Terapia neural: más allá del tratamiento del dolor

La terapia neural es un tratamiento que puede ayudar a restablecer el correcto funcionamiento del sistema nervioso autónomo y ayuda a mejorar condiciones como el dolor crónico, pero sus aplicaciones terapéuticas pueden también ser parte del tratamiento en personas con enfermedades sistémicas como diabetes, hipertensión, etc.

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Neural nos hace pensar en nervioso, sistema nervioso, y no se está desencaminado, pues esta terapia tiene como objetivo ayudar a regular el sistema nervioso autónomo.

El sistema nervioso autónomo (SNA) es necesario para la homeostasis del cuerpo, es decir, mantener nuestro medio interno en equilibrio.

Coordina muchos eventos fisiológicos tales como el metabolismo, la circulación, la respiración, la temperatura corporal, la digestión, la sudoración, el ritmo circadiano, la respuesta inmunitaria, la reproducción y la liberación de hormonas [1].

El sistema nervioso autónomo está dividido en 2 partes opuestas y complementarias: el sistema nervioso simpático y el sistema nervioso parasimpático.

Neural nos hace pensar en nervioso, sistema nervioso, y no se está desencaminado, pues esta terapia tiene como objetivo ayudar a regular el sistema nervioso autónomo.

El sistema nervioso autónomo (SNA) es necesario para la homeostasis del cuerpo, es decir, mantener nuestro medio interno en equilibrio.

Coordina muchos eventos fisiológicos tales como el metabolismo, la circulación, la respiración, la temperatura corporal, la digestión, la sudoración, el ritmo circadiano, la respuesta inmunitaria, la reproducción y la liberación de hormonas [1].

El sistema nervioso autónomo está dividido en 2 partes opuestas y complementarias: el sistema nervioso simpático y el sistema nervioso parasimpático.

terapia neural para el tratamiento de enfermedades sistémicas

¿Por qué la terapia neural se aplica en distintas enfermedades?

La respuesta no es fácil y se cree que es multifactorial. 

El ser humano es muy complejo y, en nuestra incapacidad de poder entenderlo globalmente, en Medicina, nos ha hecho decidir tratarlo como partes independientes, es decir, trocearlo.

Pero al volver a pegar los pedazos y ver el conjunto cuesta más de lo que se quiere admitir.

Si reconocemos que somos una unidad y que los sistemas interactúan dentro de nuestro organismo: el sistema nervioso, con el cardiovascular, con el sistema inmune, con el endocrino, con el aparato digestivo, con el osteomuscular, etc.

Entonces podemos comprender que distintos estímulos, ya sean físicos o psíquicos (que también son físicos, por cierto), en diferentes partes de nuestro cuerpo provocarán una respuesta por parte del mismo. 

El hecho de ser reconocidos o no por nuestro organismo es lo que determina que la respuesta puede ser desde la indiferencia hasta el dolor más insoportable sufrido jamás.

El cuerpo aprende y guarda en la memoria todos los estímulos. 

Nuestro organismo es como un pendrive o disco duro y llegará un momento dado en que ese disco duro llegue a su límite y ya no pueda guardar los archivos, ¿verdad?

En el caso del cuerpo, es cuando llega a su límite, puede manifestarse una enfermedad.

Cualquier tipo de afección, en cualquier parte del cuerpo que mantiene nuestro sistema nervioso autónomo en alerta excesiva, puede generar la expresión de una enfermedad en zonas llamadas campos interferentes.

¿La terapia neural puede tratar cualquier enfermedad?

La terapia neural puede tratar a cualquier PERSONA con una enfermedad. 

No sabemos de forma absolutamente concreta por qué enfermamos de una manera o de otra o por qué hemos desarrollado tal o cual enfermedad. 

A veces hay causas claramente genético-hereditarias; otras, hábitos poco saludables más el sedentarismo sumado a traumatismos o cirugías y a la contaminación ambiental.

De esta forma pueden ser el acúmulo del acúmulo de estos factores y, un día, la enfermedad X se expresa y comienza a dar síntomas y signos.

Se ha evidenciado que muchas enfermedades se asocian a una alteración del sistema nervioso autónomo, tales como:

  • Cefaleas,
  • migrañas
  • neuralgia del trigémino,
  • neuropatía diabética,
  • síndrome miofascial,
  • fibromialgia,
  • dolor visceral,
  • artritis reumatoidea y espondiloartropatías,
  • osteoartritis,
  • síndrome del dolor regional complejo,
  • dolor del miembro fantasma,
  • lesión de la médula espinal [1]
  • endometriosis [2], entre otros.

También el funcionamiento incorrecto de nuestro sistema nervioso autónomo puede contribuir a la aparición de hipertensión arterial [3], hiper o hipotiroidismo, obesidad [4], diabetes, síndrome de fatiga crónica y, quizás también, el síndrome post COVID, entre otros.

¿Cómo actúa la terapia neural?

Consiste en inyectar una pequeña cantidad de un anestésico local diluido en suero fisiológico en puntos en una o más zonas corporales.

Su mecanismo de acción se explica porque puede producir una interrupción momentánea del estímulo irritativo, estabilizar la membrana celular o provocar una dilatación de los vasos sanguíneos locales, entre sus efectos conocidos.

Pero no actúa como un anestésico local, sino que se debe a otras características químicas que tienen los anestésicos que se usan en terapia neural. 

Estas características sumadas al hecho del estímulo mecánico de introducir una aguja extremadamente fina y pinchar en puntos de tensión, sean dolorosos o no, es lo que hace que esta terapia sea útil para el tratamiento de más de una patología.

Lo que busca y realiza la terapia neural es una serie de estímulos que insten al sistema nervioso autónomo a responder y en esa respuesta reencontrar un funcionamiento más adecuado.

Eso puede traducirse en el alivio o cese del dolor, un mejor control de la diabetes o de la hipertensión, una mejor respuesta al tratamiento farmacológico del hipotiroidismo, disminuir la ansiedad, etc.

Se puede pinchar cualquier parte del cuerpo donde tengamos una dolencia o patología (por ejemplo, si tenemos hipo o hipertiroidismo se puede inyectar en la zona de la tiroides) y también en otra zona que puede estar actuando como campos interferentes.

¿Es la terapia neural un tratamiento personalizado?

Sí. El tratamiento es totalmente personalizado e individualizado. 

No se van a pinchar los mismos puntos en todas las personas porque depende mucho de lo que le haya pasado a esa persona a lo largo de su vida.

Por eso, en la primera consulta el médico terapeuta neural recabará la información cronológica de lo que le ha pasado a la persona a lo largo de los años para poder valorar e intentar ayudar a corregir la sobreexcitación del sistema nervioso autónomo. 

Luego se procederá a inyectar el anestésico diluido en los puntos que se irán valorando. A veces es necesario pinchar varias zonas del cuerpo en una sola sesión. 

También puede ser necesario pinchar en los fondos de saco mucosos de la boca o realizar una inyección cerca de la salida de un nervio. No se pincha el nervio, pues eso lo dañaría sino muy cerca de él.

¿Duele la terapia neural?

Mucho menos de lo que se imagina la gente en general. 

Quien se ha sometido a acupuntura conoce la sensación porque es muy parecida. A veces ni se siente. 

La aguja que se usa es mucho más fina que la que se usa para sacar sangre.

Y si la terapia neural se aplica en la boca, duele ¿verdad?

Es posiblemente la zona del cuerpo que menos duele al inyectar el anestésico diluido porque se pincha en el fondo de saco mucoso, no en la encía, y usando una buena técnica es posible que no se sienta nada. 

Lo que sí puede ocurrir es que se sienta la boca como dormida. 

Es una zona ricamente inervada y por eso, a pesar de la dilución, se puede llegar a sentir ese efecto, pero eso es algo que se puede tolerar ¿verdad?

 ¿Tiene alguna contraindicación?

Sí, la alergia a alguno de los anestésicos locales usados como la procaína o la lidocaína. 

Si se es alérgico a la procaína, se puede usar la lidocaína y viceversa. De todas formas, raramente se es alérgico a estos fármacos. 

La arritmia o la hipotensión severa también son una contraindicación para esta terapia o la toma de sulfonamidas que son un tipo de antibióticos. 

En el último caso, habría que esperar a terminar el tratamiento antibiótico para poder empezar la terapia neural. 

La fobia a las agujas puede ser una limitante, pero depende del grado de la misma. 

Los anestésicos diluidos son compatibles con cualquier tratamiento o fármaco que esté tomando la persona que acude a la consulta, con la excepción anteriormente descrita.

¿Hay que prepararse de alguna manera para una sesión de terapia neural?

A mí me parece muy útil que los pacientes acudan con su expediente médico. 

Poder leer informes y ver la cronología de algunas de las patologías que han tenido puede ser muy valioso. 

Tener en cuenta que la historia dental se le va a preguntar, pues esta es muy importante en terapia neural. Si dispone de una ortopantomografía (radiografía panorámica de la boca donde se ven todos los dientes) y puede traerla, mejor. 

Lo mismo que otras pruebas de imagen como resonancias, tomografías, radiografías de otras partes del cuerpo.

También es aconsejable acudir sin haberse puesto cremas. Con acudir aseado/a es suficiente.

Dependiendo la zona a tratar se le tumbará en la camilla en la posición requerida para poder alcanzar los puntos a tratar.

El uso de anestésico diluido no altera la conducción, por lo que tampoco es un problema en ese sentido.

 ¿Por qué deberíamos tener en cuenta la terapia neural?

La terapia neural se puede utilizar para ayudar a restablecer el buen funcionamiento del sistema nervioso autónomo que se ve afectado en múltiples patologías (si no en todas) y ello puede contribuir a la mejora, alivio o cese de los síntomas.

Es una forma segura y eficaz de mejorar la salud y el bienestar general.

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