Expresión Saludable: Cleta

En ésta entrega de Expresión Saludable, Roberto Ramos, ha querido compartir con nosotros éste relato por la Semana sobre la Seguridad Vial de la ONU.

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En ésta entrega de Expresión Saludable, Roberto Ramos, ha querido compartir con nosotros éste relato por la Semana sobre la Seguridad Vial de la ONU.

Cleta

Con la mano levantada indiqué que iba a girar a la izquierda, como si fuera mi intermitente, pero nada. Otro vehículo que pasa de mí por enésima vez, hoy. Frenazo y el correspondiente insulto por su parte, que ya tiene narices.

Pero, en fin, hago de tripas corazón, saludo y le dedico una sonrisa, lo cual enfurece más aún al susodicho conductor de vehículo a motor. Va a ser cierto que la vida sedentaria te vuelve más irritable.

Prosigo mi camino. Esta vez decido salir de las avenidas para adentrarme en el maravilloso mundo de las calles con poco tráfico, pero ni aun así le dejan a uno circular tranquilo.

 

Un coche detrás de mí no para de pitarme mientras me grita: “¡Vete por el carril-bici!”. Es cierto, no recordaba que en las calles estrechas de un casco antiguo existe un carril-bici para que no tengamos que coexistir los vehículos de diversa índole.

 

Cada vez creo con mayor firmeza que los coches transforman a las personas y no precisamente para bien. Siempre supuse que los objetos materiales tenían como misión hacernos más felices, pero cuanto más grande es el coche, peores pulgas tiene el conductor. Con perdón de las pulgas.

 

Los rebuznos de los conductores de los coches, que no de los coches, que ya suficiente ruido hacen por sí solos, no consiguen amendrentarme y continúo hacia mi casa con mi “cleta”, como la llamo de forma cariñosa.

 

La sonrisa en mi boca delata uno de los grandes secretos de la Humanidad: los medios de transporte que conllevan ejercicio físico son más divertidos y nos provocan alegría, cosa que, por lo que veo, no ocurre con los de motor.

 

Pero, nada, no se cansan, más pitidos, más carreras, más acelerones… ¡Anda, pero si es el coche que me hizo la jugarreta en la primera rotonda! A lo mejor ese argumento de que se va más rápido en coche es falso… No sé, la experiencia diaria me hace pensarlo.

 

Recuerdo al que me pitó al entrar en el casco antiguo con su flamante todoterreno. Todoterreno que está ahora empotrado contra una rotonda por intentar adelantar a otro coche sin respetar al resto de conductores.

 

No es que le desee el mal a nadie, pero por dentro escondo una sonrisita mientras paro a ayudarle. Tras ver que su obesidad es proporcional a su mala leche, doy gracias porque otro chico en bicicleta se ha parado a ayudarme: es lo bueno de tener vehículos que no obstaculizan el tráfico si necesitas parar.

 

Y me da por pensar otra vez…

 

Me da por reflexionar sobre lo peligroso que es circular en bicicleta y lo seguro que es hacerlo en coche, mientras el conductor del flamante todoterreno es llevado en ambulancia al Hospital, mientras nosotros hemos podido parar a socorrerlo, mientras los coches seguían y seguían sin intentar ayudar, mientras vemos que el abuso del coche conduce al sedentarismo y la obesidad

 

Por fin, llego a mi casa y, al bajar de la bici me encuentro, buscando aparcamiento, a mi vecino, otro de los conductores que me increpaba para que le dejase paso y poder correr más. Le calculo veinte minutos hasta que llegue a su casa; sí, es cierto, el coche es más rápido y nos hace la vida más fácil.

Yo no deseo el mal a nadie, pero me reconforta pensar que quien no me respeta en la vía pública tiene una esperanza de vida menor.

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