Artritis Reumatoide

La Artritis Reumatoide es una enfermedad sistémica, inflamatoria, crónica, de etiología desconocida, cuya expresión clínica más importante se encuentra en las articulaciones y en problemas extraarticulares.

0
59

artritis reumatoideLa Artritis Reumatoide (AR) es una enfermedad sistémica, inflamatoria, crónica, de etiología desconocida, cuya expresión clínica más importante se encuentra en las articulaciones y en problemas extraarticulares, explica el equipo de Cocemfe Talavera 

¿Qué es la Artritis Reumatoide?

La Artritis Reumatoide (AR) es, según define la Coordinadora Nacional de Artritis, “una enfermedad inflamatoria crónica, de naturaleza autoinmune, caracterizada por la afectación simétrica de múltiples articulaciones y la presentación de diversos síntomas generales inespecíficos y manifestaciones extraarticulares”.

Ampliemos el concepto: es una enfermedad sistémica, inflamatoria, crónica, de etiología desconocida, cuya expresión clínica más importante se encuentra en las articulaciones y en problemas extraarticulares.

Tiene distribución mundial. La prevalencia varía de 0,2 % a 1 %. Su incidencia varía en diferentes poblaciones entre 0,2 a 0,4 por mil personas por año y tiende a aumentar con la edad. Es más frecuente en mujeres que en hombres. La edad de inicio es a los 40 años ± 10 años (25-50 años, aunque puede comenzar a cualquier edad).

Afecta principalmente a articulaciones sinoviales. Los pacientes sufren daño articular con dolor y limitación en la función articular, pueden presentar manifestaciones extra-articulares.

Síntomas de la Artritis Reumatoide

Las tres características patológicas principales de la Artritis Reumatoide son:

  • Serositis.

  • Sinovitis de las articulaciones, vainas tendinosas y bursas.

  • Serositis de la pleura y del pericardio.

  • Nódulos subcutáneos.

  • Vasculitis.

La inflamación generalmente aparece en las articulaciones periféricas y en las vainas tendinosas, con tendinitis y bursitis, y luego en las articulaciones más centrales. Respeta la columna, pero no en su porción cervical.

La sinovitis precoz produce edema o sensibilidad dolorosa de las pequeñas articulaciones de las manos (IFP y MCF) o pies (MTF). Es característicamente una artritis simétrica, afecta el mismo grupo de articulaciones al lado izquierdo y derecho.

Tratamiento de la Artritis Reumatoide

Aclaremos que el tratamiento de la Artritis Reumatoide es multidisciplinar: fisioterapia, terapia ocupacional, farmacología, educación, reposo relativo y controlado.

Tratamiento de la Artritis Reumatoide con Fisioterapia

En todas las técnicas de fisioterapia que nombraremos a continuación se aplica el mismo principio y es que por sí solas, el efecto no es significativo. De este modo, se completan los tratamientos con varias, en función del criterio del fisioterapeuta y la sensación posterior del paciente.

Fase aguda

En la fase aguda, el paciente está muy limitado y el dolor y la inflamación, no permiten realizar un tratamiento completo, por lo que sobre todo utilizaremos:

  • Educación del paciente.

  • Hidroterapia.

  • Crioterapia.

  • Electroterapia.

Fase crónica

En la fase crónica, tenemos más posibilidades de tratamiento:

  • Termoterapia: Encaminada a paliar el dolor.

    • Radiación infrarroja.

    • Parafina: Se ha observado cómo el baño de parafina, seguido de ejercicio activo en algunos pacientes mejoró la fuerza de agarre y el rango de movimiento.

    • Aplicaciones de frío y calor alternados.

    • Fangos.

  • Hidroterapia: Inmersiones en agua tibia, entorno a los 36 grados. Esta técnica mejoró la sensibilidad de algunos pacientes según un estudio. Además, complementada con ejercicios dinámicos, se observa más mejora de los objetivos.

  • Ejercicio aeróbico (actividades acuáticas, caminatas, bicicleta, actividad aeróbica en tierra). Según estudios, el ideal sería no sobrepasar el nivel de moderado a fuerte, es decir, con 60-85% de la frecuencia cardíaca máxima, con ajustes progresivos de la intensidad. Se recomienda 3 veces por semana, durante 30-60 minutos.

  • Ejercicios de fortalecimiento, se ha estudiado que responderán bien al entrenamiento de fuerza de moderado a difícil (oscila entre el 50 y el 80 % de la contracción voluntaria máxima), de 2 a 3 veces por semana. Puede consistir en ejercicios estáticos o dinámicos y realizarse contra el peso corporal, con poleas, pesas, bandas elásticas y equipos de entrenamiento de resistencia). Se harán ajustes progresivos de la carga supervisado siempre por un profesional.

    • A tener en cuenta:El ejercicio en individuos sanos produce efectos predecibles, en cambio, en pacientes que sufren artritis reumatoide puede no responder tal y como ellos esperan, de ahí la importancia de hacer un ejercicio que no les desborde a nivel físico, es decir, ajustando cargas, tiempos, etc. y haciendo las mediciones pertinentes para llevar un control de los objetivos.

  • Descanso.

  • Relajación postejercicio.

  • Presoterapia en fases no agudas.

  • Tareas de imágenes mentales (terapia Mirror).

  • Movilizaciones pasivas de las articulaciones afectas.

  • Masaje terapéutico.

  • Electroterapia: consiste en aplicar corrientes eléctricas de baja intensidad y distintas frecuencias para aliviar inflamación y/o dolor.

    • Baja frecuencia:

      • Galvánica continúa: Son de acción analgésica y antiinflamatoria y se puede combinar con medicamento, con la técnica de iontoforesis.

      • Galvánica interrumpida: Se recomiendan tras sufrir brotes, para a través de contracciones favorecer la recuperación del tono muscular.

      • TENS: Actúa sobre la información de dolor, de modo que no llega la información al sistema nervioso y sentimos alivio. A largo plazo facilita la formación de endorfinas.

      • Diadinámicas: Disminuyen el dolor crónico en AR.

    • Media frecuencia:

      • Interferenciales: Es menos desagradable que la corriente galvánica y obtenemos mejoras en la movilidad, en los trastornos circulatorios venosos, en la contracción muscular y disminuye el dolor tanto a corto, como a largo plazo.

    • Alta frecuencia:

      • Ultrasonidos: A través de vibraciones consigue un micromasaje celular que provoca cambios en el volumen da las células, en la permeabilidad de las mismas (disminuye la inflamación) y mejora en su intercambio metabólico (mejor regeneración tisular). A su vez aumenta el calor por fricción y con ello la vasodilatación, que contribuirá a disminuir la excitabilidad de las fibras nerviosas (disminuye el dolor).

      • Magnetoterapia: Está muy recomendada en pacientes con artritis por actuar a nivel celular, con reducción de edemas e inflamaciones, lo que facilita la reparación de diferentes tejidos (en fracturas, aplastamientos vertebrales y osteoporosis), con la consecuente disminución del dolor. Se han encontrado otros beneficios, como son, la regulación de la función endocrina, la acción vasodilatadora y la disminución de la viscosidad de la sangre.

      • Onda corta: Produce calor, sobre todo en zonas con menos tejido adiposo, como son, las articulaciones.

      • Microondas: Produce calor, en este caso, en las zonas más hidratadas, es decir, en músculos, produciendo relajación y analgesia. No es eficaz en zonas profundas.

      • Láser: Funciona especialmente bien con el tejido óseo. A nivel articular, reduce la inflamación, bloquea el estímulo nervioso sensitivo, disminuye el dolor. Estos efectos los consigue actuando a través de la liberación, el bloqueo o la producción de sustancias tales como prostaglandinas, betaendorfinas, serotonina e histamina según corresponda.

Evidencia científica del tratamiento fisioterapéutico en AR

Una de las herramientas más útiles que tenemos en fisioterapia para combatir los síntomas de la artritis reumatoide es el ejercicio terapéutico, y así lo demuestra K. Camacho-Bautista et al., en una revisión científica en la que pone a prueba las distintas herramientas de la fisioterapia para tratar la artritis reumatoide.

Los autores concluyen que el ejercicio terapéutico tiene un impacto significativo en el mantenimiento de la capacidad funcional de la mano, la fuerza y hasta en la disminución del dolor.

Esto nos hace replantearnos el papel de los usuarios en su recuperación, centrando esta, en una recuperación activa. En este proceso será necesario concienciar, educar e instruir a nuestros pacientes que no sólo vendrán a “tumbarse en la camilla”, si no que tendrán que adoptar distintas rutinas de ejercicio.

En cuanto a la terapia manual, según afirma el ensayo clínico de Levitsky A et al., la movilización de la mano con el protocolo Kaltenborn de terapia manual, disminuye significativamente el dolor (especialmente a corto plazo). En este estudio, también se midió a través de ecografía, como disminuye la inflamación en las articulaciones y como aumentó el espacio intraarticular.

Otra de las herramientas en las que se ha demostrado resultados positivos es la terapia de ultrasonidos, en el estudio de Konrad et al. Se observó un aumento significativo en la fuerza de prensión y en la movilidad articular, al mismo tiempo se apreció una disminución de la rigidez, de la tumefacción y del dolor.

Sin embargo, aunque los resultados son positivos, las conclusiones están limitadas por el número de estudios y la calidad de estos. Es necesario seguir realizando un profundo esfuerzo para proporcionar a nuestros pacientes el mejor tratamiento basado tanto en la evidencia científica como en la práctica clínica.

Tratamiento de la Artritis Reumatoide con Terapia Ocupacional

Como se ha descrito en líneas anteriores, las restricciones en numerosas áreas del desempeño, desde actividades simples de autocuidado hasta tareas más complejas, es una de las principales quejas de los pacientes que sufren Artritis Reumatoide debido al progresivo deterioro articular característico que produce dicha enfermedad (Almeida, P., et al.)

El papel del terapeuta ocupacional en el abordaje del dolor crónico y su impacto y repercusión en el desempeño ocupacional del paciente con Artritis Reumatoide, es uno de los principales retos a los que se enfrenta este profesional (Moreno, R., et al.).

De esta forma, algunas de las intervenciones más importantes en terapia ocupacional para la Artritis Reumatoide son el asesoramiento y confección de productos de apoyo, es decir, adaptaciones que permitan una facilitación del gesto y, por consiguiente, una mayor autonomía en las AVD.

Productos de apoyo como abrelatas, abrocha botones, esponjas de mango largo, etc., ayudarán a dichas personas a realizar las tareas de una forma más fácil y cómoda, reduciendo el dolor a la hora de llevar a cabo las actividades (AMAPAR).

Este abordaje compensatorio se alternará con un programa de protección y economía articular a través de la reeducación/entrenamiento de las AVD (Tonga, E., Düger, T.), el cual perseguirá establecer una educación gestual, aplicando principios ergonómicos y biomecánicos, encontrando gestos correctos y alternando tiempo de trabajo-reposo, con el fin de conservar la energía y las estructuras articulares, además de disminuir el riesgo de deformidades como desviación cubital de los dedos II – V o instalación de patrones de deformación como cuello de cisne, dedo del pie en martillo y dedo en ojal o Boutonnière (Almeida, P., et al.).

Es esencial informar y asesorar a las familias de los usuarios, dándole pautas de actuación para seguir en el domicilio a la hora de llevar a cabo las Actividades de la Vida Diaria- AVD (AMAPAR).

Por otro lado, el terapeuta ocupacional deberá asesorar al paciente en cuanto a las técnicas de simplificación del trabajo y ahorro de energía, para que este consiga completar las tareas que debe realizar usando la menor cantidad de energía y en el menor tiempo posible.

Existen ocho principios de conservación de energía que se pueden aplicar en el quehacer diario: limitar la cantidad de trabajo (aprendiendo a eliminar pasos innecesarios en las tareas, por ejemplo: remojar los platos para eliminar la necesidad de frotar), planificar con antelación (alternando tareas más pesadas y ligeras e intercalando periodos de descanso), organizar el espacio para almacenar (por ejemplo colocar los alimentos e instrumentos de cocina cerca del área de trabajo, almacenándolos en muebles situados en el espacio entre el hombro y la cadera), sentarse para trabajar, ya que esto exige menos requerimiento de energía, usar los equipamientos correctos y métodos eficientes, incorporar descansos a lo largo de día y utilizar mecanismos corporales correctos (AMAPAR).

Sin entrar en mayor detalle, el proceso de esta enfermedad también puede requerir que el terapeuta ocupacional realice ciertas adaptaciones en el hogar como descender los armarios para un mejor alcance sin forzar posturas, colocación de barandillas, etc. (AMAPAR)

Igualmente, también podrá confeccionar férulas estáticas y dinámicas con el objetivo de proporcionar soporte a las articulaciones afectadas, estabilizándolas durante la realización de actividades, reduciendo la tensión y disminuyendo el dolor producido por la inflamación (Lucie, B., et al.).

Así, las férulas de uso frecuente en las enfermedades reumáticas son las férulas de reposo, destinada a colocar las articulaciones en una posición de menor fatiga articular; férulas de rizartrosis, permitiendo realizar todas las AVD protegiendo las articulaciones del dedo pulgar; férulas correctoras de desviación cubital de los dedos, etc. (AMAPAR).

Todo lo desarrollado son las intervenciones más importantes que se pueden abordar desde terapia ocupacional para mejorar la calidad de vida, como objetivo a largo plazo, de personas con AR, pero en este artículo nos vamos a centrar en la reeducación/entrenamiento de las AVD a través de programas de protección y economía articular, principios de conservación de energía y asesoramiento y confección de productos de apoyo.

Así, desde COCEMFE-TALAVERA, el terapeuta ocupacional se encargará de asesorar tanto a usuarios con Artritis Reumatoide como a sus allegados más cercanos con el objetivo de que los primeros lleven a cabo las AVD de una forma más fácil y cómoda, reduciendo el dolor. P

or ello, a continuación, se nombrarán veintidós AVD, con sus respectivas recomendaciones teniendo en cuenta los abordajes, técnicas y principios explicados con anterioridad (AMAPAR):

Abrir botellas de rosca

Movimiento adaptado de protección y economía articular: pegar el brazo que sujeta la botella al cuerpo para ayudar a evitar tensión en codo y hombro.

Recomendaciones de conservación de energía: usar un soporte que permita fijar el bote a una superficie para facilitar la apertura, disminuir la resistencia y la fuerza del movimiento, de forma que el peso no se ejerza en el MMSS distal.

Productos de apoyo: abridor/girador de botellas de torsión y abridor multiusos.

Abrir botes

Recomendaciones de conservación de energía: ídem a la actividad “abrir botellas de rosca”.

Productos de apoyo: abridor de torsión estriado de goma y abridor con mango de palanca.

Abrir latas

Recomendaciones de conservación de energía: ídem a la actividad “abrir botellas de rosca”.

Productos de apoyo: abridor eléctrico y abridor con soporte.

Abrochar botones

Movimiento adaptado de protección y economía articular: el pulgar empuja con las falanges en flexión.

Recomendaciones de conservación de energía: sustituir por otro tipo de cierre, por ejemplo, corchete, cremalleras con anillas grandes o velcro; usar botones del mayor tamaño posible.

Producto de apoyo: abotonador.

Afeitado

Movimiento adaptado de protección y economía articular: realizar la tarea en sedestación, bloqueando el hombro al apoyar el codo en una superficie como el lavabo.

Recomendaciones de conservación de energía: si es posible usar máquina de afeitar eléctrica.

Producto de apoyo: mango alargado y/o engrosado.

Atar cordones

Movimiento adaptado de protección y economía articular: subir la pierna en una banqueta pequeña para mejorar el acceso al zapato; si es posible hacerlo con una sola mano para proteger la más afectada (si es así, modificar la posición de los cordones).

Recomendaciones de conservación de energía: sustituir por calzado sin cordones o con cierre de velcros; en lugar de utilizar cordones de algodón, reemplazarlos por cordones de goma elástica para evitar hacer y deshacer el nudo.

Cepillarse los dientes

Movimiento adaptado de protección y economía articular: en sedestación, realizar movimientos de flexo-extensión de hombro y codo, evitando los movimientos a nivel de muñeca.

Recomendaciones de conservación de energía: usar, a ser posible, un cepillo eléctrico.

Producto de apoyo: cepillo ergonómico con mangos engrosados para facilitar el agarre.

Coger bolsas con peso

Movimiento adaptado de protección y economía articular: introducir el asa de la bolsa hasta el codo y pegado al cuerpo si es posible.

Producto de apoyo: coge bolsas (asa de plástico engrosada)

Cortar carne

Movimiento adaptado de protección y economía articular: mantener el codo lo más próximo al cuerpo al partir el alimento para lograr mayor estabilidad en la muñeca.

Recomendaciones de conservación de energía: usar cuchillos ligeros, bien afilados con sistema de sierra; sustituir el cuchillo por tijeras, si es posible, para cortar la carne y así disminuir el dolor; colocar manteles antideslizantes y bordes en los platos para reducir la resistencia. Productos de apoyo: cuchillos basculantes/angulados; engrosar los cubiertos de manera que se reduzca la resistencia.

Cortar uñas

Movimiento adaptado de protección y economía articular: realizar la actividad en sedestación y con los antebrazos apoyados sobre una superficie.

Recomendaciones de conservación de energía: realizar la actividad cuando las uñas están más flexibles, tras haber estado en contacto con agua, con el objetivo de reducir la resistencia y ejercer menos fuerza con las articulaciones.

Producto de apoyo: corta uñas con ventosa, corta uñas con soporte de base fija que permita cortar la uña con solo hacer presión con la mano extendida.

Escritura manual

Movimiento adaptado de protección y economía articular: apoyar el codo en la mesa; mantener un postura correcta en sedestación; usar bolígrafos gruesos para facilitar su agarre.

Recomendaciones de conservación de energía: usar bolígrafos de tinta en gel que no requieran presionar demasiado al escribir.

Producto de apoyo: adaptadores de agarre (engrosador cilíndrico o triangular de espuma)

Escurrir la fregona

Movimiento adaptado de protección y economía articular: usar ambas manos como si se estuviera “amasando” para evitar lesiones en las articulaciones de la muñeca.

Recomendaciones de conservación de energía: escurridor mecánico.

Levantarse de la silla

Recomendaciones de conservación de energía: usar asientos altos (pies en el suelo, caderas, rodillas y tobillos a 90º)

Producto de apoyo: incorporador

Partir frutas y verduras

Recomendaciones de conservación de energía: apoyar la pieza de fruta/verdura en una superficie antideslizante, en vez de sostenerla en la mano, con el objetivo de quitar peso a las articulaciones implicadas.

Producto de apoyo: tablas antideslizantes, ayudas para cortar y pelar, cuchillo basculante y de sierra.

Peinarse

Movimiento adaptado de protección y economía articular: realizar dicha tarea en sedestación, bloqueando el hombro y apoyando el codo en una superficie como el lavabo.

Producto de apoyo: peine/cepillo de mango largo, grueso y acodadura.

Planchar

Movimiento adaptado de protección y economía articular: realizar la actividad en sedestación (banqueta regulable en altura) o en bipedestación usando un taburete para no sobrecargar la espalda; la tabla de planchar debe estar a una altura de entre la cadera y la cintura para evitar el dolor.

Recomendaciones de conservación de energía: usar una plancha lo más ligera posible y productos que faciliten el planchado.

Producto de apoyo: planchas con dispositivos de agarre vertical, para evitar la deviación de la muñeca.

Colocarse las medias

Movimiento adaptado de protección y economía articular: llevarlo a cabo en sedestación con el tobillo en la rodilla contraria o apoyando el pie en un taburete.

Producto de apoyo: sube medias

Sujetar tetrabricks

Movimiento adaptado de protección y economía articular: sujetar la jarra o envase con ambas manos (los pulgares pueden estar en oposición o en el mismo plano que el resto de los dedos); con los codos pegados al cuerpo, realizar un movimiento de inclinación de ambas muñecas para verter el contenido del tetrabrick.

Producto de apoyo: dispositivos de inclinación.

Tender la ropa

Movimiento adaptado de protección y economía articular: evitar posturas forzadas de extensión de los brazos. Siempre que se pueda, sustituir los tendederos de patio por tendederos a la altura de la cadera: si no es posible, utilizar un tendedero de techo o pared con poleas para bajarlo a la altura necesaria y evitar la elevación de hombros.

Recomendaciones de conservación de energía: si el tendedero es de patio, escurrir la ropa para reducir el peso y doblar las prendas grandes antes de colocarlas en el tendedero para disminuir los movimientos realizados en el aire y, si es posible, apoyar los codos para buscar estabilidad articular; usar pinzas grandes y anchas para disminuir la fuerza de manipulación.

Uso de grifos

Movimiento adaptado de protección y economía articular: colocar las palmas de las manos rodeando el grifo y realizar un movimiento similar a “frotar” para abrirlo o cerrarlo.

Recomendaciones de conservación de energía: instalar un grifo monomando que permita su apertura realizando un movimiento de empuje con las manos, o mejor aún, un grifo con sensor o con pedal.

Producto de apoyo: mando universal, levatap.

Uso de tijeras

Recomendaciones de conservación de energía: apoyar los codos sobre la superficie; utilizar tijeras afiladas; sustituir, si es posible, el uso de tijeras por cutter con mango engrosado.

Producto de apoyo: tijeras con autoapertura de mesa.

Uso de utensilios pesados de cocina

Movimiento adaptado de protección y economía articular: si el alcance se hace por encima de la cabeza, usar una banqueta para disminuir la flexo-extensión de hombros; si el alcance es por debajo de la cintura, acercar el objeto pegado al cuerpo, repartiendo el peso entre brazos y columna.

Recomendaciones de conservación de energía: mover los objetos de más peso por deslizamiento y no por alcance; los cajones y estantes deben ser de fácil acceso y apertura.

Evidencia científica del tratamiento de terapia ocuapacional en AR

Síntomas como el dolor crónico, disminución de fuerza muscular o rigidez ocasionados por esta enfermedad, le obligará a pensar, ineludiblemente, en la limitación funcional producida por ésta a la hora de realizar las Actividades de la Vida Diaria como cocinar, vestirse, realizar las tareas domésticas, comer, etc. (Tonga, E., Düger, T.), condicionando su desempeño ocupacional y, por ende, su calidad de vida (Moreno, R., et al.).

La terapia ocupacional es una profesión de la salud que tiene como objetivo mejorar el desempeño de las actividades diarias del paciente, proporcionando medios para favorecer la autonomía de este en actividades de autocuidado, educativas, sociales, etc. (Almeida, P., et al.).

El terapeuta ocupacional, como parte del equipo multidisciplinar, perseguirá lograr un desempeño ocupacional satisfactorio, manteniendo la capacidad funcional del paciente y previniendo la progresión de las deformidades, rompiendo el ciclo negativo provocado por esta enfermedad crónica (Moreno, R., et al.).

Autores como Strong, Steultjens o Lindquist, defienden que el rol del terapeuta ocupacional en el tratamiento del dolor crónico que sufren las personas con AR se ve reforzado por el hecho de que su presencia interfiere en el desempeño exitoso del paciente en las AVD.

Es muy importante sentirse capaz de resolver las actividades cotidianas, así, los terapeutas ocupacionales valorarán el déficit funcional para la realización de estas actividades, e implementarán un tratamiento basado en técnicas de economía articular y conservación de energía a través de la reeducación/entrenamiento de las AVD (AMAPAR) y asesoramiento de productos de apoyo, con el objetivo de promover un mejor agarre, alineamiento biomecánico y reducción del estrés articular. Dichas modificaciones pueden incluir desde cambios en la forma de llevar a cabo la actividad, hasta cambios en el peso, forma y tamaño de los utensilios. (Almeida, P., et al.)

Para demostrar la eficacia de las técnicas de economía y protección articular a la hora de realizar las AVD, como intervención en terapia ocupacional en pacientes con AR, se llevó a cabo un estudio experimental controlado de cinco semanas de duración, con una muestra seleccionada aleatoriamente de una población hospitalaria de pacientes con dicha patología.

Los sujetos se distribuyeron en dos grupos: grupo experimental (n=31) y grupo control (n=31). Ambos grupos recibieron tratamiento farmacológico pautado por su especialista, para el control del dolor, sin recibir otro tratamiento de carácter rehabilitador, a excepción del grupo experimental, que recibió, además, intervención por parte del terapeuta ocupacional.

La estructura de las sesiones consistió en valorar cómo afecta la AR a las AVD, analizar las actividades cotidianas, asesoramiento en consumo de energía, uso del descanso, técnicas de economía y protección articular.

Los contenidos esta última sesión (economía y protección articular) se abordaron en todas las sesiones debido al elevado interés que presenta para el paciente con AR poder superar sus limitaciones en la realización de AVD (Moreno, R., et al.)

La evaluación post-intervención, permitió hallar diferencias significativas entre ambos grupos para el nivel de dolor después de realizar las AVD, utilizando el Cuestionario de Dolor de McGill2 (MPQ por sus siglas en inglés) para su valoración. Aunque los niveles de dolor pudieran mantenerse, se había producido una modificación en la percepción del dolor posterior a la realización de actividades, puesto que el desempeño de estas se habría visto modificado por la aplicación de las técnicas orientadas a la ejecución (Moreno, R., et al.)

De igual forma, al final la intervención, el 90% de los participantes pertenecientes al grupo experimental, señalaban tener más cuidado en los gestos y movimientos que realizaban al completar las AVD, frente a un 10% que señalaba que mantenía el mismo nivel de cuidado que antes de la intervención.

Incluso en la evaluación post-intervención, los participantes del grupo experimental, sostenían haber reducido los analgésicos para reducir la percepción de dolor provocado por esta patología, mientras que en el grupo control no se evidenciaban reducciones del consumo farmacológico (Moreno, R., et al).

Como afirman los autores Hammond y Freeman, y demuestra dicho estudio, asistir a un programa de protección y economía articular basado en la reeducación/entrenamiento de las AVD, impartido por terapeutas ocupacionales expertos en dicha materia, mejora o mantiene significativamente la capacidad funcional del paciente al realizar dichas actividades.

Como conclusión, se puede afirmar que la intervención de terapia ocupacional desarrollada produce una disminución en los niveles de dolor percibidos en sujetos con AR tras la ejecución de AVD, manteniendo un desempeño ocupacional más equilibrado, en el que incorporar actividades. Todo ello producirá a su vez una mejora en la calidad de vida de dichas personas (Moreno, R., et al).

Otro ensayo clínico aleatorizado realizado con pacientes con AR, demostró que después de participar en un programa de intervención basado en el entrenamiento de AVD, además de recibir información sobre dicha patología y su manejo mediante técnicas de conservación de energía, consejos de control postural y posicionamiento, es efectivo para reducir el dolor durante la ejecución de las AVD, produciéndose cambios de actitud, con una mayor aceptación de vivir con AR (Hammond, A., et al.)

Enfoque interdisciplinar en Cocemfe- Talavera

En COCEMFE – TALAVERA, se hace un abordaje interdisciplinar (terapia ocupacional – fisioterapia – psicología) en función de lo que necesite cada usuario/a.

En la primera sesión, se realiza una anamnesis detallada, donde se refleja toda la historia clínica del usuario/a, y todos los ítems necesarios para elaborar un programa de rehabilitación adecuado.

Realizada la valoración, se lleva a cabo una sesión clínica donde se elabora un plan de tratamiento adecuado y personalizado.

Preparado el plan de tratamiento, se aplica por los profesionales todas las terapias necesarias en absoluto consenso con el/la usuario/a.

Agradecimientos al Equipo de Cocemfe- Talavera

Rosa Montealegre Gil
Fisioterapeuta col 1582

Alejandro Carrión Felipe
Fisioterapeuta col 2364

Maria Asencio Ponce
Terapeuta ocupacional col 0529

Por favor, valora en qué grado te ha resultado útil esta entrada
[Total: 5 Average: 4.2]

Dejar respuesta

Por favor, escribe tu comentario
Por favor, introduce tu nombre aquí