostrarles y que ellos te lo enfoquen de un modo totalmente diferente porque sus habilidades son totalmente auténticas, no tienen límites.

Para ellos no existen los límites, salvo los que un adulto, un monitor o un instructor, les pueda marcar.

Su concepto, su forma de desarrollar una manualidad, un dibujo o un diseño es único y eso es muy positivo para ellos, para conocer experiencias nuevas y para mi y mi equipo, ver que ellos nos dan hasta ideas para carteles.

Yo agradezco mucho esto porque se trabaja muy bien con ellos, son niños que ya tienen un cierto interés, que tienen esa inquietud por aprender o que tienen habilidades manuales.

Hay niños que valoran mucho lo que les enseñas y lo que terminan aprendiendo. Al final se van todos contentos con su lámina. “Ésto lo he hecho yo y en casa lo voy a terminar así”. Es muy enriquecedor para todos.

¿Cuál es tu cartel favorito?

Hemos hecho muchos carteles, estaremos rozando los 500 carteles, desde 2008.

Dependiendo de las circunstancias, siempre hay un cartel que te toca más que otro.

Nosotros nos hemos movido por toda España. Al principio nos presentábamos a concursos, porque era la forma de mostrar nuestras ideas fuera, a gente que no nos conocía de nada.

Ése era nuestro reto, más que el de conseguir el premio, era más el decir: “una idea mía va a representar una fiesta en una ciudad fuera de mi” y para ello has tenido que investigar sobre la misma, de cómo va la fiesta, qué es lo que gusta.

Han habido proyectos fuera que me han llenado mucho, en San Sebastián, en Donosti o en Zaragoza que hicimos un diseño para la fiesta del Pilar.

Puntualmente esos años eran diseños muy buenos porque teníamos el reconocimiento de un jurado y de ciudadanos que no te conocían de nada y eso para nosotros era un reconocimiento importante.

Mi ciudad, Talavera

Quizás, al final, con los diseños que me quedo son los de aquí, los de Talavera, con los de mi ciudad, porque he tenido posibilidad de anunciar Mondas (2014 y 2017) y Ferias (2015 y 2018) y ahí le ponemos toda el alma.

Nosotros lanzamos toda la artillería. Nos centramos en un proyecto de 3- 4 meses de estudio, aunque luego el desarrollo vaya muy rápido, pero cuando estás trabajando para tu ciudad, lo haces con todo el corazón.

Con mucho cariño, me quedo con todas las ediciones del Festival de Jazz, desde el 2014 que nos dieron la posibilidad de anunciarlo. Cada año es un reto y va subiendo más. Para mí esos proyectos son muy interesantes, sobre todo porque te rodeas de tu gente para hacerlos.

Mi equipo creativo es mi familia: desde los más pequeñitos, mis niños, mis sobrinas, hasta mis padres, si hace falta, y amigos y colaboradores y gente que se lanza con el proyecto muchas veces con los ojos cerrados.

Mucho más que una imagen

En los diseños de carteles hay una cosa que me he marcado hacer, siempre que se pueda, sobre todo en Talavera porque aquí vives la fiesta, es no dejar todo en una imagen.

Siempre me ha gustado que la imagen cobre vida, porque, al final en publicidad o en diseño es lo que queda, una imagen que gusta más o menos ,pero todo el proceso que lleva esa imagen a mi me gusta contarlo, sacarlo de ahí, convertirlo en realidad.

Por ejemplo, si ha habido piezas reales, las saco para mostrárselas a la gente.

Porque es un proceso que mucha gente pone de su parte y es un trabajo que tiene un valor. Ya no un valor económico, sino un valor personal. Cada uno ha puesto lo mejor de sí mismo.

Estoy rodeado de un equipo que trabaja con la ilusión, les da igual echar horas, porque siempre saben que lo que están haciendo lo hacen con todas sus ganas.

Muchas veces me sorprendo de los resultados por eso, porque hay gente que ha colaborado conmigo que pone todo su empeño y dedicación y yo estoy encantado con ellos.

¿Qué es lo mejor de todo tu trabajo creativo?

Lo mejor de mi trabajo es ver feliz a los que tengo a mi alrededor con lo que hago.

Yo quiero que para mi equipo todo este proceso sea una experiencia positiva de cara a su vida.

Ya tenemos muchos temas en la sociedad que nos van marcando una serie de condiciones y nos van frenando en nuestro día a día como para que tu propio trabajo no sea enriquecedor y que sea una ayuda.

Para mi ver toda esa gente emocionada, ilusionada, con ganas, con inquietud, con interés, que se presten a ayudarte sin ningún miramiento, eso es lo más grande.

Hay gente que solamente por saber que hay un proyecto mío en marcha, viene y pregunta si puede ayudar. Eso es maravilloso.

Yo colaboro con gente que tiene ganas de tirar para adelante. Pequeñas cosas las convertimos en grandes, nosotros mismos, para divertirnos.

Es lo que más me llena a mí, ver un grupo de gente que comparte la misma ilusión que yo.

¿No hay límites, entonces?

No los hay ni debe haberlos. Nosotros podemos tener unas bases, unos determinados conocimientos y una forma de valorar lo que hacemos, pero en cada momento te vas a adaptar a la situación.

Hay que marcarse retos, sin forzar ni sentirse obligado, pero sí una serie retos y metas, aunque sean pequeñas, a corto plazo, pero es muy enriquecedor para una persona, para crecer y para sentirse agarrado a algo suyo.

“Tengo que conseguir esto, dentro de un mes voy a hacer esto”, es una forma de que tu mismo valores tus capacidades. Es un afán de superación, saber que si lo consigues, puedes dar un par un paso más.

El límite te lo va a marcar la situación que tengas. Hay veces que no puedes avanzar pero que sea por causas externas, que por ti mismo no te sientas frenado.

Tú mismo te digas, “sí, puedo hacerlo, voy a hacerlo, voy a necesitar esto y adelante con ello”. Eso es lo más importante.

A modo de conclusión

Yo puedo resumir mi vida, con mis episodios malos, siempre vinculados a temas artísticos:

  • en el 2003 tuve una crisis nerviosa, después de eso, me enganché a la poesía, de hecho, fue una recomendación de mi psicólogo, escribía poesía y eso me dejaba a desahogarme, a dejarme fluir, y dejarme llevar.
  • cuando tuve la crisis profesional, cuando bajó todo mi sector, pues me enganché a la parte de diseño.
  • ahora he tenido otra crisis, una etapa más dura por estar alejado de mi familia y también me enganché a un reto. Me está sirviendo como persona, sobre todo por el tema sentimientos, para que yo pueda seguir avanzando.

Siempre tienes que buscar una ayuda que dependa de ti, que sea una salida tuya, siempre con el apoyo de los demás, que creo que es importante tener a tu gente alrededor, gente que te quiere y en la que tú te apoyas.

Todo el tema artístico, la poesía, escribir, el diseño y la artesanía, a mí me ha servido mucho.

A todos nos sirve, lo hagas mejor o peor, siempre nos va a servir para desahogarnos y conseguir una estabilidad emocional.

GRACIAS, Lucas, por compartir éste mensaje tan potente con las personas que nos siguen.

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