El videojuego suma en la Telepsicología

El psicólogo, José Antonio González Porras, nos habla en esta entrevista sobre la aplicación de dinámicas grupales en videojuegos para facilitar la participación y adherencia de determinadas personas a sus tratamientos.

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Hoy entrevistamos al Psicólogo, José Antonio González Porras, para que nos hable sobre los videojuegos y cómo pueden ayudar a conseguir mejores resultados en la terapia.

¿En qué consisten las dinámicas de grupo en los videojuegos?

La telepsicología no es sólo la consulta a través de una plataforma online, sino que consiste en el uso de todos los recursos que proporcionan las tecnologías emergentes para que el tratamiento sea más eficaz.

En la dinámica de grupo se puede compartir pantalla, se puede utilizar un streaming para dirigirte a un grupo de personas. Las personas que se están informando ven al terapeuta con sus resultados de test, archivos pdf o cualquier otra información que pueda enviar desde el sitio en el que está conectado, pero el terapeuta no ve a esas personas, ni cómo se relacionan entre ellas, de hecho, ni siquiera llegarían a relacionarse, pues cada una estaría en su domicilio y no habría esa conexión.

Eso lo hemos resuelto con una plataforma e-learning de psicología virtual en la que, de alguna forma, la dinámica se establece entre avatares que interactúan entre sí.

¿Como funciona este videojuego?

Es un videojuego que se reproduce en un escenario virtual, en este caso le llamamos “Campus TelPsi”. Es como un parque empresarial, con sus accesos y distintos edificios a los que se puede entrar previa cita para realizar un juego, para vivir una serie de emociones, sentimientos y pensamientos que luego debatiremos, en otro escenario más tranquilo o en el mismo en el que se ha producido la dinámica.

Pasamos del 2.0 al 3.0

En los primeros juegos de salud teníamos una versión 2.0 en lo que es el tratamiento con dinámica virtual, era una interacción asimétrica, no era en tiempo real. Se enviaban desafíos por correo electrónico y, de forma asimétrica, se publicaban los resultados de esos desafíos y se competía, es decir, las dinámicas de gamificación son las mismas pero ahora se producen a tiempo real.

La versión 3.0 de los juegos de salud busca el mayor realismo posible para conseguir una mayor implicación de la persona. Eso no quita que siga habiendo, fuera de ese contexto de dinámica de juego virtual, tablas de puntuaciones y otros sitios donde consultar la evolución individual o de cada equipo.

¿Qué beneficios aporta esta dinámica grupal virtual?

El avatar protege visualmente a la persona, proporcionando el anonimato que necesita para poder llevar acabo la dinámica.

El nombre del avatar tiene que ser un seudónimo, o se propone que así sea para que la persona esté lo más desinhibida posible.

Con respecto a la dinámica de grupo presencial, se producen una serie de cruces, tanto a la entrada como a la salida de esa dinámica, que hacen que la persona tema por su intimidad o de que, a partir de ahí, se establezcan una serie de relaciones personales que no se han solicitado.

El encuentro virtual hace que desaparezcan estas preocupaciones.

La dinámica virtual permite, además, duplicar la sensación de simulación. Si en una dinámica de grupo ya se establecen juegos de roles, que no es una situación real, la simulación dentro del contexto virtual es aún mayor.

La interacción entre los avatares se produce en un escenario virtual seleccionado, pudiendo elegir aquello que debe trabajarse en ese momento: la puerta de un cine, una calle con aglomeración de personas, etc… Esto en una dinámica presencial no es posible hacerlo.

¿Qué problemas se pueden tratar con esta técnica?

Todo lo que tenga que ver con espectro autista y la preocupación a la exposición social.

Por ejemplo: Estoy convencido de que, cuando me relaciono con los demás, mis competencias son inferiores a la media. Esa creencia me la he ido repitiendo durante tanto tiempo que actúo como me dice esa creencia, es decir, no me relaciono con los demás porque no quiero ser humillado u ofendido.

Entonces, cuando entro en una dinámica de grupo como esta, en modo avatar, en la que no se me reconoce visualmente, solo es mi voz la que participa (aunque estamos trabajando en su modulación), eso me da la protección que necesito y voy a ser más capaz de expresarme.

Si yo me abro en ese grupo (cosa que no haría nunca en un grupo presencial), encuentro una respuesta positiva. El avance que conseguimos aplicando esta técnica es abismal.

A todos nos da miedo la exposición, el ser humano es, por definición, curioso y vergonzoso. Hay un pudor que todos debemos vencer, pero en las personas en las que ese pudor es más elevado, esta terapia le será muy beneficiosa.

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