Todos frente al acoso escolar

Todos estamos implicados en frenar el acoso escolar y es casi una obligación personal el intentar estar al día, explica la Psicóloga, Cristina Márquez.

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Entrevistamos a Cristina Márquez Sánchez, Orientadora escolar en el Colegio Adalid Meneses, Psicóloga Sanitaria en Hospital Quirón Salud y co- autora, junto a la Fundación Educacuentos del Proyecto Vidas Cruzadas, nos habla sobre el acoso escolar.

¿Cómo se vive el acoso escolar en los colegios?

El acoso escolar afecta a toda la sociedad y todos los colegios estamos implicados en su prevención, detección temprana e intervención. Es un tema que genera gran preocupación.

Los estudios nos dicen que no hay diferencias en cuanto a la situación del acoso entre los colegios concertados o públicos o si el colegio está en una población grande o pequeña, el acoso escolar nos arrastra y nos afecta a todos los centros escolares.

Lo que sí marca la diferencia entre un centro escolar y otro son los programas de prevención que tenemos cada uno de los centros para favorecer la convivencia y prevenir que se resuelvan de manera agresiva los problemas que surjan.

Hoy en día hay más conciencia social, educativa y política sobre el acoso escolar. Sabemos que el acoso escolar es cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico producido entre escolares de forma reiterada, tanto en el ámbito escolar, como a través de las redes sociales.

Existe una intencionalidad en el daño producido a la víctima, una situación de desigualdad entre el acosador/a y el alumno/a acosado/a y una situación de daño reiterada que se mantiene en el tiempo hasta que sale a la luz, hasta que alguien levanta la voz.

A nivel educativo contamos con un protocolo de 2017 de la Consejería de Educación, Cultura y Deportes, según el cual cuando consideramos que hay una situación de acoso, se toman medidas inmediatas de protección a la posible víctima y se constituye una comisión en menos de 48 horas.

Este protocolo es una revisión de un protocolo del 2006, se ha actualizado según las nuevas formas de acoso que tenemos ahora, sobre todo a través de redes sociales.

La situación debe ser informada al Servicio de Inspección y se empiezan a adoptar medidas desde el primer momento.

24 horas máximo desde la constitución de la comisión, el Director del centro tiene que informar a las familias o a los tutores legales de las familias involucradas y ya se elabora un plan de actuación.

Lo más importante es tomar medidas preventivas para que la víctima se sienta segura y cese inmediatamente el acoso. Se recaba información de los implicados y de los observadores.

Aparte de este protocolo, cada centro escolar, tiene libertad para formarse. Todos estamos implicados en frenar el acoso escolar y es casi una obligación personal el intentar estar al día.

Todos los días en los colegios tenemos problemas de convivencia, todos los días tenemos conflictos, “que se le han colado en la fila, que ha desparecido un lápiz, que uno empujó a otro”, pero hablar de acoso escolar es otra cosa, es algo más grave.

¿De qué herramientas cuentan para prevenir el acoso?

Nos apoyamos mucho en programas de sensibilización y prevención como por ejemplo, el programa “Tú cuentas” de AMFORMAD para trabajar con los chavales.

Trabajamos mucho la empatía y en la resolución de conflictos de manera no agresiva, intentamos que haya compañerismo y que ningún alumno esté solo, porque sabemos que los alumnos que están solos en el patio son carne de cañón para los agresores.

Actualmente estoy viendo libros y proyectos sobre patios dinámicos, que son programas para que ningún alumno esté solo en los recreos. De esta manera, los mayores organizan los recreos de los pequeños, por ejemplo.

Algunos alumnos están solos en los patios porque tienen alguna característica diferente con respecto a sus compañeros o porque no caen bien al resto, puede ser el más listo o el más gordito, o tener algún rasgo que en algunas personas produce rechazo. Estos alumnos entonces tienden a aislarse para evitar más rechazos.

En nuestro colegio, Adalid Meneses, trabajamos también programas de Inteligencia emocional desde hace más de 10 años, lo hacemos en 1º de la ESO porque sabemos que entre los 11 y los 13 años el acoso escolar se dispara.

¿Existe un perfil de acosador y un perfil de víctima?

Este tema es muy complejo, no hay un perfil exacto de acosador y un perfil exacto de víctima.

Sabemos que el acosador:

  • carece de empatía,
  • que ha habido alguna habilidad que no se ha consolidado adecuadamente en la primera infancia, como la forma de resolver los conflictos de manera no agresiva o si ha sabido trabajar por un objetivo y ganárselo por él mismo, con esfuerzo.
  • No ha interiorizado determinados valores como la negociación, el compañerismo o la tolerancia a la frustración.
  • Quizás ha vivido mucha sobreprotección en casa, “la sobreprotección, desprotege”, es hacerle frágil, resuelves los conflictos por él y le debilitas.

De la víctima sabemos que, generalmente, destaca por alguna característica que le hace vulnerable frente al grupo. También puede haber carencia en habilidades como la asertividad o incluso que vive en un ambiente de sobreprotección.

No hay nada más gustoso para un acosador que aislar a su víctima, para que se quede indefenso, y debilitarle cada vez más emocional y socialmente. El alumno acosado se va metiendo en un bucle del que no sabe cómo salir.

Ma. José Díaz Aguado, que para mí ha sido una referente en este proyecto, la he leído muchísimo, es Catedrática de Psicología de la Educación en la Universidad Complutense de Madrid, ha trabajado muchísimo este tema, también dice que uno de los criterios para que los agresores se ceben con la víctima es que no se comporte como los estereotipos marcados, por ejemplo “suelen ser chicos/as que no se comportan como la mayoría de los chicos/as”.

Les pueden atacar por tener alguna diferencia respecto al grupo, una discapacidad, algo físico o por el contrario por ser de alta capacidad.

Según los resultados del Tercer Estudio Contra el Acoso Escolar de la Fundación ANAR , las víctimas tardan más de1 año en poder contárselo a su alguien, es demoledor. Esto significa que desde que comenzó el acoso hasta que lo cuentan han pasado entre 13 y 15 meses.

La edad media de acoso está entorno a los 9 años y 8 meses y el Ciberacoso entorno los 12 años y 2 meses.

Esto abre muchos debates: ¿qué está pasando en nuestras familias? ¿Qué comunicación existe entre padres e hijos? También es verdad que conozco padres que en sus familias han sufrido casos de acoso y sé que son padres que están a disposición de sus hijos pero que de alguna manera los niños no lo cuentan. Esto es devastador.

¿Cuáles son los indicadores del riesgo de acoso escolar?

A través del Proyecto Vidas Cruzadas hemos formado a los padres para que sean capaces de detectar determinados indicadores de riesgo en el acoso escolar:

  • Si tu hijo tiene cambios de comportamiento que no sabes a qué atribuir
  • Ha perdido el apetito
  • Ha perdido peso
  • Está triste
  • Te llaman del colegio que está faltando de manera injustificada
  • Somatiza: tiene dolores de cabeza, dolores de tripa, se le cae el pelo…

Sabemos que estos son signos de alarma y a través de estos, podemos intervenir, muchas veces son éstos los que nos hacen tirar del hilo.

Si el niño se va callando, se va debilitando y él solo con su pena puede caer en un proceso ansioso- depresivo o decidir acabar con su vida con tal de cortar este sufrimiento de raíz.

Puede suceder que una familia decida sacar al niño del cole y trasladarlo a otro centro y puede darse esa doble fatalidad de que vuelva a ser víctima de acoso escolar.

Es fundamental enseñar a los niños a ser asertivos, a saber expresar, a “decir no” tanto a nivel oral como corporal.

Otras estrategias para prevenir el acoso escolar

La Asociación Española para la Prevención del Acoso Escolar (AEPAE)  también ofrece estrategias. Hablan de la importancia de la Autoprotección, entre otras medidas por ejemplo, a través de las artes marciales como defensa personal, sirve a nivel físico y emocional, ayuda a desarrollar su “yo” y a aumentar la seguridad en sí mismo.

Cualquier actividad que realicen y que les resulte motivador refuerza mucho la autoestima, va aumentando su seguridad y carisma. Eso es positivo.

No podemos dejar de hablar de los observadores. De todo el conflicto, los implicados son sólo un 15%, el 85% son observadores, son los que van a determinar si eso va a ser una conducta aislada o una situación muy peligrosa de acoso.

Como sabemos que los agresores atacan al que está solo, si los observadores apoyan a esa víctima y se unen en contra del agresor, eso se corta automáticamente.

Hay que trabajar mucho con los observadores. Para el Proyecto de Vidas Cruzadas hemos tenido en cuenta todas las propuestas descritas anteriormente y el modelo de prevención del acoso escolar en Finlandia. Hemos integrado muchas dinámicas en este sentido.

Por eso es tan importante la labor preventiva. Hay que hablar mucho con nuestros hijos, compartir tiempos y espacios con ellos, compartir intereses.

Todos los días hay que tirar la caña, muchos días no pescarás nada, pero, de repente, un día, pues pescas, él abre su corazón un poquito y te cuenta qué tal le ha ido el día.

La comunicación se fomenta desde la infancia: momentos de comidas y cenas sin televisión para compartir el día como haya sido: penoso, por esto, o súper feliz por esto otro y lo comparto con vosotros. Compartir lo bonito y lo feo, aprender a hablar de todas las emociones, sean cuáles sea.

Esto es un caldo de cultivo estupendo para cuando llega la adolescencia, donde se juntan cambios físicos y emocionales, continuemos con esos valores que hemos inculcado en la infancia.

Los valores que no se han inculcado antes de la adolescencia es muy difícil que se adquieran después, por eso es tan importante hacer un trabajo previo: habla y juega una partida a la play con tu hijo, escucha su misma música, hártate a hablar con él….

Sabemos que nuestros jóvenes pasan cada vez más horas enganchados a las redes sociales, a los vídeo juegos, lo vemos en los problemas de atención que tenemos en las aulas a diario. Las redes sociales tampoco fomentan las habilidades sociales que trabajábamos todos los días cuando “vivíamos en la calle”: ir a jugar con los amigos, pedir favores, discutir. Ahora todo es virtual, hemos perdido espacios de convivencia.

El tema es muy complejo pero sabemos lo que funciona, lo que previene y tenemos que seguir por este camino.

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