¡Otra vez un esguince!

La Dra. Nathalie Orens nos explica cómo nos puede afectar un esguince de tobillo y cómo podemos prevenir futuras recurrencias.

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La Dra. Nathalie Orens nos explica cómo nos puede afectar un esguince de tobillo y cómo
podemos prevenir futuras recurrencias.

Mucha gente se queja de tener dolor en el tobillo después de varios meses de la lesión. ¿Es esto tan común?

Sí. En una revisión de estudios se encontró que entre un 5 y un 33% de los pacientes que habían sido tratados por un esguince agudo de tobillo seguían presentando dolor después de un año del mismo y, que de estos, entre un 36 y 85% se habían recuperado totalmente tras 3 años de la lesión (1).

Generalmente es un dolor leve, que no impide la realización ni del trabajo ni de la vida habitual pero resulta molesto.
Esto puede deberse a diversas causas: desde personales (la forma del pie, la inestabilidad mecánica anterior a la lesión, uso de calzado inadecuado, etc.) o, ser secundarias a un tratamiento demasiado agresivo (tobillo inmovilizado demasiado tiempo, uso de férula inadecuado, retraso de la fisioterapia, etc.).
También las causas secundarias se deben a que los pacientes no siguen las instrucciones de su médico/fisioterapeuta en la realización de ejercicios.

¿Son frecuentes las recurrencias de los esguinces? ¿A qué se deben?

La recurrencia (misma lesión, en la misma zona) del esguince de tobillo oscila entre un 3 a un 34% de los casos y la misma se presenta generalmente entre las 2 semanas y los 96 meses posteriores a la lesión (2).
Existen dos teorías para la recurrencia de la lesión. Una teoría de la inestabilidad mecánica y otra de la inestabilidad funcional.
Dentro de la teoría de la inestabilidad mecánica se plantean: cambios como la laxitud (flaccidez) patológica, en la sinovial (membrana que recubre la articulación), en los micromovimientos de la articulación y el desarrollo de la degeneración de la articulación que llevan a que esta sea inestable estructuralmente.
Dentro de la teoría de la inestabilidad funcional se plantea que la lesión ligamentosa genera cambios en el sistema nervioso y muscular del tobillo que ve perturbado su mecanismo de defensa dinámico posibilitando un giro con inversión del retropié cuando no debería ser así como la alteración de los sensores que tenemos en el tobillo y de los músculos peroneos, que a su vez provocan una modificación en la noción del posicionamiento de la articulación (3).
Por lo tanto el tobillo no “reconoce” los movimientos que debe hacer correctamente.

¿Es habitual volver a padecer un esguince de tobillo?

Sí. Un interesante trabajo de McKay y colegas (4) demostró que  jugadores de baloncesto que habían sufrido un esguince de tobillo tenían casi cinco veces más probabilidades de sufrir una nueva lesión en ese tobillo.
También demostraron que el jugador que no había realizado un precalentamiento previo a la actividad tenía 2,6 veces más probabilidades de sufrir una nueva lesión en el mismo tobillo.
En mi experiencia profesional considero que una persona que ha padecido un esguince de tobillo es más propensa a padecer uno nuevo a lo largo de su vida y aumenta aún más si no hace nada por prevenirlo.

¿Qué se puede hacer para prevenir las recaídas?

Una vez superada la etapa aguda del esguince y vuelta a la vida cotidiana habría que iniciar ejercicios que ayuden a recuperan la noción del posicionamiento de la articulación del tobillo (propiocepción) así como ejercicios de fortalecimiento muscular (5,6) de forma constante.

Otra posibilidad es practicar Tai Chi Chuan. En caso de padecer un esguince, ten en cuenta estos primeros auxilios.

Referencias

1. VAN RIJN, RM; VAN OS, AG; BERNSEN, RM; LUIJSTERBURG, PA; KOES BW & BIERMA-ZEINSTRA, SM (2008) What is the clinical course of acute ankle sprains? A systematic literature review. Am J Med. 2008 Apr;121(4):324-331.e6. (link página principal http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed)

2. Idem.

3. HERTEL, J (2002) Functional Anatomy, Pathomechanics, and Pathophysiology of Lateral Ankle Instability. J Athl Train. 2002 Oct-Dec; 37(4): 364–375. (link página principal http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed)

4. MCKAY, GD; GOLDIE, PA; PAYNE, WR & OAKES, BW (2001) Ankle injuries in basketball: injury rate and risk factors. Br J Sports Med. 2001 Apr; 35(2):103-8. (link página principal http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed)

5. GUILLODO, Y; LE GOFF, A & SARAUX, A (2011) Adherence and effectiveness of rehabilitation in acute ankle sprain. Ann Phys Rehabil Med. 2011 Jun;54(4):225-35. doi: 10.1016/ j.rehab.2011.03.002. Epub 2011 Apr 14. (link página principal http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed)

6. VERHAGEN, EA & BAY, K (2010) Optimising ankle sprain prevention: a critical review and practical appraisal of the literature. Br J Sports Med. 2010 Dec;44(15):1082-8. Epub 2010 Nov 3. (link página principal http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed)

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