Recomendaciones para una sexualidad saludable

Tu sexualidad es la que a ti te gusta, la que tú vives. No hay que tener muestras. No hay una fórmula ni una forma de hacer. No, mi cuerpo es mi cuerpo y tu cuerpo es el  tuyo, explica la sexóloga, Ma. Jesús Martín.

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La sexóloga, María Jesús Martín, nos propone reflexionar sobre la sexualidad, cómo educamos en el tema y, finalmente, nos ofrece recomendaciones para tener una sexualidad saludable.

¿Qué es la sexualidad?

La sexología es la ciencia que estudia la sexualidad.
La sexualidad es inherente al ser humano. Desde que nos engendran nos están codificando, están haciendo un plan para nosotros como un hombre o como una mujer. La sexualidad también es todo nuestro desarrollo afectivo y emocional.
Muchas veces se reduce este concepto a una determinada conducta sexual, a solo una parte: a la penetración de un pene en una vagina. Se reduce tanto el concepto que hasta da pudor hablar de ello.
Un profesor mío decía: “Pobre de aquél que sube a una montaña y no disfruta del camino, sólo del paisaje que encuentra en la cima”.
Hagamos una reflexión: ¿Tú piensas que un niño que ha vivido en un ambiente sin el suficiente afecto, cariño, comprensión, puede vivir una vida sexual sana, normalizada?
Nos empeñamos en disociar nuestra conducta corporal de nuestro mundo afectivo.
Los seres humanos tenemos un bagaje muy importante que no es sólo el biológico, sino el cultural. Nuestra cultura va definiendo nuestra sexualidad.
La sexualidad no está en los genitales, está en nuestra mente, en nuestra cabeza, en lo que pensamos, en las expectativas que tenemos hacia una persona, en la confianza que tenemos en nosotros mismos. Todo eso va desarrollando e implicando nuestra vida sexual.

Educación sexual

Tanto en sexualidad como en todo hay dos tipos de educación: la teórica, la que se impone socialmente que puede ser restrictiva o todo lo contrario y la que cada uno observa.

Por ejemplo, si tú vives en un contexto familiar en el que tus padres y hermanos manifiestan el cariño mutuo, el respeto, la Sexualidad (en mayúsculas) de una manera natural, ya estás siendo educado. De esa manera se educa a expresar a lo que se siente.

Educar también es ver la televisión, Internet, todos los mensajes que te están mandando te están educando en sexualidad.

Una de las cosas que están educando mucho en sexualidad, de una forma muy negativa, son los spots publicitarios. La sexualidad se vende allí mucho. No nos damos cuenta, pero sería muy digno de estudiar. Se muestra como la mujer debe tener un cuerpo o vestimenta deseante, seguimos siendo las mujeres objeto de ese deseo.

Nos educan desde que nacemos, o nos mal educan, o nos van dejando cosas sueltas que nosotros vamos haciendo.

La educación sexual debería ayudar a plantearnos cosas o hablar deshinibidamente del tema.

Habría que aprender a educar sin ajustarnos a los tópicos que nos va marcando una sociedad, sin ajustarnos a que “ahora se tiene que hacer de esta forma o de esta otra, tantas veces o menos veces, con una persona o con veinte”.

Se trata de aprender a desarrollar lo que nuestro cuerpo siente y poder expresarlo de la forma en que nosotros mismos nos sentimos a gusto.

Recomendaciones para una sexualidad saludable

Yo empezaría las recomendaciones por los padres.

El niño empieza a educarse desde que nace, incluso antes y el mayor referente le tiene en la familia.

Para que los padres vayan dando una educación sexual sana a sus hijos lo primero que les diría es que expresen lo que sienten por su pareja y por sus hijos.

Que se toquen, que se besen, que no hay que esconderse de los hijos, que eso es lo más bonito que se les puede enseñar, el quererse y el amarse.

Hay que expresarse, limar las asperezas, y dejar de pensar lo que el otro podría estar pensando. La mayoría de las veces interpretamos lo que el otro piensa y lo damos por hecho.
Ser espontáneos, ser naturales, ser sinceros, hablar. Si no te abres en canal con tu pareja hablando de lo que tú sientes, de lo que a ti te apetece o de lo que no te apetece en un momento dado, difícilmente va a evolucionar esa sexualidad.
Hay que hablar y tocarse. Estamos en un momento social en la que llevamos muchas corazas, que si te abrazas más de la cuenta es que quieres algo con éste o con ésta  o eres gay o quién sabe qué.
Tu sexualidad es la que a ti te gusta, la que tú vives. No hay que tener muestras. No hay una fórmula ni una forma de hacer. No, mi cuerpo es mi cuerpo y tu cuerpo es el  tuyo.
Explórale, vívele, sé capaz de expresar lo que te gusta y lo que quieres y sé capaz de entender a quién tienes enfrente, lo que le gusta y lo que quiere.  Si no le gusta lo que a ti, no significa que no te quiera.
Lo importante es situarnos primero, saber dónde estoy yo y dónde está la otra persona. A partir de ahí tejemos puentes y se crean esas conductas sexuales, esas vivencias, esos sentimientos sexuales mucho más ricos porque parten de dos.
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