Consejos generales para alérgicos al polen

El Dr. Álvaro Moreno Ancillo, especialista en Alergología del Hospital Nuestra Señora del Prado de Talavera de la Reina nos explica la alergia al polen en un artículo de varias partes. Hoy hablaremos la relación del polen y el cambio climático y ofreceremos unos consejos generales para las personas alérgicas.

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El Dr. Álvaro Moreno Ancillo, especialista en Alergología del Hospital Nuestra Señora del Prado de Talavera de la Reina nos explica la alergia al polen en un artículo de varias partes.

Hoy hablaremos la relación del polen y el cambio climático y ofreceremos unos consejos generales para las personas alérgicas.

¿Cuál es la relación entre el polen y el cambio climático?

Los pólenes son alérgenos ambientales, procedentes de las plantas, por lo que los factores meteorológicos (temperatura, humedad, viento, tormentas) son determinantes en la concentración polínica.

Las modificaciones en los modelos meteorológicos pueden tener una repercusión directa en la evolución de la temporada polínica.

Durante los últimos años se está prestando especial atención al cambio climático y sus efectos sobre la salud y medio ambiente.

La temperatura media se incrementó 0,7ºC en los últimos 100 años, y las previsiones establecen hasta 2ºC para el 2050.

Las consecuencias de este calentamiento global están siendo evidentes, con presencia de fenómenos meteorológicos extremos, intensas lluvias y tormentas, e intenso frío alternando con temperaturas muy elevadas.

Estos cambios atmosféricos están directamente relacionados con el incremento del CO2 atmosférico. Además, la fenología, que estudia del efecto de las variables meteorológicas sobre las plantas, está muy relacionada  con el CO2.

De este modo, estudios experimentales han demostrado que los pólenes expuestos a elevadas temperaturas y altos niveles de CO2 muestran una alergenicidad significativamente más elevada.

Por otro lado, la polinización de las plantas está muy vinculada con la temperatura.

El ascenso térmico inducido por el cambio climático puede provocar modificaciones significativas en el inicio de la polinización.

Está hipótesis ha sido demostrada en los casos de árboles no alergénicos como la encina,  y en otros muy alergénicos como son el abedul en Centroeuropa.

En España ha sido igualmente observado con el olivo y plátano de sombra. Por otra parte, el aumento de temperatura durante los meses de otoño prolonga la polinización de las malezas quenopodiáceas en nuestra zona.

Otro fenómeno meteorológico asociado al cambio climático son las tormentas.

Se ha demostrado que las tormentas en época de polinización provocan la ruptura de los granos de polen de gramíneas, liberado hasta 400-500 partículas alergénicas por cada grano de polen, con una mayor capacidad de penetrabilidad en el árbol respiratorio; y, por tanto, riesgo más elevado de inducir episodios de asma.

La tendencia del cambio climático con el ascenso de las temperaturas e incremento en los niveles de CO2  pueden acentuar en el futuro la duración e intensidad de la polinización de las plantas, con un negativo efecto para las personas asmáticas.

Consejos generales para alérgicos al polen

  1. Conocer el tipo de pólenes a los que se es alérgico y la época en la que están presentes en la atmósfera.

Hay disponibles páginas como polenes.com, gestionadas por la Sociedad Española de Alergología e inmunología Clínica (SEAIC) que nos ofrece datos de nuestro entorno, y aplicaciones para móviles que nos ayudan a saber a qué pólenes nos enfrentamos.

2. Aprender a reconocer las plantas a cuyo polen se es alérgico y los lugares donde habitan (parques, jardines, campo, monte, etc.) con el fin de no tener contacto con ellas mientras dure la polinización.

3. Evitar las actividades al aire libre en la época de las alergias.

4. Permanecer, en la medida de lo posible, en el interior de los edificios los días de mayor concentración de pólenes y los días de viento.

5. Mantener las ventanas de las habitaciones cerradas y ventilar a primeras horas de la mañana. No barrer, utilizar aspirador y limpiar el polvo con bayeta húmeda.

6. Evitar el contacto con humos y lugares polucionados, así como los cambios bruscos de temperatura y realizar esfuerzos físicos en épocas de alergia.

7. Utilizar gafas de sol para proteger los ojos del contacto directo con el aire.

8. En caso necesario, utilizar mascarilla para salir a la calle.

9. Utilizar el aire acondicionado en la casa porque tiene filtros que evitan que el polen se mantenga en el interior de la vivienda.

10. Lavarse el pelo por la noche para limpiarlo del polen acumulado durante el día.

11. Secar la ropa en secadora o tendederos dentro de la casa ya que en la ropa colgada en el exterior puede acumularse el polen.

12. Pulverizar la casa con agua para limpiar el aire del interior de partículas.

13. Evitar los parques y jardines, así como salir al campo.

14. Evitar viajar en moto y bicicleta.

15.No cortar el césped ni realizar tareas de jardinería.

16. Viajar en coche con las ventanillas cerradas.

17. Mantener el interior del vehículo limpio, incluidos los conductos de ventilación.

18. En el coche, utilizar el aire acondicionado para filtrar el aire que entra en el automóvil. Utilizar filtros antipolen.

19. No se debe conducir si se toman antihistamínicos que provocan sueño.

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