Disfagia: me atraganto al comer

La médico foniatra, Dra. María Bielsa, nos habla sobre la disfagia o trastorno en el proceso de tragar, nos explica en qué consiste este problema de salud, cuáles son los signos del atragantamiento, qué podemos hacer para prevenirlo y qué debemos hacer en caso de que ocurra.

0
1695

La médico foniatra, Dra. María Bielsa, nos habla sobre la disfagia o trastorno en el proceso de tragar, nos explica en qué consiste este problema de salud, cuáles son los signos del atragantamiento, qué podemos hacer para prevenirlo y qué debemos hacer en caso de que ocurra.

¿Qué es la disfagia?

La disfagia es un trastorno en la deglución, es decir, que la persona que tiene disfagia tiene dificultades o algún trastorno en el proceso de deglutir o tragar, por lo tanto, su alimentación corre peligro, ya sea porque no se alimenta correctamente o porque corre riesgos de que el alimento se vaya hacia la vía respiratoria.

A nivel oral el alimento se mastica, se insaliva, se forma el bolo alimentario y se compacta este bolo hasta que se puede impulsar hacia la faringe. En este proceso interviene un órgano importantísimo que es la lengua, así como la dentadura para realizar el corte y masticación de los alimentos.

¿Quiénes son más vulnerables a sufrir disfagia?

Tanto las personas que tienen prótesis dentales o que les faltan piezas dentarias como las personas que tienen dificultades en el movimiento o fuerza de la lengua, son las primeras, sin que lo sospechemos, que están teniendo problemas en la deglución siendo personas sanas.

El propio envejecimiento provoca debilidad en la lengua, en el sellado de los labios o en la fuerza de la masticación y, por tanto, las personas ancianas, por el hecho de serlo, tienen un riesgo añadido de tener disfagia.

Las personas que tienen algún problema neurológico, Esclerosis Múltiple, Enfermedad de Parkinson, Alzheimer o una parálisis de algún nervio craneal, van a sufrir alteraciones en todo el proceso de la deglución.

¿Cuáles son los signos del atragantamiento?

El atragantamiento agudo es muy aparatoso,la persona se levanta de la mesa, se inclina hacia adelante, tose con mucha fuerza hasta que intenta liberar el alimento de la faringe. Produce mucha angustia en las personas que lo sufren y los que están a su alrededor.

Pero muchas veces es menos llamativo. Se caracteriza por carraspeo o tos húmeda después de comer o incluso la voz cambia.

Otras veces ni siquiera tienen esos mecanismos pero la persona tarda mucho en comer, no quiere comer, rechaza la comida porque le cuesta procesarla o porque tiene sensación molesta. Dejan de comer determinados alimentos y/o dejan de beber agua por lo que suelen estar mal nutridos o mal hidratados con la pérdida de peso correspondiente.

Las disfagias pueden traer problemas con líquidos, sólidos o ambos.

El agua es uno de los elementos que más riesgo de disfagia tiene porque va a mayor velocidad. Generalmente las disfagias de origen neurológico son a líquidos. Las personas que tienen dificultades para mover la lengua suelen tener disfagias a sólidos, tienen más dificultades para procesar el alimento .

¿Cómo podemos prevenir el atragantamiento?

Realizar comidas frecuentes y poco abundantes, con bocados pequeños y en horarios fijos.

Evitar distracciones, no reír ni hablar comiendo.

Cuando el paciente está encamado, desde luego, incorporarle. Evitar que coma tumbado para que el alimento, por gravedad, vaya hacia el esófago que es hacia donde tiene que ir y no se quede estancado en la faringe o en sus proximidades.

Tampoco conviene tumbarle inmediatamente después de comer, esperar al menos 1 hora después de haber comido para evitar que los residuos alimentarios puedan penetrar en la vía respiratoria.

No dar de comer al paciente cuando esté adormilado o muy cansado o confundido.

No tomar las bebidas con pajita o jeringa pues impulsan el alimento sin control hacia la faringe.

Es preferible utilizar vasos de boca ancha o cucharas.

El paciente tiene que hacer lo posible por coger el alimento entre sus labios y ser él quién lo procese dentro de la boca.

Utilizar espesantes para los líquidos para las personas que tienen disfagias con líquidos.

Para las personas con disfagias a sólidos, se pueden suavizar los alimentos sólidos con salsas bechamel o mayonesa, aceite de oliva o tomate rallado.

El riesgo de atragantamiento es mayor con alimentos de doble textura, por ejemplo, leche con galletas, sopa con trocitos de pollo o jamón, etc.

Evitar los frutos secos, pan con corteza dura, queso muy curado, huesos y espinas, calamares, legumbres con pieles, caramelos, sustancias con pipo, naranja, melón y sandía.

Las pastillas o comprimidos se pueden disolver en un pocillo de agua y convertirlo en una especie de pasta que se pueda dar con una cuchara. En otras ocasiones se puede mezclar con un sólido suave, como una salchicha o croqueta.

La fase oral es importantísima. Hay que masticar e insalivar muy bien los alimentos, triturarlos bien.

Seguir las instrucciones dietéticas que haya dado el médico.

Profesionales sanitarios, pacientes y familias deben estar informados sobre las pautas de prevención para evitar casos de disfagia.

¿Qué debemos hacer en caso de atragantamiento? 

Mira este vídeo y consulta con el personal sanitario ante cualquier duda.

Por favor, valora en qué grado te ha resultado útil esta entrada
[Total: 0 Average: 0]

Dejar respuesta

Por favor, escribe tu comentario
Por favor, introduce tu nombre aquí