Abriendo mentes: Cerrando estigmas

El 10 de octubre es el Día Mundial de la Salud Mental. La presidenta de la Confederación española de agrupaciones de familiares y personas con enfermedad mental de Castilla- La Mancha (Feafes CLM) , Mª Carmen Navarro Honrado, nos explica cuáles son los principales mitos sobre estos trastornos.



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Fuente: Feafes

¿Qué podemos hacer los ciudadanos de pie para mejorar la calidad de vida estas personas?


Conocer la enfermedad mental. Uno de los grandes problemas a los que se enfrentan las personas que tienen un trastorno mental es el rechazo del entorno.




Esto provoca grandes dificultades en su rehabilitación e incluso que no accedan a los servicios de salud mental por miedo al rechazo y la exclusión. En ocasiones las familias ocultan lo que está sucediendo también por miedo a como puedan reaccionar los demás



Existen grandes mitos en torno a la enfermedad mental. Creencias instaladas en el imaginario colectivo que son muy difíciles de erradicar. Algunas de estas creencias son:



Mito 1: Las enfermedades mentales son incurables



La realidad es que existen muchos trastornos mentales y  por lo tanto, muchos diagnósticos, pronósticos y tratamientos. Algunas tienen tratamientos más eficaces y por lo tanto mejor pronóstico y otras, dependiendo del grado en que se presenten, tendrán una mejor o peor evolución (como el resto de las enfermedades).



Una de los trastornos mentales más graves y sobre el que existen más mitos es la esquizofrenia, de la que se piensa en general que no tiene cura. Sin embargo, estudios realizados a largo plazo indican que la evolución de esta enfermedad es muy variable y difícil de determinar al inicio.



  • Un 25% de los casos diagnosticados no vuelven a tener ninguna crisis y el paciente puede llevar una vida totalmente normalizada sin ningún tipo de tratamiento.
  • El 50% se recupera parcialmente, necesitando de medicación de forma continuada y con algunas limitaciones en su vida cotidiana.
  • Por último hay otro 25% que tendrá una por evolución necesitando unos cuidados especializados durante el resto de su vida.



Es posible que haya ayudado a preservar este mito el hecho de que las personas que han sufrido esta enfermedad y que han evolucionado favorablemente no suelen difundir este hecho, ocultan que la han padecido debido al enorme estigma social que hay en torno a ella.



Mito 2: Las personas con enfermedades mentales son violentas y peligrosas
La idea de que la enfermedad mental (especialmente, la esquizofrenia) está íntimamente relacionada con la violencia no tiene base científica alguna. No hay ningún estudio serio y riguroso que acredite este hecho.
En nuestro país se producen unos ocho mil crímenes al año de los cuales sólo el 3% tiene que ver con los trastornos mentales. La gran mayoría de las personas que padecen esquizofrenia no han cometido ni cometerán nunca un acto violento y en general no son más violentos que el resto de los ciudadanos.
La mayoría de los delitos se cometen por personas “sanas” y que saben lo que están haciendo.
El problema radica en que siempre que se habla de esta enfermedad en los medios de comunicación es cuando se produce un incidente violento, con lo cual solo se consigue incrementar el miedo de la sociedad ante la enfermedad mental y fomentar el rechazo y la exclusión de los enfermos.



Mito 3: Las enfermedades mentales suponen una limitación de la inteligencia o resultan ser genios.



El retraso mental es una alteración congénita o muy precozmente adquirida, de la capacidad intelectual.
Muchas personas creen que las personas que padecen una enfermedad mental tienen limitaciones en su inteligencia similares a las personas que padecen algún retraso mental e incluso que tienen algún aspecto físico particular.
También es frecuente escuchar sentencias como: “se volvió loco de estudiar tanto”
Lo cierto es que las personas se ven afectadas por la enfermedad independientemente de su inteligencia, puede enfermar tanto una persona muy inteligente como otra cuya capacidad intelectual sea más limitada.



Mito 4: La causa de la esquizofrenia reside en el particular modo que tienen algunos padres de criar, educar y cuidar a los hijos.



En los años cincuenta se planteó la hipótesis de que determinadas características de la familia podían desencadenar la esquizofrenia. A lo largo de todos estos años ningún investigador ha podido demostrarlo, es más, las principales organizaciones científicas y profesionales mantienen que esta enfermedad no tiene una causa única.
Sin duda, un ambiente familiar tenso o una comunicación deficiente no es deseable para nadie pero, de ahí a que pueda causar una enfermedad psiquiátrica severa hay una diferencia notable.
Lo que la investigación si que parece evidenciar es que, tras la primera crisis, la evolución de la enfermedad es mejor bajo ciertas condiciones de vida de los pacientes.



Es decir, el clima y la dinámica familiar no causan la enfermedad pero si pueden contribuir a su mejora.



Mito 5: Las personas que padecen esquizofrenia son impredecibles.



Las crisis de la enfermedad no suelen aparecer de forma impredecible. Hay una serie de señales que se pueden identificar y que predicen un posible brote de la enfermedad.
Entrevista realizada por Lic. Rosalie Orens
Agradecemos la colaboración de:
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Mª Carmen Navarro Honrado
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