¿Cuál es la relación entre el colesterol y el zinc?

En este artículo de la sección #hablalocontumedico, la Dra. Nathalie Orens, médico experta en Medicina Integrativa, quiere referirse a un oligoelemento esencial, el zinc, que podría ayudar a controlar nuestro colesterol cuando está alto. 

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En este artículo de la sección #hablalocontumedico, la Dra. Nathalie Orens, médico experta en Medicina Integrativa, quiere referirse a un oligoelemento esencial, el zinc, que podría ayudar a controlar nuestro colesterol cuando está alto. 

¿Qué es el zinc y por qué es tan importante?

El zinc es un oligoelemento esencial y es el segundo en abundancia, en el organismo humano, después del hierro.

Se encuentra en todos los tejidos, fluidos y secreciones humanas. Por ejemplo, el zinc es fundamental a nivel testicular para una normal formación del esperma.

Hoy día se sabe que más de 300 enzimas y más de 1000 factores de transcripción necesitan del zinc para funcionar correctamente. Su presencia aumenta la absorción de vitamina A.

El zinc tiene funciones catalizadoras, estructurales y reguladoras; es fundamental en la función inmunitaria y actúa como agente antiinflamatorio y como agente antioxidante (1,2).

¿Cómo se pierde? ¿Cuál es el aporte necesario de zinc al día?

Al estar presente en todos los fluidos y secreciones del cuerpo, el zinc se pierde a través de las heces, de la orina y del sudor, principalmente.

Los hombres adultos necesitan unos 11 mg/día y las mujeres adultas, fuera del embarazo y lactancia, unos 8  mg/día (3).

Si practicamos un deporte intenso o prolongado también perdemos zinc a través de la sudoración aunque esta se estabiliza después de un tiempo del ejercicio.

No queda claro que un aporte externo compense esas pérdidas (4), sin embargo, el aporte diario de éste oligoelemento a través de los alimentos es fundamental para balancear las pérdidas generales, sobre todo por las heces.

Tabla I: Fuentes alimentarias de zinc

Fuentes alimentarias de zinc (de forma sólo orientativa ordenado en forma descendente, el valor varía mucho según la cantidad del alimento ingerido) Fuente: Fundación del Corazón
Ostras, almejas, gambas
Carne: higado de ternera, carne picada, extra magra, pavo, pollo.
Frutas: albaricoque, sandía, pasas.
Cocinadas: lentejas, espinacas, brécol, alcachofa
Frutos secos: pipas, nueces.

¿Cuáles son las causas de las pérdidas corporales de zinc y qué puede ocurrir si no hay suficiente en el organismo?

Las causas de las pérdidas corporales son: “ingesta insuficiente, problemas en la absorción intestinal o pérdidas corporales excesivamente elevadas, así como el padecimiento de determinadas enfermedades” (3)

La falta de zinc puede predisponer a niños y ancianos a una mayor susceptibilidad a infecciones sobre todo del tracto respiratorio.

Se ha visto que los suplementos de zinc podrían ayudar a reducir la incidencia en niños y ancianos.

También se utilizan suplementos de éste oligoelemento en caso de diarreas en niños para reducir el tiempo de la misma y su gravedad (5).

Sin embargo, no todas las suplementaciones están protocolizadas y cada caso deberá ser evaluado, lo mismo para embarazadas y en período de lactancia.

La falta de zinc se asocia a dermatitis, alopecia, alteraciones en el sentido del gusto, alteraciones de la inmunidad, arteriosclerosis, Alzheimer, demencia, etc. (3).

Puede producirse en enfermedades como el síndrome de malabsorción, la enfermedad hepática crónica, la enfermedad renal crónica, la anemia falciforme, la diabetes y el cáncer (6)

¿Cuál es la dosis diaria tolerable de zinc?

Esta no puede superar los 40 mg/d en un adulto sano.

Debemos tener en cuenta que hay zinc no sólo en los alimentos sino también en el agua que ingerimos.

Los diferentes suplementos que hay en el mercado son, en general, seguros, pero no se recomienda un uso continuado (entre otras cosas produce un déficit de absorción del cobre) y dosis superiores a las indicadas en el producto.

Si se padece alguna enfermedad o se quiere realizar algún aporte extra porque se sospecha un déficit de zinc, es siempre mejor consultarlo con tu médico. Cuidado con los diferentes suplementos que tomamos. ¡Hay que mirar las etiquetas!

¿Cuál es la relación entre el colesterol y el zinc?

Veamos primero el metabolismo del zinc para entender esta relación.

El zinc se absorbe en el intestino delgado y de allí se distribuye a los diferentes tejidos; por el plasma viaja unido a la albúmina en un 70% y el resto a otras proteínas. Del 95 al 99% es intracelular por lo cual su medición en suero no refleja el almacenamiento de este oligoelemento.

Cuando se valora el perfil lipídico de un paciente, no sólo interesa el colesterol total sino sus demás componentes.

Las LDL, o mal llamadas “colesterol malo”, son las proteínas a las que se une el colesterol para llegar a las células. Una vez allí, la célula produce proteínas receptoras de LDL y así el colesterol entra dentro de la célula.

Las HDL, o mal llamadas “colesterol bueno”, son las proteínas encargadas de llevarse el colesterol de los tejidos al hígado, para su excreción a través de las sales biliares que van a verterse en el intestino.

Los triglicéridos, la mayoría adquiridos por la dieta, son suministrados como ácidos grasos a los adipocitos y células musculares y su excesivo nivel puede estar relacionado a la obesidad, consumo excesivo de azúcares simples y grasas saturadas, el sedentarismo, el consumo de alcohol y la resistencia a la insulina.

No es que el consumo de triglicéridos sea malo, el problema es cuando es demasiado o cuando nuestro organismo no es capaz de metabolizarlo.

Visto todo esto vamos a tratar de explicar la relación entre el zinc y el colesterol.

Se observó en varios estudios hechos en humanos que existe una fuerte asociación negativa entre el consumo de zinc en la dieta y la incidencia de diabetes y enfermedad cardiovascular, incluyendo factores de riesgo cardiovascular como la hipertensión y la hipertrigliceridemia; de ello se decanta que éste oligoelemento podría tener un papel protector en cuanto a la prevención de la aterogénesis (6)

En un metaanálisis publicado en 2015 se demostró que la suplementación de zinc reduce significativamente los niveles de colesterol, LDLc y triglicéridos y aumentan significativamente los niveles de HDLc en sujetos enfermos.

No se recomienda la suplementación con zinc en sujetos sanos pues se ha visto que reduce el HDLc.

¿Cómo funciona el zinc?

La mayoría de los estudios realizados se hicieron en animales y esto nos permite comprender más sobre el funcionamiento de los organismos pero nunca es extrapolable del todo al ser humano. Sin embargo, con ello tenemos una explicación plausible.

Como hemos dicho al principio, el zinc tiene funciones catalizadoras, estructurales y reguladoras.

Entre las mismas “inhibe la lipólisis en los tejidos adiposos, reduce la liberación de ácidos grasos libres en la circulación y su disponibilidad para el hígado y reduce la síntesis excesiva de lipoproteínas “(…)

(…) Además de la contribución del zinc a la secreción y acción de la insulina, este oligoelemento afecta directamente el metabolismo de los lípidos” (6).

En 2005 se demostró que la deficiencia de éste oligoelemento regula la utilización de ácidos grasos en las mitocondrias y los peroxisomas y regula la síntesis de lípidos en el hígado de la rata que afecta la expresión de genes que codifican enzimas que contribuyen a la homeostasis lipídica del hígado” (6)

A modo de conclusión

Los suplementos de zinc pueden ser de ayuda en pacientes diabéticos y/o hipertensos y con hipercolesterolemia y/o hipertrigliceridemia.

No son recomendables en personas sanas. Eso sí, no los tomes por tu cuenta, #hablalocontumedico.

Bibliografía

1. Prasad AS. Discovery of Human Zinc Deficiency: Its Impact on Human Health and Disease. Adv Nutr An Int Rev J [Internet]. 2013 Mar 1 [cited 2017 Oct 23];4(2):176–90. Available from: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/23493534

2. Maggini, S; Beveridge S. Vitaminas y oligoelementos que mejoran la función inmunitaria mediante el refuerzo de barreras epiteliales y las respuestas celular y humoral. Inmunonutrición En la salud y la enfermedad. Madrid: Ed. Médica Panamericana; 2011. p. 180-199.

3. Rubio C, González Weller D, Martín-Izquierdo RE, Revert C, Rodríguez I, Hardisson A. El zinc: oligoelemento esencial. Nutr Hosp [Internet]. Jarpyo Editores; 2007 [cited 2017 Oct 24];22(1):101–7. Available from: http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=s0212-16112007000100012

4. DeRuisseau KC, Cheuvront SN, Haymes EM, Sharp RG. Sweat iron and zinc losses during prolonged exercise. Int J Sport Nutr Exerc Metab [Internet]. 2002 Dec [cited 2017 Oct 24];12(4):428–37. Available from: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/12500986

5. OMS | Administración de suplementos de zinc en el tratamiento de la diarrea. WHO [Internet]. World Health Organization; 2015 [cited 2017 Oct 24]; Available from: http://www.who.int/elena/titles/zinc_diarrhoea/es/

6. Ranasinghe P, Wathurapatha W, Ishara M, Jayawardana R, Galappatthy P, Katulanda P, et al. Effects of Zinc supplementation on serum lipids: a systematic review and meta-analysis. Nutr Metab (Lond) [Internet]. BioMed Central; 2015 Dec 4 [cited 2017 Oct 19];12(1):26. Available from: http://www.nutritionandmetabolism.com/content/12/1/26

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