Alergia respiratoria de interior: Cucarachas y hongos

El Dr. Jesús Jurado-Palomo, especialista en Alergología del Hospital General Nuestra Señora del Prado de Talavera de la Reina, nos habla sobre la alergia respiratoria de interior. En ésta tercera parte se centrará en las cucarachas y los hongos. 

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Se ha descrito la alergia a cucarachas, especialmente en EE.UU. y países de Centroeuropa ¿Qué cucarachas producen síntomas alérgicos? ¿Cuáles son las medidas de evitación que deben seguir los pacientes alérgicos a las mismas?(1),(2),(3),(4)

Aunque se han descrito más de 4.000 especies de cucarachas, de forma global, las más importantes son: la cucaracha americana (Periplaneta americana) y la cucaracha alemana (Blattella germanica), siendo menos conocidas la cucaracha oriental (Blatta orientalis) y la cucaracha de Madeira (Leucophaea maderae).

Existen diferentes medidas de evitación de cucarachas, desde las realizadas por profesionales especialmente dedicados a ello (con labores de extermino con trampas y pesticidas) hasta las realizadas por los propios pacientes y su familia en su propia casa(5),(6).

Dentro de estas últimas se han descrito: eliminación diaria de la basura que deberá mantenerse fuera de casa, guardar la comida en contenedores cerrados herméticos, lavando diariamente la vajilla (ya que los restos de grasa constituyen una fuente potencial de comida), evitar el goteo del grifo, lavavajillas o frigorífico (ya que se evita el suministro de agua), junto con la aspiración y limpieza diaria del domicilio, con sellado de rendijas que puedan servir de puerta de entrada(5),(6).

¿Qué hongos producen alergia?(7),(8),(9)

La micología es la ciencia que se ocupa del estudio del heterogéneo y variado grupo de los hongos, organismos nucleados, sin clorofila, alimentándose por la absorción de nutrientes de su entorno y que producen esporas fúngicas.

Dentro del reino Fungi al que pertenecen, se clasifican en varios filos (Phyla) de hongos verdaderos: Zygomycota (Zygomicetos), ChytridiomycotaBasidiomycota (Basidiomicetos) y Ascomycota (Ascomicetos).

Los hongos imperfectos de reproducción asexual pertenecen a la categoría Deuteromycotina (Deuteromicetos).

A su vez, se dividen en diferentes géneros de los que los más conocidos son: Alternaria(9),(10),(11),(12), CladosporiumAspergillus(13) y Penicillium.

Los dos primeros de ellos son hongos de presencia en el exterior, mientras que los dos últimos son considerados más de interior. El clima húmedo favorece el crecimiento de los hongos, mientras que en los días soleados y ventosos, se favorece la diseminación de sus esporas.

¿Dónde se encuentran las esporas fúngicas que pueden ocasionar alergia?(7),(8)

Dentro de casa, las esporas de hongos abundan en lugares donde es patente la existencia de humedad, como pueden ser: cuartos de baño con ventilación inadecuada, marcos de ventanas con condensación, sótanos o bodegas húmedas, papeles pintados y frisos sobre paredes húmedas, productos textiles con humedad, humidificadores y aparatos de aire acondicionado, junto con alimentos almacenados.

Fuera de casa, hay que tener en cuenta que las tormentas de aire con polvareda son capaces de reflotar las esporas fúngicas depositadas en suelos con hojas en descomposición.

Al ser capaces de descomponer, degradar y aprovechar la celulosa, el almidón y la materia orgánica, es frecuente su presencia en invernaderos, establos, graneros y silos de almacenamiento.

Diversas actividades como segar, cosechar, cortar el césped, ganaderos en establos, agricultores en graneros y molinos, y panaderos, pueden ocasionar síntomas respiratorios en pacientes alérgicos a esporas de hongos.

¿Cuáles son las recomendaciones para evitar la exposición a esporas fúngicas en aquellos pacientes alérgicos a las mismas? ¿Cómo afecta a los aparatos de deshumidificación?(7),(8)

Puesto que una de las dependencias con mayor humedad dentro de casa es el cuarto de baño, se debe de mantener seco, especialmente la ducha, toallas y alfombras, evitando la utilización en la medida de lo posible de esponjas de baño, cortinas de ducha y alfombrillas de goma, o secándolas al terminar de utilizarlas.

Otra fuente son los alimentos almacenados, procurando no dejar alimentos fuera del frigorífico, debiendo eliminar las bolsas de basura con restos de materia orgánica, tan rápido como sea posible.

Además, es conveniente retirar los enseres dañados por la humedad, no guardando ropa o zapatos húmedos en armarios o zonas mal ventiladas.

De forma general, se debe evitar el uso de humidificadores, junto con un óptimo mantenimiento de los aparatos de calefacción y aire acondicionado, con agua limpia y filtros renovados.

En aquellas épocas con mayor humedad se puede emplear los deshumidificadores, evitando que se contaminen los circuitos del mismo, ya que en caso contrario, se produciría la aerosolización de las esporas fúngicas.

En cuanto a las plantas ornamentales de interior, se deben evitar, pero en caso de contrario, se deben eliminar las flores no frescas, evitando remover la tierra de las macetas.

De forma similar a las recomendaciones de medidas de evitación de los ácaros, se debe aspirar el dormitorio evitando la acumulación de polvo, siendo preferible el uso de cojines, alfombras y fundas de muebles de fibra sintética.

Referencias bibliográficas:

  1. Moral de Gregorio AJ, Carretero Añíbarro P, Mateo Borrega MB, Zapata Yébenes JJ. Principales alérgenos de interior. En: Dávila González IJ, Jáuregui Presa I, Olaguibel Rivera JM, Zubeldia Ortuño JM. Tratado de alergología (Tomo I): Págs. 287-310. 2a Edición. Editorial Ergón, Majadahonda 2015. ISBN: 978-84-16270-36-1.
  2. Patel S, Meher BR. A review on emerging frontiers of house dust mite and cockroach allergy research. Allergol Immunopathol (Madr). diciembre de 2016;44(6):580-93.
  3. Do DC, Zhao Y, Gao P. Cockroach allergen exposure and risk of asthma. Allergy. abril de 2016;71(4):463-74.
  4. Hilger C, Kuehn A, Raulf M, Jakob T. Cockroach, tick, storage mite and other arthropod allergies: Where do we stand with molecular allergy diagnostics?: Part 15 of the Series Molecular Allergology. Allergo J Int. 2014;23(6):172-8.
  5. Chew GL. Assessment of environmental cockroach allergen exposure. Curr Allergy Asthma Rep. octubre de 2012;12(5):456-64.
  6. Portnoy J, Chew GL, Phipatanakul W, Williams PB, Grimes C, Kennedy K, et al. Environmental assessment and exposure reduction of cockroaches: a practice parameter. J Allergy Clin Immunol. octubre de 2013;132(4):802-808-25.
  7. Bartra Tomás J, Sáenz de San Pedro B, Navarro Seisdedos LA, Martínez Quesada J. Los hongos como alérgenos. En: Dávila González IJ, Jáuregui Presa I, Olaguibel Rivera JM, Zubeldia Ortuño JM. Tratado de alergología (Tomo I): Págs. 274-86. 2a Edición. Editorial Ergón, Majadahonda 2015. ISBN: 978-84-16270-36-1.
  8. Senent Sánchez CJ. Alergia a la humedad ¿qué son los hongos y cómo evitarlos? Capítulo 9: Los responsables de la rinoconjuntivitis y el asma alérgica). En: Zubeldia JM, Baeza ML, Jáuregui I, Senent CJ. Libro de las enfermedades alérgicas de la Fundación BBVA. Fundación BBVA, 2012. ISBN: 978-84-92937-15-8. URL disponible en: htpp://www.alergiafbbva.es.
  9. Gabriel MF, Postigo I, Tomaz CT, Martínez J. Alternaria alternata allergens: Markers of exposure, phylogeny and risk of fungi-induced respiratory allergy. Environ Int. mayo de 2016;89-90:71-80.
  10. Kustrzeba-Wójcicka I, Siwak E, Terlecki G, Wolańczyk-Mędrala A, Mędrala W. Alternaria alternata and its allergens: a comprehensive review. Clin Rev Allergy Immunol. diciembre de 2014;47(3):354-65.
  11. Sharpe RA, Bearman N, Thornton CR, Husk K, Osborne NJ. Indoor fungal diversity and asthma: a meta-analysis and systematic review of risk factors. J Allergy Clin Immunol. enero de 2015;135(1):110-22.
  12. Akiyama K. [The role of fungal allergy in bronchial asthma]. Nihon Ishinkin Gakkai Zasshi Jpn J Med Mycol. 2000;41(3):149-55.
  13. Moreno-Ancillo A, Gil-Adrados AC, Pineda F, Jurado-Palomo J, Gutiérrez-Fernández D, Moreno-Gil R. Fungal Allergens in a Saxophonist Who Had Never Smoked With Allergic Bronchopulmonary Aspergillosis Previously Diagnosed as COPD. J Investig Allergol Clin Immunol. 2016;26(6):386-8.

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