Glaucoma: Revisiones periódicas

El glaucoma es una enfermedad ocular neurológica, crónica y progresiva, que se caracteriza por pérdida de fibras nerviosas en el nervio óptico.

La Doctora en Oftalmología, Dra. Teresa María Pérez Martínez, Coordinadora de la Sección de Glaucoma del Complejo Hospitalario de Toledo, nos habla sobre ésta enfermedad del ojo considerada una de las principales causas de ceguera en España y Europa.

¿Qué es el Glaucoma?

El glaucoma es una enfermedad ocular neurológica, crónica y progresiva, que se caracteriza por pérdida de fibras nerviosas en el nervio óptico.

Es muy lenta pero irreversible y provoca pérdida de visión periférica que se extiende al centro del campo visual y un aspecto pálido y característico del nervio óptico, visible al explorar el fondo de ojo.

En la mayoría de los enfermos hay una elevación de la presión intraocular por encima de 21 mm Hg.

¿Cuál es su prevalencia?

Es una de las principales causas de ceguera en España y Europa.

La Organización Mundial de la Salud calcula que el 12% del total de los ciegos en todo el mundo lo son por Glaucoma.

En Europa a partir de los 65 años afecta al 4% de la población, pero sube al 10% a los 85 años, patrón característico de otras enfermedades neurológicas degenerativas.

¿Cuál es la causa del Glaucoma?

Hay varios tipos de glaucoma:

  • El congénito o infantil, muy raro, es genético y es una malformación grave en el desarrollo del ojo que impide evacuar el líquido intraocular (humor acuoso ).
  • El más frecuente es el glaucoma primario de ángulo abierto, que se produce porque el canal por donde sale el humor acuoso comienza a bloquearse y el líquido se acumula dentro del globo, aumentando la presión intraocular y dañando al nervio óptico.
  • Otros tipos son el glaucoma de ángulo cerrado, donde ese canal se cierra por la configuración anatómica en ojos pequeños o glaucomas secundarios a traumatismos o enfermedades oculares.

¿Cuáles son los factores de riesgo?

La historia familiar, la raza, la edad avanzada, la miopía o hipermetropía elevada ( ojos demasiado grandes o pequeños), traumas oculares importantes o toma de corticoides orales o tópicos (personas en las que un efecto secundario es la subida de la tensión ocular).

¿Se puede prevenir?

Sólo el glaucoma de ángulo cerrado se puede prevenir si el oftalmólogo ve el canal próximo a cerrarse y se realiza tratamiento láser.

El resto se diagnostica en revisiones rutinarias. Se debe acudir a la consulta del oftalmólogo de forma periódica a partir de los 40 años, sobre todo si se tiene antecedentes familiares de glaucoma.

¿Cuáles son las señales de alerta?

El glaucoma primario de ángulo abierto no da síntomas hasta que la visión periférica está muy dañada o la tensión ocular está muy alta (por encima de 35 mm Hg, cuando la normal es de 16 mm Hg).

El glaucoma de ángulo cerrado provoca intenso dolor por la subida brusca de tensión, ojo rojo, pupila fija que no reacciona a la luz, visión borrosa e incluso naúseas y vómitos.

¿Cómo se diagnostica?

Con una historia clínica detallada, toma de agudeza visual y tensión ocular y realización de fondo de ojo. En ojos sospechosos se valora la visión periférica realizando la prueba del campo visual.

El seguimiento de la enfermedad se hace de forma parecida, mediante el control de la tensión, el nervio óptico y el campo visual.

¿Cuál es el tratamiento?

El objetivo es bajar la tensión ocular.

El tratamiento es médico en la mayoría de los casos, mediante gotas oculares.

Existen fármacos con mecanismos de acción diferentes: mejoran el drenaje del humor acuoso, o disminuyen su producción. Generalmente se deben poner gotas 1 ó 2 veces al día y se pueden asociar 1-2 fármacos en el mismo colirio.

Cada caso tiene un tratamiento individualizado.

También se puede tratar con láser u operarse si el tratamiento médico no funciona, la enfermedad progresa o tiene mal pronóstico.

Existen varios tipos de cirugía pero ninguna es curativa. La enfermedad es neurológica, crónica y progresiva.

¿Cuál es el pronóstico y calidad de vida?

Es una enfermedad generalmente muy lenta. El curso natural evoluciona a la ceguera si se pierden todas las fibras nerviosas que envían información visual al cerebro.

Si se diagnostica pronto y se controla, la pérdida es pequeña y el enfermo no nota pérdida de calidad visual.

El daño del campo visual debe ser considerable para que el enfermo sea consciente y afecte a actividades que tienen que ver con la visión lejana, como la conducción, o aumente el riesgo de caídas por no ver obstáculos laterales.

La calidad de vida está condicionada por su cronicidad, precisa medicación diaria y el cumplimiento por parte del enfermo debe ser riguroso para que no desarrolle discapacidad.

Más información en la páginas web de Acceso libre:
Sociedad Española de Oftalmología revisar Patologías frecuentes.
Sociedad Española de Glaucoma acceder a Pacientes.

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