Juego infantil y desarrollo

Mediante el juego el niño aprende a enfrentarse y a solucionar situaciones complicadas dentro de su mundo de fantasía, lo que le ayuda a conseguir confianza en sí mismo, animándose a superar retos y a mejorar su autoestima.

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Cada día más se viene considerando el juego infantil como un periodo de tiempo en el que el niño se dedica a descansar de otras actividades, o emplea para su entretenimiento y diversión.

Sin embargo, el juego tiene un papel primordial en su desarrollo y dentro de este proceso, el adulto juega un papel importante, sobre todo en las primeras etapas de la vida, explica la Lic. Pedagogía, Myriam Jiménez del Equipo Cira.

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El juego infantil como herramienta para el desarrollo

Cuando los niños juegan, su cerebro está trabajando para entender causa y efecto, las reglas de la naturaleza, las reglas sociales, mejorar destrezas físicas. Al jugar con los papás se desarrollan lazos de amor y recuerdos entrañables que favorecen un adecuado desarrollo emocional.

Todos los niños tienen una innata motivación para aprender y es el juego a través del que experimentan con las cosas del mundo que les rodea desde edades muy tempranas. Juegan activa y espontáneamente con los diferentes objetos y materiales que tienen a su alrededor y van dando, poco a poco, respuesta a sus propias necesidades de desarrollo.

Los niños no necesitan numerosos juguetes, tampoco que sean espectaculares o increíbles las posibilidades que ofrezcan de luces, sonidos, movimientos… A menudo, con materiales sencillos pueden jugar, disfrutar y aprender a lo largo de su día a día. Necesitan de interacciones con los adultos importantes en sus vidas para reafirmarse y ganar seguridad desde los primeros meses de vida hasta que realizan sus primeros juegos espontáneos “`¡mira lo que hago!”

Mediante el juego el niño aprende a enfrentarse y a solucionar situaciones complicadas dentro de su mundo de fantasía, lo que le ayuda a conseguir confianza en sí mismo, animándose a superar retos y a mejorar su autoestima.

EL juego favorece las relaciones con otras personas, fomentando el desarrollo de habilidades sociales, comunicativas y creativas, aceptación de normas y respeto de turnos. Le ayuda, además, a mejorar su capacidad de concentración y de implicación en las actividades.

¿Qué actitud debes tomar en el juego infantil?

Debemos acompañar al niño en el juego, creando un espacio en el que se sienta reconocido y perciba la atenta mirada de la persona que juega con él. No consiste en dirigir la actividad sino participar como un compañero.

El lenguaje que empleemos le ayudará a comprender y asimilar, pondremos palabras a sus miedos, a sus sorpresas y a sus acciones, en todo aquello que el niño no es aún capaz de decir por sí mismo, utilizando palabras sencillas y adaptadas al nivel de desarrollo del niño.

Además, el adulto no es un mero observador del juego, identifica los intereses del pequeño y anima y enriquece su juego con propuestas y alternativas que mantengan el interés del niño, sean estimulantes y divertidas.

Hay muchas actividades que hacéis juntos mientras jugáis : mirar cuentos, jugar con tu bebé sobre tu pecho tumbados en la cama, cantar canciones, jugar con una pelota, bailar con música de fondo, dibujar, jugar con muñecas y vehículos…

Infinidad de momentos en los que poder jugar

Si observas a tu hijo en las diferentes actividades cotidianas, puedes descubrir sus intereses, lo que le gusta, lo que hace más frecuentemente, con lo que se ríe y se emociona.

Te darás cuenta que a lo largo del día hay muchas oportunidades en las que, tu hijo, puede ir adquiriendo aprendizajes nuevos jugando.

Muchas actividades del día a día son momentos de disfrute y juego, piensa, por ejemplo, qué pasa en el momento del baño, podemos hacer olas, salpicar con las manos y los pies, estrujar la esponja, contarse los dedos de los pies, pedir que hagas pompas, ver cómo flota el patito… disfrutando contigo de un momento de juego y aprendizaje.

Es importante que prestes atención a lo que el niño realiza y responder de forma positiva, comentando lo que está haciendo, animándole a hacer cosas nuevas o ligeramente diferentes.

Juego infantil por etapas

Bebé

Durante los primeros meses de vida, es fundamental mantener el contacto con el bebé, hablándole, tocándole, todo ello favorecerá el desarrollo de la confianza que necesitará según vaya creciendo.

En este momento, son fundamentales las canciones y rimas entonadas con tono suave, objetos de fácil manejo y prensión que permitan al bebé explorar con la boca.

A partir del sexto mes, el bebé estará más tiempo despierto e irán aumentando los periodos para jugar y experimentar, las canciones continúan siendo un buen recurso para estimular su lenguaje, y podemos ir incorporando otras actividades como el cesto de tesoros, cuentos blandos, paneles sensoriales…

12 a 24 meses

Entre los 12 y los 18 meses, empiezan a dar sus primeros pasos y se abre ante sí un mundo nuevo para la exploración, más allá de su habitación.

Les encanta manipular objetos que utilizamos habitualmente, una de sus actividades preferidas se encuentra en la cocina descubriendo cacerolas, tapaderas y botes de conserva, además pueden empezar a jugar con encajables con pomo, pinturas y papeles. Una mesa sensorial para manipular y experimentar con diferentes elementos, podría ser recurso interesante para ellos.

Hasta los 2 años pueden empezar a realizar trasvases de objetos grandes primero y después con elementos más pequeños como legumbres o bolitas.

Empiezan a ser capaces de realizar pequeñas tareas, en las que además de divertirse aprenderán: lavarse las manos, colaborar poniendo la mesa, colocando sus zapatos o colaborando en pequeños pasos en la elaboración de una receta de cocina, como pelar un plátano o echar el azúcar de un bol en el recipiente de preparación de un bizcocho.

2 años

A partir de los 2 años juegos interesantes pueden ser emparejar objetos o imágenes idénticas o relacionadas por alguna característica (pie, zapato; vaso, agua), hacer pompas de jabón, juegos de imitación, gymkanas sencillas que les animen a trepar, subir escaleras, descubrir pistas sencillas con dibujos, identificar características de los objetos (frío, caliente, duro, blando; seco , mojado…), reproducir acciones que han vivido previamente como dar de comer a un muñeco, subir animales a un camión, bañar a un muñeco…

Recuerda: acompaña, respeta, anima y enrique el juego de tu hijo.

Bibliografía

– Poussin, Charlote; Montessori para bebés. Plataforma Actual

– Bilbao, Álvaro:El cerebro del niño explicado a los padres. Plataforma Actual

– L’Ecuyer, Catherin:Educar en el asombro. Plataforma actual

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