La importancia de mantener una buena higiene del párpado

En este artículo queremos hablarte sobre las causas y tratamiento de la blefaritis, una inflamación de los párpados que generalmente no ocasiona dolor ni se contagia pero que se puede prevenir muy fácilmente, con una adecuada higiene de párpados.

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En este artículo queremos hablarte sobre las causas y tratamiento de la blefaritis, una inflamación de los párpados que generalmente no ocasiona dolor ni se contagia pero que se puede prevenir muy fácilmente, con una adecuada higiene de párpados.

párpados blefaritis
Fuente: Uroburos

¿Qué es la blefaritis?

La blefaritis es una inflamación de los párpados, los ojos adquieren color rojo, están irritados y se forman escamas que provocan picor y caspa en las pestañas.
Es un problema muy común dado generalmente por una bacteria, aunque podría estar causada también por un incorrecto funcionamiento de las glándulas sebáceas de los párpados, ácaros en las pestañas o una reacción alérgica a medicamentos, maquillaje o soluciones de lentillas.
No hay edad para tener este trastorno pero es más habitual en personas que tienen piel grasa, caspa u ojos secos. Aunque produce bastante incomodidad, no suele provocar dolor, no es contagiosa ni causa daños permanentes en la vista.

Tipos de blefaritis

Se puede clasificar la blefaritis de dos tipos: blefaritis anterior, producida en el borde frontal externo del parpado donde se unen las pestañas; y la blefaritis posterior, la cual afecta el borde interno del parpado que toca el globo ocular.

Causas de la blefaritis

Hay tres tipos diferentes de blefaritis de acuerdo al factor externo que las causa.

Blefaritis estafilococo

Este tipo de blefaritis lo provoca la bacteria estafilococo penetrando en la piel del borde de los párpados. Esta bacteria convive con nosotros en el ambiente y en nuestra piel, generalmente,  sin hacernos ningún daño. Pero, a veces, puede causar infecciones de la piel, tales como impétigo y acné.

Blefaritis seborreica

La blefaritis seborreica está muy relacionada con la dermatitis seborreica, cuyo origen no está esclarecido. En esta patología la piel tiene tendencia a ser grasa y puede volverse escamosa. Habitualmente provoca  mucha caspa y ocasionalmente erupciones en la cara y cabeza.

La dermatitis seborreica no es contagiosa, no es dolorosa, aunque puede causar molestias.

Blefaritis meibomiana (DGM) o posterior

También conocida como disfunción de la glándula meibomiana. Una persona promedio tiene alrededor de 25-30 glándulas de este tipo en cada uno de sus parpados, tanto arriba como abajo. Su trabajo es producir una pequeña cantidad de líquido oleoso para lubricar el ojo y es lo que no sucede en las personas con este tipo de blefaritis provocando la inflamación del ojo.

En la práctica es muy habitual encontrar una combinación de los diferentes tipos de blefaritis.

Signos y síntomas de la blefaritis

Los signos y síntomas de la blefaritis suelen estar presentes en ambos ojos, afectando los párpados tanto superiores como inferiores.

Algunos síntomas más comunes

  • picazón o irritación en los parpados
  • rasgado leve
  • sequedad en los ojos
  • percepción de quemadura
  • sensación arenosa en el ojo
  • sensación de un cuerpo extraño en el ojo
  • costras o caspa en los parpados
  • incomodidad al usar lentes de contacto
  • sensibilidad a la luz

Algunos signos más habituales

  • Márgenes del párpado rojo

  • Párpados hinchados

  • Párpados engrosados

  • Aumento del desprendimiento de células de la piel cerca de los párpados, causando descamación en la piel alrededor del ojo

  • Pestañas con costras al despertar

  • Cicatrización leve en los márgenes del párpado

  • Ulceración leve en la misma zona

  • Manchas secas y escamosas en la piel, entre otros.

El tratamiento depende directamente del tipo de blefaritis y de la levedad o gravedad del caso. Sin embargo, para tratar la mayoría de los tipos de blefaritis, es suficiente con mantener los párpados limpios y sin costras.

Cuándo consultar al médico

Si tienes signos y síntomas de blefaritis que no parecen mejorar a pesar de mantener una higiene adecuada —limpieza regular y cuidado de la zona afectada—, solicita una consulta con tu médico.

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