Mal aliento: causas y soluciones

La halitosis persistente se produce en un 85% de los casos por factores bucales (generalmente causada por algunos microorganismos bucales), explica la odontóloga, Elena Cantalejo.

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La odontóloga Lic. Elena Cantalejo Morante nos habla sobre el mal aliento, qué es, por qué se produce, cómo se diagnostica y cómo podemos tratarlo.

¿Qué es la halitosis?

La halitosis, también conocida como mal aliento, se define como el conjunto de olores desagradables que se emiten por la boca. Es un problema muy frecuente que puede interferir de forma negativa en las relaciones interpersonales, tanto afectivas y sociales como profesionales.

Causas del mal aliento

Hay ciertas situaciones que producen, de manera transitoria, un mal olor bucal (no confundir con halitosis) y que no suelen tener una importancia relevante:

Mal aliento transitorio

– El mal olor bucal al despertarse es muy común. Suele ser transitorio y sin importancia.

Probablemente se produce por el aumento de la actividad bacteriana durante la noche y que se agrava  por una disminución fisiológica del flujo salival, ausencia de la limpieza fisiológica de la boca (movimientos faciales y de la lengua, flujo salival) y una pobre higiene antes de dormir.

Este tipo de mal olor puede solucionarse comiendo, bebiendo agua fresca o con un buen cepillado (insistiendo principalmente en la lengua).

– También puede producirse por la ingesta de ciertas bebidas y alimentos como especias, ajo, cebolla, etc; o por ciertos estilos de vida como el tabaco o el alcohol.

Normalmente son de origen transitorio y se previenen simplemente evitando la ingesta o eliminando el hábito.

Causas de la halitosis

La halitosis persistente se produce en un 85% de los casos por factores bucales (generalmente causada por algunos microorganismos bucales).

La bacterias anaerobias gram negativas son las que se asocian más frecuentemente a este tipo de enfermedad y la lengua es la localización preferida de las bacterias implicadas.

El mal olor se produce cuando estas bacterias  convierten ciertos sustratos en productos muy olorosos como el sulfuro de hidrógeno, el metil-mercaptano, los indoles, la putrescina y la cadaverina.

Los pacientes que presentan esta enfermedad son aquellos con problemas bucales debidos a una acumulación de placa bacteriana (y por tanto bacterias) en dientes, encías y especialmente en la lengua causando la formación de ecosistemas bacterianos anaerobios.

Los principales factores predisponentes orales son: una pobre higiene oral (principalmente la falta de cepillado en la lengua), la enfermedad periodontal, caries profundas, flujo salival disminuido, empaquetamiento de comida, portadores de prótesis etc.

Las causas extraorales son menos frecuentes y pueden estar causadas por enfermedades asociadas al tracto respiratorio (sinusitis o infecciones del tracto respiratorio), desórdenes del aparato digestivo (reflujo esofágico), enfermedades metabólicas (diabetes mal controlada, síndrome urémico por fallo renal, etc.) y algunos medicamentos (agentes citotóxicos, anfetaminas, nitroglicerina, etc).

No todos los pacientes que creen tener halitosis la tienen, incluso cuando se descarta mediante métodos objetivos. Generalmente estos  pacientes presentan  problemas psicológicos como trastornos obsesivos compulsivos, depresión, etc.

¿Cómo se diagnostica?

Es importante descartar cuando una queja de mal olor bucal está justificada y si esta proviene de la cavidad oral y de un problema extraoral.

Para ello es imprescindible una buena anamnesis (preguntar al paciente y un examen exhaustivo de la cavidad oral).

Aunque hay métodos objetivos (mediciones organolépticas y cromatografía de gases) que permiten establecer  si hay presencia de halitosis, estos son costosos y difíciles de utilizar por lo que  no se encuentran en las clínicas habituales.

El método que más frecuentemente se utiliza es  la valoración del aire expirado por el paciente. Esto quiere decir, el odontólogo olerá el aliento del paciente definiendo así la presencia o no de mal olor.

Es importante que el odontólogo huela el aire expirado por la boca y luego por la nariz con la boca cerrada. Si el mal olor también está presente en el segundo caso se deberá a una causa extraoral y habrá que consultar con el médico de cabecera.

¿Cómo se trata el mal aliento?

El tratamiento dependerá sobre todo de la causa.

Eliminar el tabaco, alimentos o medicamentos que puedan ser causantes de la halitosis sería lo razonable.

Algunos métodos como chicles (con xylitol aumentan el flujo salival), caramelos de menta, sprays  o algunos enjuagues bucales consiguen enmascarar durante un tiempo el olor. Los spray y colutorios siempre sin alcohol, que pueden agravar el problema.

En la mayoría de los pacientes el tratamiento irá enfocado a eliminar la acumulación de comida y placa que favorece el metabolismo bacteriano. Esto quiere decir, tratar las enfermedades dentales y orales, mejorar la higiene oral (sobre todo reducir la acumulación de bacterias en la lengua).

Comer regularmente, hacerse limpiezas bucales periódicas y que el paciente tenga una higiene bucal diaria correcta son esenciales para evitar la halitosis.

La higiene oral del paciente debe constar de un cepillado regular con pastas antimicrobianas (3 veces al día), el uso de hilo dental y el enjuague con colutorios especiales 2 o 3 veces al día.

Es importante, como ya hemos dicho, el cepillado de la lengua (eliminamos la comida, bacterias y células muertas que en ella se acumulan, disminuyendo la producción de sulfuros).

Este cepillado se debe hacer de noche (es durante la noche donde proliferan más las bacterias anaerobias) con un cepillo duro o un limpiador lingual y con agua fría (no con pasta de dientes).

La halitosis de causa extraoral deberá ser tratada por el médico especialista. Como ya hemos dicho, hay ciertos productos como chicles, caramelos o enjuagues que producen un efecto refrescante en la boca eliminando el mal olor de manera transitoria.

¿Qué es lo que no hay que hacer creyendo que podemos evitarlo?

Si notamos la presencia de halitosis no deberemos emprender ningún tratamiento por nuestra cuenta sin consultar antes al farmacéutico u odontólogo ya que podemos agravar el problema o producir daños en la cavidad bucal.

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