El niño que no habla

Es fundamental hacer las valoraciones pertinentes desde temprana edad en el caso de sospecha de alguna dificultad a nivel comunicativo que se pueda observar en el pequeño.

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La falta de habla en niños puede estar ocasionada por diferentes causas. Pues bien… la frase de “no te preocupes, es pequeño, ya hablará”, debería quedar obsoleta, o al menos intentar dejarla un poco al margen.

En este artículo, la logopeda, Mariana Jerez, explica los aspectos a observar en el habla del niño para determinar la ayuda de un logopeda y así poder mejorar su calidad de vida a nivel comunicativo.

el niño que no habla¿Qué es la comunicación?

La comunicación es el proceso que utilizamos para transmitir nuestras ideas, pensamientos, sentimientos y emociones:

  • de una forma verbal: utilizando la palabra, la escritura y dibujo.
  • no verbal: empleando la designación (señalar), gestos, lo visual y corporal.

Este proceso consta de un emisor (el que envía el mensaje) y un receptor (el que recibe la información). No todas las personas a lo largo de nuestra vida nos comunicaremos de la misma manera, todo va a depender de las capacidades lingüísticas que la persona desarrolle teniendo en cuenta como base, el entorno en el que desde los inicios comunicativos la persona se desenvuelva y de la estimulación que ésta reciba.

Ahora lanzo dos preguntas… ¿Por qué sentimos la necesidad de comunicar? Nos comunicamos para hacer nuestra vida más fácil, para poder obtener información, así poder relacionarnos y para que podamos entre todos aprender los unos de otros. Por tanto… ¿Es importante comunicarse? SÍ. Es necesario para nuestro crecimiento, para nuestra evolución y para poder entendernos con los demás.

¿Por qué mi hijo de 3 años no habla?

¿Por qué no expresa sus peticiones y deseos mediante la producción verbal? ¿Cuáles son las causas de su desarrollo lingüístico?

¿Cuándo empezamos a comunicar? Desde que nacemos. Este proceso se manifiesta de formas distintas dependiendo en la etapa de vida en la que nos encontremos.

  • Es de suma importancia observar el desarrollo lingüístico del niño desde los 0 a los 3 años, ya que si hay signo de sospecha, se pueda tratar esas dificultades a tiempo.
  • Es necesario comentar al pediatra lo que nosotros percibimos de nuestros hijos: si se expresa, el cómo lo hace, si comprende a órdenes sencillas, si tiene intención comunicativa, si a partir de los 2 añitos te pide las cosas (“dame”), si al ofrecerte algo te lo comunica con un “toma”, si cuando come es capaz de limpiarse los restos de comida de los labios, o por el contrario, se lo tenéis que hacer vosotros (más a partir de los 24 meses); si cuando le llamas establece contacto visual…
  • Es vital estar atentos a estos parámetros para que el pediatra determine si es necesario mandarle a un logopeda.
  • Si es así, el logopeda determinará mediante exploraciones y valoraciones completas si se trata sólo de una dificultad de habla o hay dificultades en el lenguaje.

¿Cuáles son las causas del desarrollo lingüístico?

Puede ser por varios factores, entre ellos:

  • Alteraciones del sistema orofacial, como por ejemplo, un frenillo lingual corto, que limita la producción de determinados sonidos.

  • Retraso simple del lenguaje o trastorno específico del lenguaje ocasionando dificultades de expresión y comprensión, limitando a su vez la producción oral, ocasionando dificultades en la emisión de determinados sonidos, haciendo que el habla pueda llegar a ser totalmente ininteligible.

  • Presencia de fobia social, la cual, puede paralizar al pequeño para hablar en ciertas situaciones conociéndose como mutismo selectivo.

  • Presencia de tartamudez: bloqueos y repetición de sílabas y palabras en el momento de producirlas.

  • Otitis frecuentes.

  • Discapacidad auditiva. Esto provoca que el niño no tenga una buena retroalimentación de lo que escucha, por lo que puede ocasionar retraso.

  • Anticipación o indiferencia ante las demandas del niño.

  • Escasa estimulación por parte del entorno. Esta última muy importante. Es vital hablarles y hacerles partícipes desde pequeñitos de la comunicación.

¿Cuándo acudir a un logopeda? ¿Cuál es su programa de intervención?

La frase que suelo utilizar mucho es la siguiente: “es muy importante estar atentos y conocer a nuestros hijos para poder escucharles”. Y esta frase no sólo incluye a nivel emocional, sino también a nivel comunicativo.

Por ello, es vital, ser observadores constantes de nuestros pequeños.

  • Es importante ver si en los primeros meses de vida nuestro niño es silencioso y no emite ni un solo ruido, no balbucea, no sonríe, no establece mirada…
  • Si a partir de los 6 – 8 meses no responde al sonido vocálico, no muestra interés por el juego…
  • Si a los 12 – 24 meses no han aparecido las primeras palabras con intención y sentido, consiguiendo emitir palabras de 2 sílabas…
  • Si a partir del año no es capaz de producir frases más simples de dos elementos y se observa que utiliza en exceso los gestos y mímica para hacerse entender…
  • Si a los 3 años cuesta entenderle hablar…
  • Si a partir de los 4-6 años, el niño presenta un habla infantilizada, poca fluidez verbal, vocabulario muy reducido, palabras ininteligibles, mala pronunciación, habla telegráfica (frases con ausencia de pronombres y artículos), y tartamudez.

Ya observadas estas características comunicativas en función a la edad del niño y el pediatra le derive al logopeda, una vez en consulta, el logopeda le realizará al pequeño una valoración y evaluación más completa para el diagnóstico. A partir de ahí, en función a su dificultad comunicativa, se le planteará un programa de intervención específico.

Estrategias de mejora para ayudar a mi hijo/a a estimular la producción oral.

Primeros años de vida – Trabajo – Juego –Ayuda visual – Estimulación

Aprendizaje rápido y eficaz

El juego es el principal trabajo de los niños. A partir de él, ellos indagan, descubren, exploran y es una forma divertida para aprender.

Algunas de las actividades que se pueden desarrollar con los más peques en base a sus necesidades, son las siguientes:

  • Utiliza dibujos, material con imágenes, cuentos y háblales mientras señalas y haces gestos, esto les ayudará a reforzar el lenguaje.

  • Importante contestar al niño en todo momento, se entienda o no lo que éste produce. Ahí hay que valorar la intención comunicativa que está demandando.

  • Necesario hablar claro, lento, importante dar al niño el modelo de producción correcto, de tal manera que si te dice “palatano”, tienes que corregir la palabra produciéndola correctamente con la intención de que te repita despacio y más inteligible, “plátano”

  • Importante que le estimules el habla, de tal forma que si quiere algo, no vale con dárselo sin que te produzca el “dame”. Dime aunque sea “da” y yo te lo doy. Lo mismo pasa en el caso de que quiera ofrecernos algo, no me vale sólo que me lo ofrezca con la mano, quiero que verbalice el “toma” o al menos realice el intento de hacerlo.

  • Procura leer todos los días. Estimula la atención conjunta, observación, y aprendizaje.

  • Es importante ser expresivo. Háblale con frases cortas y enfatiza los gestos. Ayudará a que el niño comprenda. Es necesario utilizar también un tono adecuado.

  • Dale tiempo para expresarse, no le agobies.

  • Describe lo que el niño hace y si lo hacemos con ayuda visual se puede trabajar a posteriori con él. Así, se reforzará el autoconocimiento y la comprensión.

  • Disminuir preguntas directas, como por ejemplo, ¿Qué es esto?, ¿Qué quieres?…NO DESARROLLARÁS LENGUAJE CON EXCESIVAS PREGUNTAS, al contrario, conseguirás al final agobiarle. Comenta mejor con él lo que hace en cada momento, aprovecha las situaciones.

  • Importante fomentar la acción de señalar. Lo podemos hacer con objetos del día a día, por ejemplo, con la comida, le ponemos dos platos diferentes con la intención que me señale cual es el que prefiere, de tal forma, estaríamos trabajando atención conjunta y mirada.

  • Motiva la comunicación oral a lo largo del día, ya sea en el baño, en las comidas, viendo una película de dibujos…

  • EVITA QUE USE EL CHUPETE A LO LARGO DEL DÍA, SOBRE TODO A PARTIR DE LOS 2 AÑOS DE EDAD, ya que puede influir en la correcta articulación del lenguaje y causar deformaciones en el paladar.

  • No seas impacientes, espera el intercambio comunicativo del pequeño, recuerda que cada niño tiene un ritmo de reacción diferente.

Importancia de la atención temprana

Es fundamental hacer las valoraciones pertinentes desde temprana edad en el caso de sospecha de alguna dificultad a nivel comunicativo que se pueda observar en el pequeño.

Una buena evaluación e intervención a tiempo podrá atajar los problemas comunicativos que a posteriori se puedan presentar en el niño; así se podrá establecer una mayor eficacia en la rehabilitación y por lo tanto, ofrecer al pequeño una mejor calidad de vida en sus habilidades sociales y en su entorno.

De esta forma, me gustaría acabar con una frase que me encanta que dice así: “La enseñanza que deja huella no es la que se hace de cabeza a cabeza, sino de corazón a corazón”.

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