¿Qué es el envejecimiento activo?

El envejecimiento activo es, en definitiva, una filosofía de vida en la que el mayor intenta aprovechar el tiempo lo máximo posible y disfrutar de la vida. En este sentido el rol de la educación es fundamental.

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Hoy entrevistamos a Juan Lirio, Profesor de Educación Social de la UCLM e Investigador de Educación y Vejez sobre un asunto de especial trascendencia: el envejecimiento activo.

¿Qué es el envejecimiento activo?

Este concepto recoge una filosofía que se ha generado a partir de organismos internacionales. Ellos nos han marcado las líneas a seguir de cómo debe moverse la persona mayor en este momento de la vida para conseguir envejecer bien, con la mejor calidad posible, aprovechando el tiempo al máximo desplegando todas sus potencialidades.

¿Cómo materializamos el envejecimiento activo?

Según la OMS eso se concretaría mejorando las oportunidades de salud, seguridad y participación social de estas personas.

Estos conceptos incluyen muchas cosas, entre ellas, la seguridad económica significa estar en un entorno tranquilo y accesible, la salud implicaría tener las mejores oportunidades posibles de desenvolvimiento en el entorno y que las personas que necesiten apoyo, lo reciban, y lo más novedoso, la participación social, significa que ese mayor aporte o consiga insertarse en su medio para no vivir de forma aislada.

Evidentemente, esto no recoge todo lo que sería necesario para envejer activamente, por ejemplo, la educación, pero está implícita, de algún modo, porque la educación es una forma de participación social.

Aprendes a participar participando y participando, aprendes.

¿Cómo influye la educación y la participación social en este proceso?

La educación es un ámbito relativamente nuevo respecto de la edad. Tradicionalmente la educación se ha asociado siempre a la juventud y a la infancia como un instrumento preparatorio de adaptación a la sociedad o de búsqueda de empleo.

La propia pedagogía ha ido girando cada vez más hacia darnos cuenta de que la educación es transversal a todas las etapas, es un instrumento que nos permite potenciarnos como ser humano, desarrollarnos, crecer, tener mejor calidad de vida orientada no sólo a lo económico sino a lo espiritual.

En este sentido la educación se está convirtiendo en una llave muy importante que hace mejorar y tomar conciencia de lo que es la vida de la persona mayor. La educación le abre un mundo de posibilidades, conocer personas de su misma edad con sus mismos intereses, salir de su rutina, abrir la mente, etc.

La educación no sólo ocurre en el aula. Hay propuestas educativas para aprender a hacer cine, donde unos enseñan a otros, propuestas de voluntariado… La formación se convierte en una parte importante de la participación social.

Hay muchas experiencias en muchos países en el mundo en las que las personas mayores toman las riendas de su vida y deciden hacer proyectos que no solo les benefician a ellos porque salen de casa, se mueven; sino que además tienen un beneficio socialcomo cuando ayudan a mejorar un barrio. Hay muchas posibilidades en las que el mayor se empodera.

¿Cómo los mayores acceden a estos recursos?

El mayor actúa mucho por el “oído- boca”, o sea, se lo dice alguien, un amigo, un familiar, un vecino. A veces lo ve en la prensa. Hay muchas opciones tanto públicas, como privadas como del propio tejido social.

El mayor tiene un recorrido de vida, unos conocimientos muy amplios por lo que no tiene por qué esperar a que nadie le venga a decir lo que tiene que hacer, todo lo contrario. El germen siempre es una inquietud personal.

Algunas claves para favorecer el envejecimiento activo

  • El primer paso es conocer al mayor, que nos cuente su día a día, que intereses tiene, qué le moviliza y, lo más importante, qué necesita. A partir de este momento podemos acompañar/ orientar al mayor en ese proceso de búsqueda de mejora del desarrollo personal.
  • No debemos tener una actitud sobre proteccionista, no debemos suponer que es lo que quiere o necesita el otro.
  • Organizar el día a día de manera que a uno le permita desarrollarse frente a la idea de “me quedo en casa, no tengo nada que hacer a mis años”.
  • Preparar el envejecimiento. Ver y asumir que el envejecimiento es un proceso que se da toda la vida. Igual que nos preparamos muchos años para insertarnos y buscar trabajo, es importante pensar que quiero hacer en otra etapa de mi vida. No lo pensamos porque socialmente existe un “tabú” respecto a la vejez, pero es algo que sería interesante pensar.
  • Retomar sueños incumplidos o generarse unos nuevos. Tener un propósito de vida. No tenemos tiempo. “Quiero escribir, viajar, tener más conctacto con la familia”… Todo se va dejando.
  • Es fundamental, en este aspecto, que los profesionales que trabajan con mayores tengan la formación necesaria para saber apoyarles en su desarrollo.
  • Eliminar prejuicios, mitos, estereotipos, etc. Formar, educar. Muchas personas piensan que es imposible que un mayor baile, haga cine, estudie o haga voluntariado.
  • Muchas veces los familiares, vecinos o profesionales somos los que decimos “tú no vas a poder.
  • El mayor se tiene que dar la oportunidad pero el entorno también se la debe dar a él.

¿Cuándo sería recomendable plantearnos que hacer en la vejez?

Si fuéramos ortodoxos, diríamos que desde siempre, pero la realidad es que solemos pensar en ello alrededor de los 50 años, cuando ya sentimos que es un hecho que nos vamos a jubilar.

Algunas personas no se plantean la pregunta de “¿Qué voy a hacer?” hasta el día antes de su jubilación. Esto puede tener dos resultados: una actitud positiva/ proactiva o una actitud negativa de encierro o aislamiento.

La no preparación para la jubilación puede tener consecuencias negativas para nuestra salud.

Esto sucede, a veces, por desconocimiento de la oferta educativa, de ocio, de cultura.

Lo más importante es saber que nos jubilamos del trabajo, no de la vida. Se ha acabado una etapa de nuestra vida porque ya no trabajamos pero seguimos siendo nosotros mismos, con nuestra identidad, nuestros deseos, contradicciones, vida social, en fin, que podemos seguir haciendo muchas cosas.

Conclusiones

El envejecimiento activo es, en definitiva, una filosofía de vida en la que el mayor intenta aprovechar el tiempo lo máximo posible y disfrutar de la vida.

El envejecimiento activo mejora la calidad de vida, amplia la red social del mayor y desarrolla de la autoestima.

El trabajo más importante no está con la persona mayor. Él sabe que tiene una edad pero que se encuentra bien para hacer aun muchas cosas, que tiene necesidades y capacidades, son los jóvenes o profesionales que muchas veces no nos damos cuenta de que el mayor puede y hace cosas, de hecho, son los que nos ayudan en casa, nos pagan la hipoteca, nos cuidan a los nietos, ayudan a otras personas con dependencia, etc.

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