¿Qué ha supuesto para la familia el estado de alarma?

Con el confinamiento tuvimos que aprender a compaginar obligaciones que habitualmente realizábamos por separado y encontramos multitud de dificultades para afrontar esta situación novedosa y llena de incertidumbre.

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Esta semana la psicóloga, Lorena Muñoz, nos habla de lo que ha supuesto el estado de alarma para las familias, cómo nos ha afectado el confinamiento en referencia a la convivencia familiar, cómo hemos tenido que empezar a teletrabajar de un día para otro. Una entrevista muy interesante con pautas y recomendaciones muy útiles.

La convivencia familiar en tiempos de coronavirus

Derivado de la situación que vivimos por la pandemia del COVID19, estamos sufriendo muchos cambios y de forma totalmente repentina, ya que muchas familias se enfrentan a una convivencia obligada por el estado de alarma.

Hasta el momento solo habían pasado en periodos vacacionales, es decir, en un plazo de tiempo determinado con un inicio y un fin, en el que además tenían total libertad de movimientos.

Entonces, con el confinamiento, tuvimos que aprender a compaginar obligaciones que habitualmente realizábamos por separado y encontramos multitud de dificultades para afrontar esta situación novedosa y llena de incertidumbre.

Una de esas situaciones es organizar la convivencia familiar. Para todos la familia es el entorno donde sentimos seguridad y bienestar, en el que nos desarrollamos y evolucionamos, pero en estos días la convivencia se ve alterada y comienzan a surgir sentimientos de angustia que volcamos sobre los que están a nuestro alrededor por la dificultad que entraña el llevar a cabo nuestro trabajo, las obligaciones familiares y los deberes de los niños, además surge una sensación de culpabilidad generada por la imposibilidad de valorar el esfuerzo que hacemos en el día a día y esto desemboca en malhumor, malas contestaciones, conflictos…… Al igual que en los niños podemos observar conductas como mayor desobediencia, rabietas, peleas entre hermanos, aburrimiento…..

¿Qué podemos hacer para mejorar la convivencia durante el estado de alarma?

Lo primero de todo es ser conscientes de cómo nos encontramos y analizar la manera en la que estamos viviendo la situación, porque si nosotros la vivimos con un elevado nivel de ansiedad, nuestros hijos que son espejos nuestros, comenzarán a tener esa vivencia. Una vez que sepamos de nuestro estado debemos ocuparnos de los niños y también de los adolescentes.

Los niños

Es muy importante preguntarnos y reflexionar sobre cómo han podido sentirse y también sobre qué modelo de conducta le hemos ofrecido.

Ellos, al igual que los adultos, han pasado por la situación adaptándose a simple vista bastante bien, pero debemos dedicar un tiempo, crear un espacio seguro en el que puedan expresar que piensan, que sienten, que echan de menos, que les preocupa….

Para que esto sea posible adoptaremos una actitud de escucha activa, dejándoles tiempo para que piensen, haciéndoles sentir que nos importa lo que van a contarnos y les daremos su tiempo para expresarlo, sin agobiarles. Si vemos que no son capaces de expresar con palabras como se sienten podemos intentarlo mediante el dibujo o el juego.

Es un buen momento para conocer en mayor profundidad a los pequeños de la casa, y las herramientas que utilizan para afrontar estos momentos, ya que un tanto por ciento elevado de estas serán las que nosotros les enseñamos.

Los adolescentes

Con los adolescentes es primordial darles su espacio, que tengan su intimidad y respetar los momentos que necesiten para estar ellos solos o relacionándose con amigos.

Debido a las circunstancias, deberemos ser más flexibles en el uso de las nuevas tecnologías pero siempre con cuidado ya que aquellos adolescentes que sufrían acoso escolar, pueden seguir sufriéndolo a través de las redes sociales (ciberbullying).

Según afirma a RTVE.es, Javier Urra, académico de número de la Academia de Psicología de España “El grupo sigue siendo el mismo en esta situación; quien ejerce el papel de liderazgo lo mantiene y quiere afirmar que las cosas van a seguir iguales cuando todo esto acabe, por lo que continúan las mismas dinámicas y la presión sobre las mismas víctimas”.

Debemos estar pendientes de sus reacciones cuando estén conectados, además crearemos espacios en los que pueda expresar como se siente y evitaremos temas de los que puedan surgir discusiones en este momento innecesarias, que harán que gastemos energía y generen mal ambiente en el hogar.

Para los adolescentes no esta siendo fácil, muchos sufren de esa pérdida de contacto social, de compartir momentos con su grupo de iguales fuera del entorno familiar, además se suma la cantidad de deberes y trabajo escolar……y finalmente están mas irritados y ansiosos, por lo que hay que reconocerles con entusiasmo el esfuerzo que están haciendo.

Los padres

Habitualmente, el día a día de todos suele estar muy organizado por horarios que prácticamente seguimos a raja tabla, colegio, extraescolares, deberes, baños, cenas…. pero en la actualidad esto se ha visto congelado y por mucho que sigamos con la rutina, la verdad es que no es lo mismo.

Además, nos encontramos en una situación totalmente excepcional en el que nos vemos obligados a adoptar una serie de roles a los que no estamos acostumbrados, tenemos que estar pendientes del horario escolar, que los niños realicen los deberes, hacer la comida, resolver conflictos y, además, teletrabajar, con lo que en muchos casos surge el caos porque, aunque queramos tener la situación controlada es inevitable que ocurran estas circunstancias.

¿Qué hacer para teletrabajar y no morir en el intento?

Lo primero, mucha paciencia, porque tenemos que gestionar muchas situaciones durante las 24 horas del día.

Establecer rutinas nos será muy útil para ponernos en modo teletrabajo, buscando un sitio en el hogar que sea tranquilo, que no lo necesiten otros miembros de la familia, con buena iluminación y en el que tengamos todo lo que necesitamos para hacer nuestro trabajo.

Si puedes, intenta hacer turnos con tu pareja para que mientras uno trabaja, el otro esté atento de los niños, y sino tienes esa posibilidad, negocia tu tiempo de trabajo con los pequeños, explicándoles que necesitas un tiempo de silencio, que ellos mientras pueden hacer los deberes, escuchar música o hacer juego libre y que cuando acabemos de trabajar tendremos todo el tiempo para estar con ellos.

Tómate un tiempo para hacer un descanso, es importante en este momento de mayor estrés que el tiempo utilizado sea de calidad. Aprovecha para desconectar cuando creas que no estás todo lo concentrado que deberías.

No seas demasiado perfeccionista, nuestro crítico interno querrá que hagas todo como antes, pero la situación no es la misma, con lo que sustituiremos pensamientos que nos agobien, tales como “tienes que”, “no te va a dar tiempo” por “¿qué me toca hacer ahora?”.

Mantén un estado de ánimo positivo, no pierdas el contacto con tus compañeros, habla con ellos e intercambiar opiniones.

Por último, cuando terminemos la jornada, es importante que repasemos lo que hemos hecho y cómo lo hemos hecho. Ser conscientes de nuestros logros y lo que debemos mejorar.

¿Y qué hago con el sentimiento de culpa?

En la vida normal, tenemos un montón de actividades que hacer, y en cierto modo nos aportan sensación de eficacia, nos vemos como personas resolutivas, capaces de hacer frente a lo que nos vamos planteando en el día a día.

Sin embargo, nuestra realidad actual es otra bien diferente y entonces nos sentimos mal pensando que perdemos un tiempo valioso.

Por otra parte, nos encontramos con que al principio del confinamiento nos marcamos multitud de objetivos que con el paso del tiempo comenzaron a perder interés o como algunas personas dicen, “¡no se que hago con el tiempo!”.

Para hacer frente a ese sentimiento de culpa es importante, ACEPTAR la forma de vida que has adoptado durante el confinamiento, aprovecha para conocerte mejor a ti mismo, tus virtudes como tus debilidades, que es importante para ti, también puedes pensar en esos proyectos pendientes o que tienes en proceso.

Crea una rutina para saber a qué dedicas las horas, así evitarás tener ese sentimiento de no saber que has hecho durante el día.

No pasa nada si un día no quieres hacer nada, “productivo”, simplemente con sobrevivir es suficiente, dedica ese día para tu autocuidado, toma el sol, tomate un café…

Y sobre todo REACCIONA , porque si te quedas en el pensamiento no te vas a sentir mejor. Piensa y comienza por algo.

Las salidas con los niños

Debemos explicarles en que consistirán las salidas y para ello podemos utilizar la técnica del role-playing, que consiste en que a través de una simulación de la salida ponemos en práctica las medidas de seguridad que hay que tomar y poner sobre la mesa las diferentes situaciones que nos podemos encontrar, como por ejemplo encontrarnos con un amigo.

Es importante saber cómo se sienten los niños, después de tanto tiempo en casa debemos preguntarles y respetar si no quieren salir, o si a los pocos minutos de salir quieren volver a casa, respetarlo y no intentar convencerles.

Es un proceso, poco a poco irán normalizándolo, sintiéndose más cómodos. Además, los primeros días puede que se sientan nerviosos al ver a las personas con mascarillas y al ver cómo se cruzan de acera para no coincidir. El tiempo que salgamos tiene que ser de calidad y una oportunidad para disfrutar del sol y el aire, sino es así, es preferible esperar a estar preparados.

Además, al estar restringida la salida en cuanto a actividades que podemos realizar, puede que no sean de su interés.

Si mientras paseamos vemos que van a tocar algo o que van a salir corriendo hacia otro niño, reacción normal en niños más pequeños, debemos anticiparnos, pero recordándoselo con tranquilidad, sin asustarlos.

Cuando lleguemos a casa, repasaremos el momento del paseo, reforzando positivamente lo bien que lo han hecho y podemos conversar acerca de que es lo que más les ha gustado, cómo se han sentido o qué les ha parecido extraño.

Los autores Marta Calderero, Pablo Heydt y Ana García Aznar han realizado un juego que ha sido publicado en el Colegio de Psicólogos de Madrid, que es una herramienta excelente para enseñar al niño a través del juego como afrontar las salidas. El juego consiste en que serán superhéroes y sus superpoderes son poner en práctica las conductas para evitar el contagio.

Debemos recordar que las salidas van a aportar muchas cosas positivas a los niños, tales como regular los ritmos circadianos (al estar más cansados, dormirán mejor), reactivar sus músculos, descargarán tensiones y tendrán mayor sensación de bienestar.

Si con el paso del tiempo los niños siguen sintiendo miedo o elevada ansiedad de forma recurrente, deberemos acudir a un profesional.

Bibliografía

Juego para que los niños realicen las conductas de prevención del contagio de la COVID19

Por qué no debes sentirte culpable si no haces nada durante la cuarentena

Ansiedad, ‘ciberbullying’ o malos tratos: cómo los menores pueden pedir ayuda durante el confinamiento

Niños, niñas y Coronavirus, ¿cómo lo manejamos en confinamiento en casa? Recomendaciones y consejos

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