Escuela para padres: Los miedos

En ésta entrega de la Escuela para Padres la psicóloga, Laura Corrochano, nos habla sobre los miedos, por qué son importantes, cuáles son normales según la etapa de desarrollo de nuestros/as hijos/as y nos propone una práctica para reflexionar sobre ello.

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Escuela para padres: Los miedos
Escuela para padres: Los miedos. Fuente: Laura Corrochano

“Tener miedo a estar colgado a una altura de 10 metros es razonable, miedo a bajar un bordillo, no”.

El miedo es una  respuesta emocional que se presenta ante la presencia de peligros o amenazas, y se relaciona con el concepto de defensa. Un mecanismo que nos permite reaccionar ante el entorno.

Es una emoción básica del ser humano que se vincula a la supervivencia.

Por lo tanto, es normal sentir este tipo de emoción y, lo más importante, es necesario experimentarla desde que somos niños para poder desarrollar estrategias futuras ante situaciones, pensamientos y objetos que impliquen una amenaza real.

Si entorpece y ocupa un hueco importante en la vida de una persona, alterando de forma significativa su desarrollo cognitivo y emocional, toma un sentido disfuncional que habría que erradicar, puesto que podría desencadenar en la aparición de una fobia.

Según los estudios, existen miedos innatos, hay una predisposición evolutiva a ciertas situaciones dependiendo de las especies, por ejemplo, la cebra siente miedo del león.

Hay miedos aprendidos, por experiencias vividas propias o ajenas, por ejemplo, al sonido de una ambulancia.

En los menores, dependiendo de la etapa evolutiva en la que se encuentren, van a presentar unos miedos que son considerados propios del desarrollo y por lo tanto adaptativos.

A continuación, se muestra la CRONOLOGÍA DE LOS MIEDOS INFANTILES, considerados normales, según los psicólogos estadounidenses Thomas R. Kratochwill y Richard J. Morris:

  • 0-6 meses: pérdida súbita de apoyo (del soporte) y ruidos fuertes.
  • 7-12 meses: a las personas extrañas y a objetos que aparecen súbitamente
  • 1 añoseparación de los padres, personas extrañas.
  • 2 años: ruidos fuertes (sirenas, aspiradores, alarmas, camiones…), animales, oscuridad, separación de los padres, objetos o máquinas grandes y cambios en el entorno personal.
  • 3 años: máscaras, oscuridad, animales, separación de los padres.
  • 4 años: separación de los padres, animales, oscuridad y ruidos.
  • 5 años: animales, separación de los padres, oscuridad, gente “mala”, lesiones corporales.
  • 6 años: seres sobrenaturales, lesiones corporales, truenos y relámpagos, oscuridad, dormir o estar solos, separación de los padres.
  • 7-8 años: seres sobrenaturales, oscuridad, temores basados en sucesos emitidos en los medios de comunicación, estar solos, lesiones corporales.
  • 9-12 años: exámenes, rendimiento académico, lesiones corporales y heridas, aspecto físico, truenos y relámpagos, muerte y, en pocos casos, a la oscuridad.

La importancia de ser conocedores de la etapa evolutiva en la que se encuentra el menor, permiten manejarle, así como permite, que los mismos progenitores controlen las situaciones, sus propias sensaciones y conductas. Lo que conlleva seguridad y tranquilidad que transmitirán a sus hijos.

 

PRÁCTICA:

¿En qué etapa se encuentra tu hijo?

¿Reconoces cuales son sus miedos? ¿Son adaptativos?

 

Bibliografía:

Marina Jose Antonio. “Los miedos y el aprendizaje de la valentía”. 2014. Ariel.

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