¿Cómo podemos alcanzar la felicidad?

“Si nos conocemos a nosotros mismos, si somos coherentes con lo que decimos, hacemos y pensamos nos va a ser imposible dejar de ser felices”, explica el psicólogo, José Antonio González Porras.

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Cada persona busca por diferentes medios sentir en sí mismo la sensación de plenitud y gozo que, a falta de mejor expresión, llamamos felicidad, expresa el Psicólogo Social, Daniel López Ruiz.
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Fuente: Pezibear

¿Qué es la felicidad?

La felicidad es la meta buscada por el ser humano, el estado al que aspira todo aquel con conciencia. Salvo trastorno o problema mental, cada persona busca por diferentes medios sentir en sí mismo la sensación de plenitud y gozo que, a falta de mejor expresión, llamamos felicidad.
Hasta aquel masoquista que se afana en su diferenciación con un “¿Y si yo no quiero ser feliz?”, ya le han contestado en la inmensidad de las redes sociales “bueno, si eso es lo que te hace feliz…”.
Es que con la difusión de la información a través de Internet, se sufre continuamente un bombardeo masivo de mensajes que incitan a ser feliz, a aparcar otras prioridades por la búsqueda, sobre todo, de la llave de la felicidad.
También circulan por la red innumerables frases, esquemas y códigos que pretenden ser la fórmula mágica de la felicidad.

La felicidad en la ciencia

Dentro del ámbito psicológico también se ha buscado desde hace décadas darle un sentido científico a esta búsqueda.

Tradicionalmente, la psicología ha sido una ciencia centrada en la solución de problemas y en los aspectos negativos del ser humano (enfermedad, discapacidad, psicopatías, etc.).
Desde los estudios de Maslow, representados en su pirámide, hasta la psicología positiva, con autores como Martin Seligman a la cabeza, son muchos los intentos de codificar en términos medibles y estandarizados la valía del ser feliz.
La psicología positiva es el último gran adalid de la búsqueda del Santo Grial de nuestro tiempo en el ámbito psicológico.
A través de estudios basados en el bienestar y conceptos como la resiliencia (“capacidad de una persona o grupo para seguir proyectándose en el futuro, a pesar de acontecimientos desestabilizadores, de condiciones de vida difíciles y de traumas a veces graves”, en definición de Manciaux, Vanistendael, Lecomte y Cyrulnik, 2001 en Vera, Carbelo y Vecina, 2006), la psicología positiva intenta desentrañar las características que incitan a la “felicidad suma” que ya Aristóteles definía como el objetivo del transcurrir humano.
Esta corriente psicológica no está exenta de críticas. Sus detractores argumentan diversas carencias:
– Una base poco científica, aunando estudios poco esclarecedores con la utilización de tautologías o redundancias (“estar feliz es sentirse bien”);

– La felicidad despótica o necesidad intrínseca de ser feliz (creando una doble sensación de infelicidad, la de no ser feliz, y la sensación de fracaso por no serlo);

– El negocio generado alrededor de la corriente de la psicología positiva (desde la asociación del consumismo capitalista con la sensación de bienestar hasta la industria interminable de la literatura de autoayuda y la labor motivacional, coaching, etc.);

– Así como el peligro de denostar otras sensaciones como la tristeza o la melancolía, de gran valor adaptativo, apostando por la felicidad desmedida, cercana a problemas mentales como la manía, la pérdida de contacto con la realidad, provocando la caída en la enfermedad mental por el otro extremo, si se considera el estado de ánimo como un continuo desde la infelicidad absoluta hasta la felicidad extrema.
Lejos queda la humilde pretensión de este artículo de valorar o juzgar qué corriente está en la senda correcta, más allá de exponer las posibles tendencias que alrededor de la felicidad se postulan como argumentos verificados y válidos, dignos de consideración seria.
Sí se pretende, sin embargo, destacar la inmensa labor que, desde la psicología, como desde otras ciencias sociales, se realiza en pos del desarrollo humano, entendido este como mejora de las condiciones, en este caso psicológicas, y aún más, holísticas o generales, de la persona.
Por último, y para no dejar la sensación de vacío en el desarrollo del artículo, el autor quiere dejar constancia de su tendencia, aún desde la melancolía que puede aprisionar a cualquiera, o desde la tristeza por la no consecución del ansiado estado de felicidad anhelada, a destacar que la felicidad, más que una panacea o una utopía a la que aspirar, más que un fin, es una de las sendas que se pueden recorrer, no sin esfuerzo, pero con bonitas vistas, cuando uno esté dispuesto a hacer camino.

¿Cómo podemos alcanzar la felicidad?

El psicólogo, José Antonio González Porras,  nos habla sobre las habilidades necesarias para alcanzar la felicidad.

La primera es la identificación

Identificar cuando me estoy cargando de recuerdos, de frustraciones pasadas, de cosas que ya no van a venir y cuando estoy planificando con exceso un acontecimiento futuro.

Identificar cuando estoy dejando de conectar con nuestro entorno, cuando dejo de recibir información sensorial, o cuando me estoy centrando demasiado en los demás (idealización).

Según una investigación reciente, es más feliz quién menos idealiza a su pareja. Es importante reconocer a las otras personas como seres independientes. Ser autónomo. Es importante relacionarse manteniendo nuestra independencia.

La segunda es el mindfulness, la mente plena, consciente del aquí y ahora, de lo que estoy haciendo.

Hay un lema a modo de mantra que dice: Estoy con la persona que quiero estar, con la que he quedado, en el sitio en el que habíamos quedado, para hacer lo que queríamos hacer.

Esto puede sonar a todo lo contrario, a una vida totalmente despreocupada e irresponsable, egoísta.

Pero se puede vivir en el momento presente manteniendo un compromiso, profesional, relacional, etc.

Otra cosa distinta es huir de los problemas, utilizar la actitud de mindfulness para eludir cosas. “Esto me produce estrés, me voy para otro lado”, esto no es mindfulness, eso es alejarse de negociaciones, de resolver problemas…

La tercera es compartirlo, que pueda observarse y obtener un reconocimiento externo.

Hacer algo y que alguien externo hablase sobre ello, sin necesariamente elogiarlo. Publicaciones, conversaciones, comunidades donde eso se reconozca.

¿Qué pasa cuando no hay un reconocimiento positivo de un cambio?

Eso es casi inevitable. Si alguien nos dice que no le gusta lo que estamos haciendo, lo tenemos que aceptar. Distinto es que nos diga que lo estamos haciendo mal y que por lo tanto somos malos.

Está demostrado científicamente que de 100 personas a 20 no le va a gustar aquello que hacemos y a otros 20 les va a gustar siempre todo lo que hagamos.

Ninguno de los dos auditorios es adecuado, el que nos interesa es el 60% restante que nos va a decir si le gustan o no nuestras acciones u omisiones, no nosotros.  Este grupo no tiene memoria, hoy nos puede aplaudir algo y mañana se le ha olvidado. Es un público más justo.

Esto lo puedo usar de referencia, no de censura. Para seguir mejorando y construyéndome.

¿Y si no hay ningún reconocimiento?

Parece que no hubiese pasado nada. El ruido no está en el ambiente sino en nuestro tímpano.

La reacción de los demás es importantísima tanto para que nos aplaudan como que nos censuren.

¿Qué mensaje nos deja?

Si nos conocemos a nosotros mismos, si somos coherentes con lo que decimos, hacemos y pensamos nos va a ser imposible dejar de ser felices.

La mente puede parecer muy ambigua y complicada pero tiene un premio que es bastante grande.

¿Qué es Actitud Felicidad?

La felicidad es una de las necesidades básicas de los seres humanas, sin embargo, parece que siempre hay algo más urgente que ser feliz. El psicólogo y coach, Aaron Jiménez, nos habla justamente sobre esto en la entrevista que le realizamos hace unos días.

Para mi el proyecto de Actitud Felicidad es un proyecto de vida, un proyecto en el que embarcarme para ayudar a las personas a conseguir aquello que quieren conseguir.

Cuando nosotros hablamos de felicidad no podemos dar una definición exacta, yo te puedo decir lo que es la felicidad para mi, pero ¿qué es la felicidad para ti?

Para mi la felicidad es ser capaz de estar en el momento en el que estamos, de tener consciencia y presencia en el sitio en el que estamos, de ser saber qué es lo que estoy haciendo y cómo lo estoy haciendo.

Para cada uno es una cosa distinta, por eso Actitud Felicidad no es solamente mi proyecto, en el que yo cojo mi visión y la intento poner en la gente con la que trabajo, sino que me enfoco en lo que es la felicidad para la persona que tengo delante.

Trabajo con qué es lo que quiere la persona, cuál es la forma en que lo quiere conseguir, cómo se va a encaminar a ello, para qué lo quiere, qué quiere conseguir a través de ello, empezar a buscar a través de su propio camino y que las herramientas que ella tiene sean suficientemente potentes para llegar a conseguir lo que quiere conseguir.

¿Qué herramientas utilizas para llegar a este objetivo?

Utilizo principalmente el coaching. En determinados casos está dentro el área de psicología, pero por general, para la parte de Actitud Felicidad, utilizo coaching tanto en sesiones presenciales como de formación, o en coaching de grupos o equipos.

¿En qué áreas de la vida se puede aplicar?

Personalmente me dedico mucho a trabajar con las emociones, es la base de lo que somos y de cómo actuamos, por lo tanto, me da igual que sea un alto ejecutivo, un deportista o una persona de a pie. Las emociones son las mismas.

Si bien es cierto que determinadas situaciones despiertan unas emociones u otras en las personas, la emoción como tal es la misma en cualquier persona, por lo tanto, la forma de trabajar en esos puntos es muy similar, así que sí, trabajo con los tres aspectos, por así decirlo, con el deportivo, el ejecutivo y el life coaching.

¿Dónde está la felicidad?

Somos los únicos seres capaces de estar físicamente en un sitio y con la cabeza en otro. ¿Parte buena? Genial, podemos estar disfrutando de dos cosas a la vez. ¿Parte mala? Estamos viviendo en el pasado y en el futuro, eso al final nos da preocupaciones.

Lo que tenemos que buscar es estar aquí y ahora para encontrar la felicidad en lo que estamos haciendo en éste momento.

Cuando al maestro Suzuki en “Mente Zen, mente de principiante” le preguntaron “¿qué es el Zen”, él contestó que “cuando estés friendo un huevo, frías un huevo”. Parece una respuesta absurda, pero no.

A veces, cuando estamos con el huevo estamos pensando en un montón de cosas que hicimos mal, o pensando en un montón de “pre-ocupaciones”, ocupándonos de algo antes de que ocurra. Esto hace que no estemos en el momento y si no estamos en ese momento, no lo disfrutamos, entonces, ¿dónde queda la felicidad? ¿en el futuro?

Seguimos pensando: “cuando tenga tal cosa, seré feliz” y luego, cuando llegas, ya te has acostumbrado y quieres más “no, seré feliz cuando tenga esto otro”, entonces ¿en qué momento somos felices? Tenemos que estarlo en el camino.

Somos nosotros los que decidimos, el estado es nuestro, nosotros decidimos dónde queremos enfocarnos: si al futuro, a las preocupaciones, si a la parte del pasado, con un estado más victimista de lo que ha pasado, o en la parte del presente, del ahora, del ya, del qué estoy haciendo ahora, para qué lo estoy haciendo, qué me aporta, qué siento. Ahí es donde podemos encontrar la felicidad.

Te recomiendo que escuches el Cuento del pescador.

Bibliografía

-Avia, MD. y Vázquez, C. (1998). Optimismo inteligente. Psicología de las emociones positivas. Madrid. Ed: Alianza.
-Pérez-Álvarez, M. (2013). La psicología positiva y amigos: En evidencia. Papeles del psicólogo, Septiembre 3(34). Disponible en: http://www.papelesdelpsicólogo.es/vernumero.asp?ID=2279 [visitado el 10 de marzo de 2014]
-Vázquez, C. (2013). La psicología positiva y sus enemigos: Una réplica en base a la evidencia científica. Papeles del Psicólogo, Mayo 2(34). Disponible en http://www.papelesdelpsicologo.es/vernumero.asp?ID=2233 [visitado el 10 de marzo de 2014].
-Vera, B., Carbelo, B. y Vecina, ML., (2006). La experiencia traumática desde la psicología positiva: Resiliencia y crecimiento postraumático. Papeles del psicólogo, Enero 1(27). Disponible en: http://www.papelesdelpsicologo.es/vernumero.asp?id=1283 [Visitado el 10 de marzo de 2014].

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