Terapia asistida con animales: ¿Qué es y para qué sirve?

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Imagen entrevistada Laura Corrochano Cabo
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La psicóloga forense, Laura Corrochano, nos habla sobre la terapia asistida con animales. En esta primera parte de la entrevista entérate de qué es y para qué sirve.

El primer registro sobre la utilización de animales como terapeutas fue en el año 1972 en el Asilo de York, en Inglaterra. El psiquiatra William Tuke intuyó que los animales podían propiciar valores humanos y autocontrol en estos enfermos, mediante refuerzo positivo. Sin embargo, desde el siglo XVII ya existen registros de las primeras teorías sobre animales y su relación con pacientes psiquiátricos.


¿Qué es la Terapia Asistida con Animales (TAA)?


Es una modalidad de intervención donde se fijan unos objetivos concretos dentro de un procedimiento rehabilitador en el que van a interaccionar paciente y animal.



Dicho proceso va a ser dirigido,  supervisado, evaluado y documentado por un profesional sanitario, con el fin de observar si se está produciendo un progreso dentro de la intervención.



Lo que se pretende a grandes rasgos, es mejorar el estado cognitivo, físico, social y emocional de la persona.



En la misma línea encontramos las llamadas Actividades Asistidas con Animales (AAA),  intentan mejorar la calidad de vida de las personas y se diferencian de las anteriores en que no están supervisadas por un profesional sanitario, no hay objetivos concretos y es de carácter lúdico.



¿Qué beneficios tiene y cuáles son los objetivos a nivel general?



Mejora la calidad de vida de las personas que intervienen en este tipo de procesos, ya que:
  • alivia  sentimientos de soledad, depresión, ansiedad, aburrimiento,
  • mejora el estado de ánimo,
  • aumenta la autoestima,
  • mejora la atención,
  • hay una adquisición e incremento de las responsabilidades,
  • perfecciona las habilidades de comunicación y sociales,
  • aumenta la empatía,
  • permite que expresen con mayor facilidad sentimientos, emociones o preocupaciones favoreciendo así el contacto afectivo,
  • ayuda a mejorar el estado de salud,
  • distrae del dolor…



Algunos objetivos que se trabajan dentro de la TAA sin especificar patología son: contacto visual, habilidades de comunicación verbal y no verbal, comprensión de emociones sobre la interacción, aprendizaje y respeto de normas, memoria, atención, motricidad fina y gruesa, estimulación sensorial, reducción de conductas estereotipadas y de conductas disruptivas, tolerar tiempos de espera, etc.



¿En qué poblaciones se aplica?



Se aplica en distintos tipos de población: infantil, geriátrica, penitenciaria, programas para mujeres maltratadas, enfermos crónicos…tanto a nivel individual como grupal.



Población infantil:



Problemas de aprendizaje, patologías como Síndrome de Hiperactividad por atención: Permite centrar la atención en el animal y desarrollar así la terapia, eliminar prejuicios y atribuciones negativas que puedan existir frente a otros…



Trastorno disocial: Ayuda a rehacer vínculos afectivos dañados, crear modos de relación positivos con los otros…



Discapacidad Psíquica y/o sensorial: Mejora aspectos afectivos, expresión y lenguaje, psicomotricidad…



Autismo: Mejora el contacto visual, habilidades de comunicación verbal y no verbal, la comprensión de emociones sobre la interacción, aprendizaje y respeto de normas, memoria, atención, motricidad fina y gruesa, estimulación sensorial, reducción de conductas estereotipadas y de conductas disruptivas, tolerar tiempos de espera y momentos de transición…



Población geriátrica:



Trastorno demencial: Dentro del deterioro de cada paciente, se intenta mejorar la socialización, memoria, juicio, razonamiento abstracto, lenguaje, motivación…
Depresión senil: Mejora la motivación, la activación a través del paseo, interacción social, el estado de ánimo…



Población Penitenciaria:



Se observa una reducción de la violencia y otros comportamientos antisociales, suicidios y adicción a drogas, mejorando así la relación dentro de la prisión.



Facilita la reinserción en la sociedad. Estimulan sentimientos de simpatía, tolerancia, compasión, paciencia y confianza.



Proporciona afecto sin amenazas ni juicios, puesto que el animal no juzga el motivo por el cual han sido encarcelados, por el contrario responden con muestras de cariño hacia el recluso.



Se desarrolla y fomenta la responsabilidad, las habilidades de comunicación con otros internos y funcionarios de prisión, disminuyendo así los conflictos. Distracción de pensamientos y rutina diaria del centro. Proporciona compañía.

Lee la segunda parte de la entrevista aquí



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Entrevista realizada por Lic. Rosalie Orens


Agradecemos la colaboración de:



Laura Corrochano. Psicologa forense
Laura Corrochano Cabo
Psicóloga forense
Talavera de la Reina

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