Prevención ante todo: Seguridad y Salud en el trabajo. Segunda Parte

En ocasión del Día Mundial de la Seguridad y Salud en el trabajo,que se conmemora el 28 de abril, la Técnico Superior en Prevención de Riesgos laborales, María de Ronda Illescas Segovia, nos habla sobre este tema en una entrevista que consta de dos partes.  ¡Evitar accidentes también es Salud!

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Normas de seguridad laboral Fuente: Frobles

¿Qué factores pueden implicar un riesgo para el trabajo?

Un factor de riesgo laboral es una condición insegura que puede dar lugar a un accidente laboral o enfermedad profesional.
Tradicionalmente se han agrupado los diferentes riesgos según su origen y las condiciones que pueden llegar a producir. En tal sentido, el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo (INSHT), ha establecido los siguientes grupos:
–   Riesgos para la seguridad, cuyas consecuencias más probables están relacionadas con los Accidentes. En este grupo se consideran como factores de riesgo: instalaciones, máquinas y equipos, incendios.
–   Riesgos higiénicos, cuyas consecuencias más probables están relacionadas con las enfermedades laborales. En este grupo se consideran como factores de riesgo: contaminantes físicos (ruido, vibraciones, etc.), químicos y biológicos.
–   Riesgos ambientales, cuyas consecuencias más probables son la fatiga y el confort del trabajador. En este grupo se consideran como factores de riesgo: iluminación, temperatura, ventilación, superficie, volumen, limpieza, servicios (aseos, comedores, etc.).
–   Riesgos de carga física, cuyas consecuencias determinan la fatiga física. En este grupo se consideran como factores de riesgo: la carga física (postura de trabajo, actividad).
–   Riesgos de carga mental, cuyas consecuencias determinan la fatiga mental. En este grupo se consideran como factores de riesgo: apremio de tiempo, atención, minuciosidad, complejidad, rapidez, etc.
–   Riesgos psicosociales, cuyas consecuencias determinan el desequilibrio del bienestar social. En este grupo se consideran como factores de riesgo: iniciativa, estatus social, posibilidad de comunicación, cooperación, identificación con el producto, horario de trabajo.
Sin embargo, hay un factor de riesgo que no está recogido en las relaciones que recogen los distintos organismos oficiales y que en mi opinión particular es uno de los básicos y del que quizá pueden derivar otros a partir del mismo, así como alguno de los anteriormente mencionados, que es la falta de cultura preventiva en las pequeñas empresas. Sin embargo las grandes empresas, en su mayoría,  sí valoran  los beneficios de una Prevención de riesgos laborales integrada en todos los niveles de la empresa.
Mientras el pequeño empresario tenga la percepción de que la prevención de riesgos laborales es un impuesto más y que solamente sirve para evitar sanciones por no tenerlo, la PRL no será implantada de un modo definitivo y eficiente en las PYMES.
Los poderes públicos en pocos años han querido que la PRL sea privatizada y que los empresarios paguen esa prevención de riesgos laborales teniéndola como un coste más en la empresa, sin verificar antes que en España exista una verdadera cultura preventiva dentro de las PYMES.

 

¿Cómo se pueden prevenir accidentes y enfermedades profesionales?

-Invirtiendo en innovación tecnológica, invirtiendo en máquinas seguras, más productivas y con protecciones según marcado de seguridad CE.

-Implantando métodos de trabajo seguros, por ejemplo mediante procedimientos de trabajo escritos entregados a los empleados.
-Formación periódica y continua en materia de PRL.
-Campañas de uso efectivo de Equipos de Protección Individual (EPI’s) realizando auditorías del uso adecuado de los mismos en la empresa.
La seguridad y el bienestar humano debería ser uno de las principales preocupaciones de las empresas.
Cuando en una empresa se trabaja de forma segura, teniendo en cuenta la opinión y la participación de los trabajadores en materia preventiva, esta se va integrando en la empresa, en la conciencia de los trabajadores y de los empleadores.
La prevención y la seguridad comienza a verse como algo imprescindible dentro del proceso productivo, por tanto la concienciación de los empleados a base de formación y charlas periódicas en materia de prevención de riesgos laborales es básica para prevenir accidentes y enfermedades profesionales.
Cuando desde los servicios de prevención damos formación en materia preventiva, según la evaluación de riesgos específica de cada puesto de trabajo, vamos enseñando a los empleados qué riesgos y qué medidas preventivas deben tomar cuando manipulan, en el proceso productivo, cualquier tipo de contaminante químico.
En ocasiones vemos que el uso o manipulación habitual de un compuesto químico hace que el trabajador, si no ha recibido información y formación adecuada sobre los riesgos que conlleva su uso correcto, no sea consciente de ello y puede dar lugar a errores, a falta de uso de EPI´s necesarios, etc.
Por un lado, las PYMES deberían ver la PRL como una inversión. Llevar un control de costes, valorar y comparar el coste de un accidente laboral o una enfermedad profesional y el beneficio de evitarlos con la prevención. Esto conllevaría un ahorro para la empresa en coste humano, económico, evitando sanciones y llevando a un aumento de la producción al no tener bajas laborales.
Por otro lado, los poderes públicos deberían entender que una inversión en el aumento del gasto en Prevención de Riesgos Laborales, creando una cultura preventiva en la PYMES de forma efectiva, por ejemplo desde las Mutuas de accidentes de trabajo, ahorraría muchísimo dinero en los costes que suponen a la Seguridad Social los accidentes de trabajo y las enfermedades profesionales.
La inversión en el aumento en Técnicos cargo a cuotas (técnicos propios de las mutuas), para realizar jornadas formativas en materia de PRL  por sectores industriales, ayudando a la empresa a implantar de forma efectiva la PRL, con visitas de campo, concienciando a los empleados y a los empresarios de los beneficios de la PRL, ahorraría mucho gasto en seguridad social al evitarse o al menos reducirse los accidentes de trabajo y enfermedades profesionales.
Las campañas para visitar a las empresas una vez que han sufrido accidentes no están sirviendo, tal y como se ve en las estadísticas de siniestralidad, que actualmente han bajado porque, a mi forma de ver,  ha aumentado el desempleo y prácticamente no se trabaja a destajo, ya que, ha disminuido la demanda de productos con la crisis.
Por tanto, esa bajada de siniestralidad laboral no es tan real, si algún día volvemos a los niveles de producción de principios de los años 2000, ya veremos en qué condiciones estarán esas estadísticas.

Sería mejor hacer campañas antes de que ocurran esos accidentes, con inversión pública para ayudar a las PYMES a implantar la cultura preventiva en todos los niveles de la empresa de forma efectiva, fomentando la inversión en nueva tecnología más segura, formando y concienciando a los empresarios y trabajadores.

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