¿Por qué no se habla del suicidio?

Hay que informar a familiares y profesionales cuáles son los factores de riesgo, factores protectores, señales de alerta de riesgo inminente de suicidio, mitos, para que tengan herramientas para detectarlos.

Suicidio. Normas básicas para informar
Suicidio. Normas básicas para informar. Psicólogo Javier Jiménez, Presidente de AIPIS.

“No hay campañas de prevención porque erróneamente se considera que hablar de suicidios provoca suicidios, cuando verdaderamente no es así. Hablar de manera incorrecta del suicidio puede provocar suicidios, pero hablar de manera correcta del suicidio, lo previene”, explica Javier Jiménez- Presidente de la Asociación de Investigación, Prevención e Intervención del Suicidio (RedAIPIS).

¿Qué significa hablar bien del suicidio?

Lo primero de todo es hacer campañas de prevención del suicidio, dotándolas de medios económicos y humanos.

Hay que informar a familiares y profesionales cuáles son los factores de riesgo, factores protectores, señales de alerta de riesgo inminente, mitos, para que tengan herramientas para detectarlos.

Los medios de comunicación deben seguir unas normas básicas:

– No dar una explicación simplista al suicidio.

– No poner en la primera página de portada.

– No se puede poner al suicida de héroe o cobarde.

– No se pueden poner fotos de la persona que se ha suicidado.

– Poner que hay asociaciones que apoyan a familiares.

– Explicar que hay otras formas de solucionar los problemas.

¿Por qué no se habla del suicidio?

Que no se hable del suicidio es un problema de la sociedad.

Se está empezando a hablar en los medios de comunicación pero no han surgido nuevas asociaciones de profesionales, aunque sí de familiares. Hay 7 en España, una en Barcelona, en Bilbao, Navarra, Canarias, en Baleares, en Alicante y en  Madrid (la nuestra que es mixta, profesionales y familiares).

Si hablar o leer de suicidio provocara suicidios, yo me leo todos los días 20 noticias de suicidios y llevo así 24 años.

La clave está en la persona que tiene una predisposición, que ya está pensando en matarse y ve que otra que lo ha hecho ha quedado como un verdadero héroe, “¿por qué no va a imitarlo?”

Pero en una persona sana y feliz, por jugar un juego como “La ballena azul” o “Momo”, no se va a suicidar.

Por un lado, está muy bien que se saque a la luz pública que una persona se puede suicidar por un acoso escolar bestial, pero no hay que darle una explicación simplista.

Desde el Concilio de Trento, se condena la figura del suicida a nivel religioso y estatal.

Aproximadamente durante 1500 años el suicida y su familia han sido duramente castigados en España y Europa, y aun sigue pasando en algunos países.

Le echaban de los cementerios, confiscaban los bienes de la familia, derruían la casa, la familia se quedaba sin nada… Entonces es normal que se cree un estigma y un tabú.

Hasta 1983 no se podía enterrar a una persona que se había suicidado en un cementerio católico o cristiano, había enterrarlo fuera del cementerio.

La explicación simplista del suicidio es que se suicidan los que tienen un trastorno mental, “si no lo estás, no tienes de qué preocuparte”.

Está la idea de que la gente se mata porque quiere, “ya ha dejado de sufrir”, pero en el mismo momento que esa persona ha dejado de sufrir, cuando se suicida tu único hijo, tu hermana querida, tu padre o tu abuelo, automáticamente ése sufrimiento se trasmite a su familia y seres queridos. “¿Por qué no me di cuenta?” “¿Por qué no me avisó?” “¡Cuánto sufría!”

Que un ser querido se suicide trae enorme sufrimiento, ¿cuántos no han pensado en suicidarse después de eso o no lo han hecho? Nadie hace estudios sobre esto.

¿Quiénes estamos preocupados por esto?

Siete asociaciones de particulares, ONG, asociaciones que no reciben ninguna ayuda económica. La mayor parte de asociaciones que se han creado son de supervivientes porque algún familiar suyo se ha suicidado.

La AIPIS no tiene local propio. El Colegio de Psicólogos de Madrid cede una sala para las reuniones de los profesionales y el Ayuntamiento cede un local cada 2 meses 3 horas para las reuniones de supervivientes.

La asociación está formada por 15 psicólogos y 45 supervivientes aproximadamente.

Se realizan muchas actividades: guías, cursos de formación, información a la prensa, estudiantes y profesionales, se orienta a familiares…

Lo que no hacen es terapia presencial ni grupal. Les escribe gente de Chile, de Venezuela, Guatemala, Colombia…No sólo de España.

Muy pocos países tienen programas de prevención del suicidio, algunos de ellos son Francia, Estados Unidos, Canadá, Australia, Finlandia, Suecia, Noruega y Bélgica.

Siempre hay que tratar todos los intentos de suicidio como reales y potencialmente letales. 

Aipis es una organización independiente y sin ánimo de lucro dedicada a la investigación, sensibilización, prevención, apoyo a supervivientes, formación y elaboración de materiales de autoayuda sobre conducta suicida.

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