Signos de alarma en recién nacidos con síndrome de Down

En ésta ocasión, Down Talavera, nos aporta un resumen del “Programa de Salud Baby”, editado por DOWN ESPAÑA, que describe los cuidados y atenciones del bebé con síndrome de Down, para así tranquilizar a los nuevos papás. 

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En ésta ocasión, Down Talavera, nos aporta un resumen del “Programa de Salud Baby”, editado por DOWN ESPAÑA, que describe los cuidados y atenciones del bebé con síndrome de Down, para así tranquilizar a los nuevos papás.

Los primeros cuidados del bebé con síndrome de Down

Bebé con síndrome de Down.
Bebé con síndrome de Down. Fuente: Down Talavera

Cuando nace un bebé con Síndrome de Down, a los padres les surgen múltiples dudas de cómo serán los cuidados que deben tener con su bebé tan esperado.

Como resumen se puede decir que “Las mejores recomendaciones para el cuidado de un niño con síndrome de Down durante el primer año de vida no son esencialmente diferentes de las de los otros niños y, por lo tanto, se encuentran en las cartillas de salud que se entregan a las madres en el momento del nacimiento”.

Los aspectos más importantes que se pueden destacar de dicho programa de salud para los bebés son los siguientes:

  1. Los primeros cuidados:

Además de la atención inmediata que se proporciona a todos los recién nacidos en la sala de partos, que está destinada a realizar algunas maniobras diagnósticas y terapéuticas y a comprobar el estado vital mediante el examen de algunos parámetros (que se contabilizan sobre 10 en el llamado índice de Apgar), todo recién nacido debe ser explorado en las primeras horas tras el nacimiento como parte del control de salud infantil.

La exploración sistemática encontrará los hallazgos característicos de todo recién nacido junto con, en algunas ocasiones, datos evidentes o sutiles que evoquen el diagnóstico de síndrome de Down.

Hay que resaltar que la presencia de estos hallazgos es variable, que no todos los recién nacidos con síndrome de Down presentan todas estas características y que los bebés con síndrome de Down tienen más características de bebé que de síndrome de Down.

 

Los datos a tener en cuenta son los siguientes:

Peso, talla y perímetro craneal: suelen ser ligeramente inferiores respecto a la población general, por ello es importante el uso de tablas antropométricas adaptadas para el síndrome de Down desde el nacimiento y durante todos los controles posteriores de salud.

Neurológico: hipotonía (disminución del tono muscular) generalizada con mayor flacidez y reflejos débiles.

Cabeza: cabeza levemente más pequeña (microcefalia), perfil chato de la cara por falta de crecimiento del tabique nasal, hendidura de los párpados orientada hacia arriba, orejas redondas y pequeñas con una morfología simple y con una implantación facial más baja, leve protrusión lingual, pliegues redundantes en la nuca…

Se tendrá especial cuidado en valorar el fulgor pupilar (reflejo rojo que se ve a través de la pupila del ojo), ya que su asimetría podría indicar la presencia de catarata congénita, más frecuente en los niños con síndrome de Down.

Tórax: se realizará una auscultación minuciosa de los pulmones y del corazón en busca de ruidos patológicos y de soplos cardíacos relacionados con cardiopatías congénitas, las cuales se descartarán posteriormente con la realización sistemática de pruebas cardiológicas (electrocardiograma y ecocardiograma).

Caderas: en todos los recién nacidos se debe explorar la movilidad de la cadera ya que es frecuente la luxación. Se valorará con las maniobras de Barlow y Ortolani, consistentes en la movilización de la articulación, intentando desplazar la cabeza femoral del acetábulo de la cadera.

Miembros: hiperlaxitud de articulaciones, pliegue palmar único de la mano, clinodactilia del 5º dedo de las manos con hipoplasia (dedo meñique más pequeño y con desviación), o ligera separación entre el 1º y 2º dedo del pie o “signo de la sandalia”.

Además de la exploración clínica, y como en el resto de recién nacidos, se realizarán pruebas de cribado o “screening neonatal”:

Pruebas metabólicas (pruebas del talón): Se realizan a todos los recién nacidos.

Otoemisiones acústicas (OEA): Protocolo de detección de problemas de audición.

También se realizan a todos los recién nacidos, pero en los recién nacidos con síndrome de Down es ligeramente más frecuente que resulten negativas que en la población general, como consecuencia de la presencia de secreciones en el conducto auditivo o por la estrechez del mismo.

Si esto ocurre, se citará en pocos días para repetir el estudio. En caso de persistencia en la negativización de la prueba, se realizarán una detección de los Potenciales Evocados Troncoencefálicos (PET), que miden la estimulación cerebral de la vía auditiva.

Cualquier alteración auditiva debe evaluarse y tratarse antes de los 6 meses de edad.

 

  1. Exploraciones al recién nacido con síndrome de Down.

Otras pruebas, sin embargo, se realizarán solo en los niños con diagnóstico confirmado de síndrome de Down:

Hemograma y bioquímica general (análisis de sangre): con ello se estudia la celularidad dela sangre, la presencia de anemia, aumento del número de leucocitos, número de plaquetas, función renal y hepática…

Si todavía no se ha realizado el cribado de hipotiroidismo congénito mediante la prueba del talón, se recomienda añadir estudio de función tiroidea.

Ecocardiografía: se realiza en todos los recién nacidos con síndrome de Down en las primeras semanas de vida para detectar cardiopatías congénitas que se presentan de forma más frecuentes en el síndrome de Down.

Algunas recomendaciones sobre cuidados del recién nacido con síndrome de Down.

Alimentación

Como sucede con cualquier otro recién nacido, la leche materna es el alimento ideal para el recién nacido durante los primeros seis meses de vida.

Todos sabemos los beneficios de la lactancia materna al asegurar el crecimiento adecuado y favorecer la salud del bebé, protegiéndole frente a enfermedades y promoviendo además el vínculo afectivo entre madre e hijo.

Pero es verdad que debido a la succión débil que puede presentar y otras circunstancias que se pueden presentar, puede ser que la lactancia materna no se instaure con éxito y deba optarse por la lactancia mixta o por la artificial.

Si por cualquier circunstancia la lactancia materna no fuese posible, la lactancia artificial es la alternativa, debiendo ofrecerse durante los primeros seis meses fórmula de inicio.

 

Chupete

Se recomienda por lo general no ofrecer el chupete hasta asegurar una adecuada técnica de lactancia, al ser diferente la forma de succionar.

Posteriormente, el uso del chupete durante la primera infancia puede ser beneficioso al estimular la musculatura orofacial del bebé, así como por su efecto tranquilizante.

 

Cuidados generales

La mayoría de estos cuidados son estrictamente iguales a los de cualquier recién nacido o lactante (cordón umbilical, baño, sueño, cuidados de la boca y erupción dental, vacunas…)

Adquieren especial importancia en los niños con trisomía 21 por el interés en evitar enfermedades y aprovechar todas las oportunidades para estimularles.

 

Crecimiento y desarrollo físico y psicomotor del lactante

Es posible que el recién nacido con síndrome de Down tenga un peso, una talla y un perímetro craneal que se encuentren ligeramente por debajo de lo que debería corresponder a su edad gestacional.

En general, no debe suponer un problema mayor. Los niños con síndrome de Down tienen unos valores ligeramente inferiores a los de la población general.

 

  • Desarrollo psicomotor

El problema más importante que presenta una persona con síndrome de Down es la discapacidad intelectual.

En efecto, de forma global, la población con síndrome de Down tiene una capacidad intelectual inferior a la de la  población general.

Sin embargo, existe una gran variabilidad y, al nacimiento, es extremadamente difícil estimar cual será la capacidad de un bebé con síndrome de Down.

Además, en el desarrollo, juega un gran papel el estímulo ofrecido durante los primeros años, por ello, es necesario conocer el desarrollo psicomotor de todos los recién nacidos y lactantes con síndrome de Down e incluirlos precozmente en un programa de estimulación temprana que les ayude a adquirir lo más pronto posible las habilidades que les permitan insertarse en la sociedad.

El desarrollo psicomotor hace referencia a la adquisición de habilidades desde el punto de vista motor, de desarrollo de los sentidos, lenguaje y de relación con el entorno que nos rodea. Es un proceso dinámico y continuo que refleja cómo madura el sistema nervioso central.

Los bebés con síndrome de Down se desarrollan y progresan de modo parecido a como lo hacen los demás niños en la mayoría de las áreas motoras y cognitivas, y siguen el mismo orden de adquisición de habilidades, aunque lo hacen a una velocidad más lenta.

 

Atención temprana

Es importante acudir cuanto antes a un Centro de Atención Temprana, donde las actuaciones van dirigidas al niño, a la familia y al entorno, modelo social.

Por lo tanto, es muy importante analizar el medio socio-familiar en el que convive y hacer a la familia un actor principal en su desarrollo evolutivo.

El programa de Atención Temprana enfatiza la atención global al niño (interviniendo en todas las áreas de desarrollo: motora, perceptivo-cognitiva, social, emocional, comunicación, autonomía), a su familia y a su entorno de una forma natural, a través de actividades funcionales insertadas en las rutinas diarias del niño y de su familia.

Signos de alarma y áreas de especial atención

Los signos de alarma en los bebés con síndrome de Down son los mismos que en cualquier otro niño de su edad y, su aparición, debe seguirse de consulta con su pediatra.

De todos modos, existen algunas afecciones que son más frecuentes en los recién nacidos y lactantes con síndrome de Down y deben ser objeto de especial atención:

 

Aparato digestivo

Malformaciones congénitas

Aproximadamente el 5% de los recién nacidos con síndrome de Down presenta una alteración en la formación del aparato digestivo que puede originar un cuadro precoz de vómito, ausencia de deposiciones o estreñimiento pertinaz..

La enfermedad de Hirschprung es una alteración en la formación de las células que se encargan del peristaltismo o movimiento intestinal, por lo que las heces no pueden progresar a partir de ese punto del intestino grueso (habitualmente la zona del colon más cercana al ano).

Se acumulan llegando a producir distensión del abdomen y obstrucción del tubo digestivo, con estreñimiento, vómitos secundarios y mala ganancia de peso.

También es subsidiaria de tratamiento quirúrgico, sin la urgencia de las atresias y estenosis de esófago o duodeno.

 

Alteraciones de la absorción

La celiaquía o intolerancia al gluten es más frecuente en los niños con síndrome de Down pero no origina sintomatología durante el primer año de vida. La intolerancia a la lactosa o proteínas de vaca debe abordarse como en cualquier otro niño.

 

Estreñimiento

Es más frecuente en los bebés y niños con síndrome de Down, ya que la hipotonía que presentan (debilidad muscular) también afecta a los músculos del abdomen y les resulta más difícil hacer fuerza para defecar, y además el peristaltismo está disminuido.

 

Vómitos

Los vómitos pueden ser signo de multitud de enfermedades, siendo en el niño pequeño lo más habitual las infecciones y los problemas digestivos, mientras que en el niño mayor se suelen producir en el contexto de gastroenteritis.

 

Aparato cardiovascular

Aproximadamente la mitad de los niños con síndrome de Down presenta al nacimiento una malformación cardíaca. Afortunadamente, en la inmensa mayoría de los casos, existe una solución quirúrgica para estas alteraciones.

A todos los recién nacidos con síndrome de Down se les debe realizar poco después de nacer una ecografía del corazón (Ecocardiografía) para descartar enfermedades del mismo.

 

Infecciones

Los recién nacidos y lactantes con síndrome de Down son más vulnerables a las infecciones que otros niños de su edad.

Por lo tanto, se debe poner especial atención a la presencia de signos clínicos evocadores de un proceso infeccioso como la fiebre, pero también otros como rechazo de las tomas, irritabilidad, llanto que no calman con los cuidados habituales o somnolencia excesiva.

En la mayor parte de las ocasiones, se trata de infecciones respiratorias producidas por virus que en niños con síndrome de Down son más frecuentes debido a las particulares características de sus vías respiratorias (en general su cavidad oral y nasal son más pequeñas) y a un sistema inmunitario menos eficiente que el de bebés sin síndrome de Down.

Por tanto, tenemos que tener especial cuidado aun cuando el catarro parezca vírico.

La forma que tenemos de prevenirlo es, sobre todo en épocas de epidemia de gripe y resfriado, proteger al bebé de personas que puedan estar infectadas (educar a los demás niños en las normas de higiene: ponerse la mano delante al toser o estornudar, lavarse las manos antes de tocar al bebé, etc).

Si detectamos que el pequeño tiene mocos que impiden que respire bien, debemos llevarlo a su pediatra para que lo ausculte.

En caso de que éste detecte que la infección pueda haber adquirido un carácter descendente y afectar a las vías respiratorias medias o bajas (bronquiolitis) os indicará cuales son los signos de gravedad que pueden obligar a su ingreso hospitalario.

 

Visión

No es sencilla la exploración ocular y de la visión en los niños pequeños.

Sin embargo, tiene gran interés en los bebés con síndrome de Down, ya que en algunos, se presenta precozmente alguna patología que afecta al órgano de la visión.

Tras el nacimiento, su pediatra  descartará cataratas, que son más frecuentes en niños con síndrome de Down.

Sin embargo, si en algún momento se observa que la pupila (la parte negra del centro del ojo) se vuelve blanquecina, se debe consultar con su pediatra o con un oftalmólogo, para asegurar que no han pasado desapercibidas.

Por otro lado, en torno a los dos meses el bebé empieza a seguir objetos y a fijar la mirada.

Si esto no ocurre en un período razonable, puede ocurrir que tenga algún tipo de problema visual que se deba evaluar, por lo que también es conveniente consultar.

En otras ocasiones se puede observar estrabismo o desviación de un ojo (habitualmente hacia dentro, pero no necesariamente) que también debe ser motivo de consulta.

En cualquier caso, conviene que el bebé con síndrome de Down sea evaluado por un oftalmólogo alrededor del año de vida, aunque no se haya detectado ninguna alteración.

 

Para los padres es muy importante contar con apoyos como los programas desarrollados por DOWN ESPAÑA, así como el apoyo de profesionales y de otros padres, como lo que encontramos en Down Talavera.

Para cualquier duda, aquí puedes consultar el programa completo.

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