Dislexia: Un niño que no lee es un niño frustrado

La médico foniatra, Dra. María Bielsa, nos habla sobre la dislexia, un problema que, afortunadamente, se va reconociendo cada vez más en los centros escolares. Los últimos estudios consultados dicen que en España un 15% de los escolares pueden ser disléxicos. No es fácil el diagnóstico. A veces se confunde con otras dificultades de aprendizaje o está asociada con otras.

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Video Dislexia. Dra. María BIelsa
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La médico foniatra, Dra. María Bielsa, nos habla sobre la dislexia, un problema que, afortunadamente, se va reconociendo cada vez más en los centros escolares. Los últimos estudios consultados dicen que en España un 15% de los escolares pueden ser disléxicos. 

No aprendemos los fundamentos del lenguaje escrito de una manera natural como es el lenguaje a base de interaccionar con el medio.

El lenguaje escrito requiere unas habilidades en el hemisferio izquierdo del cerebro que no todo el mundo tiene de manera natural, lo mismo que no todo el mundo tiene habilidades para la música o para el deporte.

Los niños con dislexia tienen una discapacidad para el aprendizaje de la lectura y la escritura, siendo niños inteligentes, que no tienen un defecto visual ni auditivo, que son neurológicamente normales, que han sido estimulados normalmente y que, posiblemente, hasta el momento de empezar a leer no han manifestado en su desarrollo ninguna dificultad.

Algunos niños sí tienen otros problemas, como retraso en el lenguaje, en la pronunciación de ciertos fonemas o confusión de determinados sonidos, pero no siempre es así.

A veces nos encontramos con niños especialmente inteligentes que en otras áreas manifiestan sus habilidades.

El comienzo de la lectura supone un trauma porque no consiguen aprender el nombre de las letras, las confunden entre sí, por ejemplo una “o” con una “e” o en la orientación espacial, por ejemplo una “d” y una”b”…

El diagnóstico no se puede establecer por debajo de los 6 años, hasta que el niño tiene garantizada la madurez en las áreas visuales y auditivas.

Es importante detectar la dislexia, ver cuáles son las señales de alarma o los signos precoces para estar muy atentos a cualquier dificultad que pueda tener el niño y que pueda estar generando retraso escolar.

Algunos signos que pueden alertar sobre una posible dislexia:

  • Defectos de pronunciación
  • Dificultades en la discriminación de sonidos, en diferenciar, por ejemplo, la “f” de la “z”, la”n” de la “r” o la “r” de la “d”.
  • Estos niños no son capaces de jugar al “Veo veo”, por ejemplo, si decimos “veo veo una palabra que empieza con la “m” Montaña” no tienen esa conciencia, no saben cómo empieza la palabra.
  • No son capaces de separar las palabras en sílabas ni de deletrear una palabra.
  • Otros niños tienen problemas en diferenciar su derecha de su izquierda, tienen inmadurez en la lateralidad o dificultades en la orientación en el espacio. Por eso invierten letras o números (“d” y “b”, “6” y “9”).
  • Falta de interés por leer, rechazo a la lectura en niños que previamente no habían manifestado ninguna dificultad ni en la integración en el colegio ni en otras áreas de adquisición de habilidades manipulativas o motoras.
  • Niños que ya tienen otras dificultades en el lenguaje, sobre todos los que tienen Trastornos Específicos del Lenguaje (TEL) tienen mayor riesgo de sufrir dislexia.

El trastorno por déficit de atención (TDA) se asocia a la dislexia en un 30 o 40% de los casos. Aquí lo importante es diferenciar qué trastorno es el primario, por ejemplo, si el déficit de atención es sólo con la lectura porque la tarea le resulta ingrata.

Un niño que no lee es un niño frustrado, hace unos esfuerzos limitados pero luego “tira la toalla” si no se le ayuda.

Imaginaros que a la edad que sus compañeros ya leen de manera fluida, éste niño todavía silabea, se confunde, muchas veces es objeto de burlas y de malas interpretaciones de su capacidad intelectual tanto por compañeros como por profesores.

La variedad de niños disléxicos es tan grande y los criterios para intuir la dislexia son hoy en día mucho más amplios.

No todas las personas con dislexia tienen una incapacidad absoluta para leer

Algunos disléxicos empiezan la lectura con una aparente normalidad pero más adelante se va viendo que los errores que cometían en los primeros años, como la lectura no fluida, que no respeta los puntos o los signos de interrogación, se mantienen en el tiempo a pesar de que ya tendrían que tener automatizada la mecánica de la lectura.

Estos disléxicos pasan desapercibidos. El disléxico fácil de diagnosticar es el que no lee. No identifica las letras, no asocia el sonido con la letra correspondiente, no tiene consciencia fonológica, base de ésta dificultad de aprendizaje.

Encontramos niños de 9 o 10 años que son incapaces de deletrear una palabra bi sílaba, invierten el orden de los sonidos, equivocan el nombre alfabético de las letras, no son capaces de escribir al dictado sonidos sencillos.

Son niños que no saben, por ejemplo, dónde empieza una palabra y dónde termina, por tanto hacen fusiones entre palabras (“elperroesgrande”, todo junto) o las dividen sin consciencia semántica.

Así mismo podemos observar las inversiones de la palabra o de las sílabas dentro de la palabra. Por ejemplo, “pro” en vez de “por” o “tirgo” en vez de “trigo”, lo puede escribir mal repetidas veces en un mismo dictado sin consciencia del error.

A veces también hacen rotaciones “d” con “b”.

En otras ocasiones descolocan todas las sílabas de la palabra. Por ejemplo ” en carretera” lo escriben “caterrera”.

No todos los niños con dislexia tienen éstas manifestaciones tan evidentes.

Hay niños que superan ésta etapa de la lectura mecánica mal que mal, quizás con un poco más de lentitud que sus pares, pero cuando llegan al nivel en que la información la tienen que comprender, tienen una mala comprensión lectora.

Ésto no encaja con el niño que nosotros vemos, con su capacidad para entender otras situaciones cotidianas ni con su capacidad de entender el lenguaje oral.

Por ejemplo, cuando la mamá lee en voz alta una lección de sociales, el niño la entiende a la primera y es capaz de desarrollarlo verbalmente.

En cambio cuando se pone a leer, la lectura es tan lenta, tan fatigosa, con una entonación tan deficiente que es imposible que es imposible que comprenda la lectura.

¿Cuál es el resultado de los problemas que ocasiona la dislexia?

El niño rechaza la lectura, considera una tortura leer una lección, hace lo imposible por evitarlo, no se pone a hacer los deberes, si la mamá o el papá no está encima supervisándolo e intentanto organizarlo, el niño no se pone con sus deberes.

Si no se atiende éste problema, acaba en fracaso escolar, generalmente a partir de los cursos de tercero de primaria, cuando los recursos adaptativos del niño no han sido suficientes para salvarle de la situación catastrófica en la que se encuentra. No entiende absolutamente nada, un niño que, por lo demás, es inteligente.

En la próxima parte de ésta entrevista, la Dra. María Bielsa, nos propone algunas estrategias de aprendizaje.

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