¿Estoy pasando por un Síndrome del Cuidador?

La psicóloga, Amaya Fernández, nos habla sobre el Síndrome del Cuidador o Síndrome del “Quemado”. ¿Cuáles son las señales de alerta?

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Estoy pasando por el síndrome del cuidador
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Cuando una persona llega a este punto que te dice “ésta situación me supera, no tengo tiempo para nada, no tengo tiempo para mi, para cuidarme”, aparecen una serie de síntomas de desgaste físico y emocional que describimos como el Síndrome del Cuidador, explica la psicóloga, Amaya Fernández.

¿Cuáles son las señales de alerta del síndrome del cuidador?

Yo recomiendo que la persona se centre en sí misma, se observe y tenga en cuenta estos tres grupos de síntomas (señales de alerta):

A nivel físico: ¿cómo me estoy sintiendo? ¿tengo cambios de apetito? ¿como más o como menos? ¿tengo alteraciones en el sueño? ¿me despierto mucho por la noche? ¿o me despierto de madrugada y ya no soy capaz de volver a dormir? ¿me encuentro muy cansada?

 

A nivel cognitivo: sensaciones de bloqueo, de no poder pensar, pérdida de atención, fallos en la memoria que antes no te ocurrían, distracción, empezar una tarea sin haber terminado otra, sentimientos de culpa por lo que está pasando, baja autoestima, te encuentras con que has roto tu proyecto de vida, te sientes muy frustrada, irritada, no entiendes por qué ha tenido que pasar esto.

 

A nivel conductual: rompes tus relaciones sociales, “tengo que dedicarle tanto tiempo a esta persona que ya no puedo salir a tomar un café, ir a la peluquería, ir al gimnasio”, dejo de hacer actividades que antes me gustaban y me resultaba gratificantes, hay un riesgo muy alto que la persona poco a poco se deprima, aumenta la sensación de soledad.

 

Todo esto es muy progresivo y es muy lento.

El Síndrome del Cuidador no aparece de la noche a la mañana, surge cuando en casa, por ejemplo, hay más discusiones de lo normal.

Cuando en una familia de mediana edad trae a casa un anciano, a un enfermo de Alzheimer para cuidarlo, eso supone una reorganización de la vida familiar que, a veces, no es fácil y surge el conflicto.

 

Cuando uno siente que está perdiendo demasiada independencia, que ya no tiene vida con respecto al cuidado del enfermo, uno tiene que pararse a pensar que es probable que éstos sean síntomas del Síndrome del “Quemado”.

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