Pinocchio, soy yo

En ésta nueva entrega de Expresión Saludable, entrevistamos a Catarina Capim (seudónimo artístico), una educadora del arte que lleva más de veinte años recorriendo pueblos y ciudades pequeñas para recrear, junto con los niños, diversas fábulas.

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En ésta nueva entrega de Expresión Saludable, entrevistamos a Catarina Capim (seudónimo artístico), una educadora del arte que lleva más de veinte años recorriendo pueblos y ciudades pequeñas para recrear, junto con los niños, diversas fábulas.

Un poco sobre Catarina Capim

Se trata de una familia que realiza proyectos itinerantes. Su línea de trabajo consiste en una comunicación creativa a través del arte para contar una fábula al niño, sea un libro, una exposición o un taller, eso se va construyendo con el tiempo. Lo importante es que la fábula esté viva, que los niños puedan tocarla.

“Los niños pequeños son muy concretos y a través de un juego es más fácil que comprendan conceptos más complejos”, explica Catarina.

Sus inicios fueron haciendo de payaso en los hospitales pero su continua búsqueda de interacción con los niños, de que fueran protagonistas de las fábulas y así también activos en su sanación, la han llevado a éste punto de constante creación.

Tanto haber encontrado a su compañero de vida, como la maternidad, la han ayudado a reencontrarse consigo misma y con la auténtica motivación de por qué la comunicación por medio del arte era tan importante para ella.

“Todo lo que hagas debe ser una expresión de tu vida” le respondió la gran María Fux a una carta que Catarina le escribió en un momento determinado. “Esto solucionó algunos de mis problemas”, confiesa Catarina.

En ésta entrevista nos centraremos en su último proyecto “Pinocchio, soy yo” que ya pasó por Talavera en el mes de enero y que seguirá recorriendo mundo.

¿Qué es “Pinocchio, soy yo”?

“Pinocchio, soy yo” es un proyecto vivo que va cambiando en cada lugar por el que pasa. Cada exposición es diferente, los niños que participan van (re) creándolo de nuevo en cada exposición, “ellos nos aportan todas las ideas”, dice Catarina.

“Somos facilitadores del diálogo entre la fábula y los niños”, se define.

El nombre del proyecto, tal como hoy lo presentamos, surge después de tres años de estar la exposición en curso. Fue una idea de su hijo, Nino, que junto con su padre, también participan en la exposición itinerante.

¿Cómo surge éste proyecto?

Éste proyecto inicialmente era sólo para hospitales pediátricos. Nació en Sicilia (Italia) en el contexto de una exposición que estaban haciendo en un centro pediátrico sobre historias en cartón.

“Escuchando a los niños que estaban enfermos me di cuenta del poder medicinal de la fábula, de contar un cuento, una poesía, de la importancia de los símbolos para explicarles muchas cosas… Fue una revelación para mi”, explica Catarina.

Hasta entonces realizaba exposiciones pero no tenían un hilo conductor. Buscaba la fábula que contar para iniciar éste nuevo camino y allí apareció Pinocchio, una fábula italiana con la que se identificó.

“No me daba cuenta que yo estaba viviendo Pinocchio. Pinocchio es la fábula de un muñeco que no sabe lo que está haciendo porque es de madera, que va a un sitio y a otro, pero que tiene que crecer y desarrollarse. Yo me encontraba en ése momento. Pinocchio era yo”, cuenta Catarina.

A continuación, añade: “Pinocchio se transforma en varias cosas, está creciendo, pasa por diferentes etapas en su vida, esto permite comprender desafíos en la vida, cambios importantes, como una muerte. Las fábulas tiene todas las herramientas para explicar ésto a los niños”.

Pinocchio sigue viajando

Se marcharon de Italia y realizaron la exposición de Pinocchio por primera vez en todo el departamento pediátrico del Hospital de la Fe, en Valencia. Pasaron por hemodiálisis, oncología, a los quemados, a todos, es un hospital muy grande.

“Allí el proyecto volvió a cambiar, porque los niños están en una situación delicada, son muy sensibles y están muy cerca de los símbolos invisibles, comprenden mejor cosas que no tiene lógica aparente”, explica.

En éste hospital conoció a una niña de 10 años que acababa de ser transplantada. Los médicos, jóvenes y con ideas innovadoras sobre la salud, dejaron entrar a Catarina en la habitación, le dijeron “ahora que hicimos el transplante, depende de ella cómo va a reaccionar, depende de su salud emocional”.

Y así jugaron a hacer diversas manualidades con Pinocchio. La niña le contó a Catarina que su sueño era ser artista visual y que ésa era su motivación para sobrevivir.

El arte es una herramienta poderosa para ser conscientes de nuestras propias emociones ya que parte de la propia experiencia. Estar conectados con nuestras emociones es esencial.

Se fueron a Portugal y allí el proyecto pasó de ser una exposición a ser un libro para contar en cada habitación del hospital.

Luego comenzaron a tener dificultades para entrar en los hospitales. Les tomaba mucho tiempo todo el papeleo y, además, los centros ya no permitían el acceso de determinados materiales. De ésta forma empezaron a pensar en llegar a todos los niños, no sólo a los enfermos.

“En Portugal fuimos a vivir a una zona de ocupación de inmigrantes de Cabo Verde y allí hicimos la lectura de nuestro libro con los niños”.

Del hospital a la escuela

A posteriori viajaron a Galicia y allí tuvo la oportunidad de realizar la exposición en un sala grande, ya que hasta entonces, en los hospitales, llevaba a cabo una exposición móvil, en un espacio reducido.  Allí surgió la idea de invitar a las escuelas que asistieron en gran número.

“Comprendí que no hay tanta diferencia entre los niños enfermos, los de la zona de ocupación y los de la escuelas, los niños tenían mucho más en común que diferencias”.

El siguiente paso fue Talavera de la Reina. La exposición volvió a cambiar y se transformó en una exposición escondida, metida dentro de una caja en la que no se veía nada. Ésto surgió de los niños de Galicia.

“Cada exposición es una experiencia única. Cada vez tenemos que destruir todo y empezar de cero. Los niños tienen la luz, el sentido de la creatividad, es imposible hacer dos exposiciones iguales con ellos”, ríe Catarina.

Ahora irán a un nuevo sitio, con nuevas ideas que les dieron los niños de nuestra ciudad.

Mensaje final

“Quiero decir a todos los padres que cuenten fábulas a sus hijos y que frecuenten la biblioteca infantil porque está llena de tesoros”, nos alienta.

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