Restaurar, reciclar, crear

En ésta entrega de Expresión Saludable os traemos un reportaje que realizamos al Taller de Restauración de Max Color, una tienda que haciendo caso a la demanda de sus usuarias, ha creado un espacio que les da la oportunidad de desarrollar su creatividad, entablar amistad y potenciar su realización personal.

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En ésta entrega de Expresión Saludable os traemos un reportaje que realizamos al Taller de Restauración de Max Color, una tienda que, haciendo caso de la demanda de sus usuarias, ha creado un espacio para restaurar que me ha resultado muy especial.

Aquí se respira felicidad. Las participantes tienen la oportunidad de desarrollar su creatividad, entablar amistad y potenciar su realización personal.

Cada trabajo que se plantea es un proyecto. No se trata sólo de restaurar, sino de imaginar ése mueble en casa, en la oficina, compartiéndolo con personas importantes para nosotros.

Cuando se empezó con el taller, las personas iban con el objetivo de pasar el rato, de ocuparse con algo, era sobre todo, gente más mayor. Actualmente, también participan personas que vienen con otras expectativas.

Hay muchas maneras de restaurar y cada proyecto se adapta también a las posibilidades de cada persona.

¿Qué quieres restaurar?

Ana está arreglando una mesa de costura que estaba muy estropeada. Las patas de la mesa llevaban unas cinco manos de pintura, que, a base de mucha paciencia y dedicación, está quitando para dejarla al natural.

“Poquito a poco, sin prisas, disfrutando del proceso y aprendiendo mucho”, dice.

En el taller le ofrecen muchas ideas y le ayudan a encauzar las suyas para sacarle el máximo provecho y conseguir la restauración que ella pretende.

“Éste proyecto mantiene mi mente ocupada. Llevo un mes con él, deseando que llegue el día que tengo el taller para seguir trabajando”.

Por otra parte, Aurora, está dedicándose a un mueble que tenía en su casa hace mucho tiempo y que estaba un poco deteriorado.

Ahora está levantando la pintura del mueble para darle un “toque retro”, vintage, que está muy de moda en estos tiempos, según explica.

“Dedicarle tiempo a algo que tú le vas a ver resultado, desarrollar tu creatividad y estar a gusto contigo misma es lo que yo saco como beneficio para mi salud”, cuenta.

Entre tanto, Mayte Orden, la profesora del taller, ayuda a Aurora a encontrar el punto exacto hasta dónde lijar “la mano te va a decir hasta dónde llegar”, le dice, mientras lija y toca el mueble. Aurora se quita los guantes y siente la madera.

Mucho más que restaurar

Raquel, otra de las alumnas del taller, encontró el baúl que quiere restaurar en un rastrillo.

“Estaba abandonado, lo vi y me gustó, sabía que quería hacer algo con él”, cuenta. 

La peor parte fue darse cuenta, ya al traerlo al taller, que en algún momento de su vida útil había tenido carcoma.

Después de limpiar todos los “bichillos”, tendrá que tratar la madera para que no vuelvan a aparecer una buena temporada y luego reconstruir los surcos que han quedado en el baúl.

Su objetivo es dejarlo en madera natural, por lo que tiene que quitarle todo el barniz y la pintura que tenga acumulados por el paso de los años.

Raquel empezó el taller el curso pasado para restaurar una consola y un espejo.

La consola venía destrozada, estaba en un apero con botes de pintura encima.

“Cuando la restauré quedó como nueva, fue una gran satisfacción para mí”. Saca su móvil para enseñarme con orgullo las fotos del antes y después.

Mayte se acerca y dice “aquí también hacemos ejercicio-ríe- no veas como tenemos los pectorales. Raquel estuvo tres meses lijando esa mesa”.

¡Esto lo he hecho yo!

“El rato que vengo es mi momento de relax, pienso en el mueble y en nada más”, cuenta Raquel.

El taller le sirve para desconectar. Actualmente está muy estresada preparando una oposición. Allí se olvida de los temas pendientes a estudiar, de cuánto falta para el examen…

“Me olvido de mis preocupaciones haciendo algo que cuando veo acabado me siento llena de orgullo porque queda precioso y lo he hecho yo“, dice Raquel con los ojos brillantes de satisfacción.

También le gusta el taller porque conoce personas muy diferentes, con pasiones e distintas.

“Aprender de los demás también es importante”, comenta. “Como trabajamos nuestros proyectos a la vez, vamos viendo lo que las demás hacen y nos da ideas para nuestros propios proyectos “.

¿Cuál es el objetivo del taller?

“Lo que intentamos es darle una nueva vida a los muebles pasando un rato agradable, que cada una de las personas que vengan al taller pueda poner en práctica, luego en su casa, en su día a día, lo que aprende” explica la profesora Mayte.

La idea es que cada vez que veamos un mueble que necesita ser arreglado seamos capaces de pensar que no es para tirar, sino que se puede restaurar y hacer algo nuevo con él.

Está muy presente la idea del reciclaje, de re-aprovechar todo y de esa manera conducirnos a un mundo mejor.

El taller ayuda a perder el miedo a enfrentarse a nuevos desafíos, dicen también las alumnas.

¿Cómo surge la idea de montar un taller para restaurar?

Hace 4 ó 5 años se formaron un par de grupos de personas que querían arreglar algunas cosillas.

Mucha gente iba a la tienda preguntando como hacer una serie de trabajos, como arreglar un mueble antiguo o redecorar un mueble que no les gustaba o deseaban renovar.

El taller no es un curso en sí. “Lo que pretendemos es ayudar a la gente a que arregle piezas que tiene en casa, que no usa, para que vuelva integrarlas en el hogar” explica el responsable de la tienda de Max Color decoración, Daniel Loaisa.

Esto ha ido evolucionando. Actualmente hay grupos casi todos los días. Son tres horas a la semana en un sólo día para poder trabajar el proyecto y que el tiempo cunda.

Además de arreglar los muebles de la abuela, o los que nos encontramos y están muy deteriorados, otra cosa que se hace en el taller es restaurar muebles nuevos, modernos, para ponerlos a nuestro gusto, haciéndolos únicos para nuestra casa.

“El trabajo es muy satisfactorio porque es muy bonito coger ése mueble que ha estado rodando por casa de tus tíos o de tus abuelos, que llevas toda la vida viendo y poder integrarlo a tu vida otra vez”, explica Daniel.

En el proceso de restauración se ven antiguas reparaciones, “un clavito que puso el abuelo o el papel con el que la abuela lo forró por dentro”, añade con emoción.

Al finalizar nuestra visita, Mayte apunta algo importante, el mueble tiene que quedar como queremos, dejar a nuestro gusto cada rincón del objeto y para ello es necesario preguntar todas las dudas.

“Lo que es invisible para los demás, nosotras ya lo hemos visto antes. Nosotras somos el proyecto, es nuestro reflejo”, dice.

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