Atención temprana

"Cada familia tiene sus fortalezas, sus necesidades y sus prioridades y tenemos que adaptar nuestra forma de trabajar a cada una de esas familias"

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Esta semana queremos profundizar sobre Atención Temprana, en qué consiste, qué aporta al desarrollo infantil y a las familias y qué nuevas metodologías se emplean en medio de esta pandemia. Para ello, hemos entrevistado a Myriam Jiménez, Coordinadora de Servicio de Atención Temprana en Equipo Cira

¿Qué es Atención Temprana?

La Atención Temprana son aquellas actuaciones que se desarrollan por un equipo de profesionales para atender a familias con niños de 0 a 3 años, que pueden tener, o bien, una discapacidad desde el nacimiento, o bien, un retraso en su desarrollo.

Se trabaja con el niño, con la familia y con el entorno.

¿Cómo se accede a los Servicios de Atención Temprana?

El Servicio de Atención Temprana es un programa que está subvencionado por la Consejería de Bienestar Social, por lo tanto para acceder a este servicio se debe contar con la autorización del Técnico de Atención Temprana del centro base de Toledo, para ello es necesario rellenar unas solicitudes que, en el caso de Talavera de la Reina, se las podemos facilitar en nuestro centro.

¿Cómo se detecta que un niño necesita Atención Temprana?

Los niños pueden venir derivados del pediatra. A través de las revisiones del niño sano, el médico establece que hay algún signo de alerta, por ejemplo, dificultades en el desarrollo motor o en la comunicación.

En ocasiones, es la propia familia la que informa al pediatra que ha visto que el niño no hace determinada habilidad que debería hacer por edad.

Muchas veces nos remiten casos para que hagamos una valoración y resolver si sería oportuno iniciar el proceso de atención temprana.

Otras veces, las escuelas infantiles con las que trabajamos de forma muy estrecha, son las que detectan que un niño va un poco más inmaduro que sus compañeros.

También nos vienen consultas directas de personas que nos han conocido a través de otras familias que ya hemos atendido en el centro.

¿Qué profesionales participan en el proceso de valoración?

Equipo Cira es un equipo multidisciplinar. Yo soy pedagoga, contamos con fisioterapeuta, terapeuta ocupacional y logopeda.

El equipo hace una valoración global junto con la familia de qué cosas ya sabe hacer el niño y cuáles debería hacer por su edad. Se establece junto con las familias las necesidades que se van a atender de forma prioritaria y de forma conjunta se prepara un programa de trabajo que se desarrolla principalmente en el entorno familiar.

El programa consiste en dotar de estrategias a la familia, que nosotros les enseñamos y que ellos aplican en su día a día, con el fin de que los hábitos y las habilidades que el niño debe adquirir se consoliden a base de muchas prácticas, de muchas oportunidades de aprendizaje, en lugar de concentrar en una única exposición nuestro trabajo que podría ser 1 ó 2 veces a la semana.

De esta forma las familias adquieren las habilidades para ayudar a sus hijos en su desarrollo de forma natural, con las personas de referencia para el niño, a través de sus actividades diarias y cuando él está motivado.

Es importante comprender que cuando los niños son pequeños el aprendizaje se produce de forma espontánea cuando el niño está interesado en alguna actividad o en algún momento concreto. El niño está jugando todo el tiempo y no podemos establecer un horario para ello.

Si la familia sabe identificar qué señales están indicando que el niño quiere comunicarse o qué tiene hacer, por ejemplo, cuando el niño se enfada y se da cabezazos o cómo hacer que el niño pueda comer texturas diferentes, a través de las estrategias que les enseñamos, podrán practicarlas en casa y aprender a aplicarlas.

Nosotros trabajamos con el adulto, le enseñamos porque el verdadero aprendizaje del niño se produce en el momento del baño, de la comida, leyendo un cuento o jugando con hermanos, de forma natural y más enriquecedora.

¿La Atención Temprana se ha trabajado siempre igual?

No, ha evolucionado mucho. Al principio la atención temprana se trabajaba en sesiones aisladas con profesionales y la familia quedaba al margen, sólo se informaba de la evolución y algunas pautas para trabajar en casa. La familia no entraba a las sesiones.

Poco a poco las familias empezaron a entrar a las sesiones, a entender lo que hacíamos pero replicaban lo que hacíamos en sesión en su casa, sin saber cómo hacerlo.

Ha habido muchas investigaciones en este campo unidas a los nuevos conocimientos sobre neurodesarrollo en los que se confirma que los niños donde aprenden mejor es en su día a día y en la interacción con los adultos de referencia.

Todo esto ha hecho que la atención temprana se empezara a aplicar en los contextos naturales. En el año 2000 se publicó el Libro Blanco de la Atención Temprana, libro de referencia para todos los profesionales, y ya se hablaba de esto.

Es un proceso de cambio en el que hay que poner el foco en la familia como facilitadora del proceso de aprendizaje del niño y nuestro trabajo consiste en capacitar y reconocer la fortaleza de cada familia.

Porque cada familia tiene sus fortalezas, sus necesidades y sus prioridades y tenemos que adaptar nuestra forma de trabajar a cada una de esas familias. Esto es muy importante porque esas familias se van a sentir capaces de poder afrontar situaciones complicadas si les hemos dado ese valor que ellas tienen dentro del desarrollo del niño, lo que mejorará además su calidad de vida.

¿Cómo se trabaja la atención temprana en este contexto de pandemia?

Durante el confinamiento ha sido prácticamente lo mismo, lo único que hemos cambiado es el medio de comunicación, en vez de hacer visitas a los domicilios, puesto que no podíamos salir, hemos utilizado todos los medios telemáticos que teníamos a nuestro alcance, a través de las diferentes plataformas hemos estado en comunicación con las familias.

Utilizamos otros recursos, buscamos vídeos que ejemplificaran lo que estábamos intentando explicar a esas familias y ellas nos mandaban vídeos para que de forma conjunta pudiésemos analizarlos como si estuviésemos allí.

Parábamos las grabaciones para observar y analizar lo que estaba haciendo el niño, íbamos explicando sobre sus vídeos qué cosas podríamos hacer para mejorar esa interacción, ese aprendizaje o esa situación.

Teníamos un intercambio de aprendizaje y de devolución de información: ¿qué habéis hecho?, ¿qué es lo siguiente que queremos conseguir?

Cuando hemos podido volver a la presencialidad, lo hemos hecho preservando la seguridad de todos, porque cada familia tiene sus circunstancias, en algunos casos hemos podido, de vez en cuando, ir a las casas, alternando con visita telemática.

Fundamentalmente lo que más información nos aporta son los vídeos del día a día del niño, porque en la visita vemos un momento muy pequeño de una semana, sin embargo con los vídeos podemos ver a los niños a lo largo de la semana en diferentes situaciones.

Respetamos lo que la familia quiera porque ir con los EPIS a los domicilios es algo aún más impactante para el niño.

¿Qué resultados se han obtenido con esta nueva metodología de trabajo?

A lo largo del confinamiento muchas familias pensaban que iba a ser complicado poder conseguir los objetivos que teníamos planificados o que sus hijos siguieran un desarrollo adecuado.

Finalmente, muchas familias han manifestado su satisfacción porque las estrategias que les dábamos telemáticamente estaban produciendo efecto en el desarrollo de sus hijos y muchos se sorprendían porque había mejorado la relación con sus hijos, ya que les estaban prestando aún más atención, no tenían tanta prisa para hacer las cosas habituales del día a día.

Esos niños han ganado autonomía, han participado mucho más en las actividades del día a día, han interactuado más, han jugado mucho más, lo que ha favorecido incluso el lenguaje. Las familias han descubierto ámbitos de su hijo a los que apenas habían prestado atención.

La colaboración familia- profesionales

Cada familia es la experta en su hijo, nosotros aportamos conocimientos pero son ellas las que conviven con el niño y le conocen a fondo. Deben sentirse seguras de ello y es nuestro rol, como profesionales, darles esa seguridad, porque nosotros estamos de paso en esta colaboración.

Familia y profesionales estamos en el mismo plano, no hay nadie por encima de nadie, mantenemos una relación afectuosa y de trabajo en equipo.

La familia participa desde la evaluación hasta la intervención. Nuestro trabajo consiste en orientarles sobre qué cosas debe ser capaz de hacer el niño por la edad que tiene y acordar con ella qué cosas quiere hacer, hasta dónde quiere llegar, la familia pone el límite.

Por ejemplo, si el niño no quiere comer, el objetivo será cuántas cucharadas se comerá el niño para cumplir con ese objetivo. La familia decide esto y ese será nuestro objetivo de trabajo durante el tiempo que consideremos.

Nosotros explicamos cómo es el desarrollo, cómo se puede mejorar, analizamos si el niño necesita algún dispositivo de apoyo y cuáles tenemos a nuestro alcance, pero es la familia la que decide si es el momento o no, siempre toma la decisión con la información que está disponible sobre su hijo.

Es un trabajo en equipo con la familia, de igual a igual, de entender que cada familia es diferente a otra, no hay fórmulas, cada familia tiene un plan de trabajo personalizado.

Conclusión

El desarrollo del niño es individual, cada niño tiene su proceso de madurez, pero hay que estar pendientes de algunos signos de alerta que nos pueden indicar que algo no va bien y esto no significa que vaya a ser un problema, significa que está tardando un poquito más que otros niños o que hay algo que atender y cuanto antes lo hagamos, mucho mejor para el desarrollo del niño.

Nunca te quedes con la duda, consulta con profesionales especializados.

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